Desde 2019 es tradición de la sección Ciencia revistar los fósiles más importantes que inspiraron trabajos científicos en el año que acaba de culminar. Lo hacemos porque nos maravillamos con nuestra biodiversidad pasada, pero también porque esperamos que al ser conscientes de que en este planeta las cosas no tienen un lugar garantizado para siempre, hagamos un mayor esfuerzo por conservar la biodiversidad presente. Con la gran pérdida de pastizal a la que estamos asistiendo por la expansión de grandes monocultivos –forestales y de granos–, con gran cantidad de cursos de agua eutrofizados, con los intereses inmobiliarios que atentan contra la salud de nuestra faja costera, con la aplicación excesiva e indiscriminada de herbicidas, fungicidas e insecticidas, tratar de frenar la pérdida de biodiversidad ojalá sea un objetivo a abordar en 2026.
1.
Fósil estudiado: cráneo casi completo, pieza FC-DPV 3362.
Animal al que pertenece: Smilodon fatalis, el más popular de los tigres dientes de sable americanos.
Lugar de procedencia: afluente del Santa Lucía en la zona próxima a San Ramón, Canelones, en sedimentos de la Formación Dolores (colectado por Joaquín Sosa en 2020).
Antigüedad: entre 30.000 y 27.000 años (Pleistoceno tardío).
Paleontólogos que lo estudiaron: Aldo Manzuetti, Washington Jones, Martín Ubilla, Daniel Perea y Andrés Rinderknecht.
Importancia: se trata del registro más al sur en todo el continente de la especie, que se originó en América del Norte. Además, el cráneo presenta características, como ser un poco más angosto respecto de su largo, que son propias del formato de cráneo de la especie sudamericana de tigres diente de sable Smilodon populator, algo que ya se había visto en dos cráneos de Perú y en otro encontrado en Uruguay y reportado en 2018. Esta combinación de caracteres de Smilodon fatalis y Smilodon populator marca o bien que en América del Sur hacia fines del Pleistoceno habría habido dos subespecies de fatalis, una idéntica a la del norte del continente y otra con un cráneo más angosto, o bien que estamos viendo el proceso de establecimiento de una nueva especie sudamericana, o bien que hubo una hibridación entre las dos especies de tigre dientes de sable Smilodon que vivieron en América del Sur.
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2.
Fósil estudiado: fragmento de poco más de cuatro centímetros de un tarsometatarso, hueso que las aves tienen en sus patas, pieza MNHN 3948.
Animal al que pertenece: un buitre similar al de cabeza roja actual, pero gigante.
Lugar de procedencia: inmediaciones del arroyo Canelón Chico a unos 5 kilómetros de la ciudad capital de Canelones, en sedimentos de la Formación Dolores (colectado por Cristhian Lavitola en 2023).
Antigüedad: entre 30.000 y 10.000 años (Pleistoceno tardío-Holoceno temprano).
Paleontólogos que lo estudiaron: Washington Jones, Andrés Rinderknecht, Raúl Vezzosi y Martín Ubilla.
Importancia: se trataría de un ave de carroña que pesaría unos 13 kilos (un buitre cabeza roja actual no pasa de los 2,5 kilos). Los investigadores piensan que su envergadura sería aún mayor que la de un cóndor actual, tal vez cercana a los 4 metros. Dado que en América del Norte el Teratornis del Pleistoceno, que era enorme y pesaba unos 15 kilos, dio origen a la leyenda del thunderbird o ave del trueno, aquí propusimos su nombre de buitre del trueno (los investigadores están convencidos de que se trata de una especie de catártido no descrita aún, pero a falta de más fósiles consideran que no es oportuno asignarle nombre de género ni de especie).
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3.
Fósil estudiado: fragmento de metacarpo de dinosaurio saurópodo con marcas, pieza FC-DPI 9924.
Animal al que pertenece: las marcas parecen haber sido dejadas por los incisivos de un mamífero antiguo, tal vez del grupo de los multituberculados.
Lugar de procedencia: arroyo Malo, cerca del pueblito que se llama de igual manera, en el departamento de Paysandú (colectado por Juan Bandera hace unas cuantas décadas en sedimentos de la formación Guichón).
Antigüedad: entre 90 y 80 millones de años (Cretácico tardío).
Paleontólogos que lo estudiaron: Daniel Perea, Mariano Verde, Valeria Mesa, Matías Soto y Felipe Montenegro.
Importancia: se trata de la evidencia fósil más antigua de la presencia de mamíferos en lo que hoy es Uruguay. Más aún, es uno de los pocos casos reportados en el hemisferio sur que muestran que nuestros antiguos parientes mamíferos terrestres se las ingeniaban para carroñar a los gigantescos dinosaurios a fines del Cretácico.
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4.
Fósil estudiado: mandíbula casi completa, con dientes que abarcan desde el premolar 3 al molar 3 en ambos lados, pieza MNHN 918.
Animal al que pertenece: Oxyodontherium zeballosi, mamífero de la familia de los macrauquénidos, que eran herbívoros que tenían tanto cráneo como cuello y miembros elongados.
Lugar de procedencia: barrancos del balneario Kiyú, departamento de San José, en sedimentos de la Formación Camacho (colectado en 1987 por Sergio Viera y Virginia Zunino).
Antigüedad: entre 9 y 6,8 millones de años (Mioceno tardío).
Paleontólogos que lo estudiaron: Andrea Corona, Ana Clara Badín y Daniel Perea.
Importancia: este fósil de un ejemplar adulto representa el primer registro confiable para Uruguay de la presencia de la especie Oxyodontherium zeballosi, que podría parecernos como un caballo pequeño con trompa a lo tapir, y a su vez es el registro más al sur conocido. Se trata de la mandíbula más completa hallada hasta ahora de Oxyodontherium zeballosi, por lo que el fósil ayudó a completar el conocimiento morfológico de la especie.
5.
Fósil estudiado: calcáneo derecho con una hendidura, pieza CAV 45.
Animal al que pertenece: perezoso gigante de la especie Lestodon armatus.
Lugar de procedencia: arroyo del Vizcaíno, próximo a la localidad de Sauce, Canelones.
Antigüedad: unos 33.000 años (Pleistoceno tardío).
Paleontólogos que lo estudiaron: Richard Fariña, Elspeth Hayes, Luis Lemoine, Richard Fullagar, Sebastián Tambusso y Luciano Varela.
Importancia: cuándo arribaron los primeros seres humanos a América en general, y a América del Sur en particular, es un tema de gran debate. Si bien todo parece apuntar a unos 16.000 años para el poblamiento de América del Sur, hay trabajos que sugieren fechados más antiguos. Es el caso de una publicación de 2025, firmada por varios paleontólogos de Uruguay y colegas extranjeros, que reporta que una hendidura en un hueso del pie de un perezoso Lestodon “podría haber sido causada por un objeto penetrante con punta redondeada, posiblemente de hueso, marfil o madera endurecida, unido a un mango”. Para los autores, tras varios análisis, el fósil de Canelones “contribuye a las discusión sobre las fechas de la llegada humana a Sudamérica y sus posibles interacciones con la megafauna”. En paleontología la polémica siempre está a la vuelta de la esquina.
6.
Fósiles estudiados: mandíbula izquierda, pieza FC-DPV 1579, y mandíbula derecha, FC-DPV 1639, ambas parcialmente conservadas.
Animales a los que pertenecen: la pieza 1579 es de un cachorro de unos ocho meses de ocelote (Leopardus pardalis), mientras que la mandíbula 1639 proviene de una cría de jaguar (Panthera onca) de entre 40-50 días y cinco meses.
Lugar de procedencia: ambas provienen del arroyo Malo, Tacuarembó, de sedimentos de la Formación Sopas.
Antigüedad: entre 60.000 y 25.000 años (Pleistoceno tardío).
Paleontólogos que los estudiaron: Aldo Manzuetti, Daniel Perea y Martín Ubilla.
Importancia: son los primeros registros fósiles de juveniles de félidos reportados para Uruguay y de los pocos reportados en toda América del Sur.
7.
Fósil estudiado: cráneo parcialmente preservado, pieza FC-DPV 2758.
Animal al que pertenece: mara patagónica de la especie Dolichotis patagonum.
Lugar de procedencia: río Arapey Grande, Salto, en sedimentos de la Formación Sopas.
Antigüedad: entre 60.000 y 25.000 años (Pleistoceno tardío).
Paleontólogos que lo estudiaron: Martín Ubilla, Martín Ghizzoni y Andrés Rinderknecht.
Importancia: la presencia en el pasado de Uruguay de la mara patagónica, que si bien está extinta en nuestro territorio sigue viviendo en el presente en regiones áridas de la Patagonia y el Chaco, nos recuerda que antes el clima era distinto por estos lares y deja en evidencia que, frente a los cambios climáticos (en este caso naturales debido al final del Período Glacial Máximo, hoy antrópicos debido a la emisión de gases de efecto invernadero de los últimos siglos), en este planeta nadie tiene asegurada su existencia para siempre.
8.
Fósil estudiado: cráneo incompleto, pieza FC-DPV 3622.
Animal al que pertenece: reptil Mesosaurus tenuidens.
Lugar de procedencia: proximidades del arroyo El Barón, Cerro Largo, en sedimentos de la Formación Mangrullo.
Antigüedad: entre 280 y 300 millones de años (Carbonífero tardío - Pérmico temprano).
Paleontólogos que lo estudiaron: Graciela Piñeiro, Pablo Núñez y Michel Laurin.
Importancia: los mesosaurios, reptiles que se originaron mucho antes que los dinosaurios, son los animales con cuatro extremidades más antiguos encontrados en Uruguay hasta el momento. Por ahora los huevos amniotas más antiguos del mundo son los de los Mesosaurus tenuidens encontrados en Cerro Largo. El cráneo que protagoniza la investigación, publicada en la revista Fossil Studies a fines de 2024 (justo en Navidad, por eso lo incluimos con los hallazgos de 2025), junto a otros huesos de adultos, permitieron ver que estos reptiles podían ser mucho más grandes de lo que se pensaba: mientras que antes se sostenía que llegarían a medir en general un metro y a lo sumo unos dos metros, estos fósiles muestran adultos que andarían por los 2,5 metros, por lo que los autores dicen que son “los mesosaurios más grandes jamás conocidos”.
9.
Fósiles estudiados: imposible de saber, pero seguro serán muchísimos sólo en la próxima década.
Animales a los que pertenecen: varias decenas, algunos serán nuevos para la ciencia.
Lugar de procedencia: barrancos de las playas Kiyú y Arazatí, departamento de San José.
Antigüedad: entre 7 millones (Plioceno) y 11.000 años (Pleistoceno tardío).
Paleontólogos: imposible de saber; muchos y muchas hoy ya recibidos, otros tantos y tantas próximos a hacerlo de acá a unos años.
Importancia: descartada la concreción de la planta potabilizadora de agua del proyecto Neptuno en la localidad de Arazatí, la comunidad tanto de ese lugar como del balneario Kiyú (ambos comparten la circunstancia de tener barrancas que exponen fósiles de gran valor para la ciencia) se movilizó y una veintena de paleontólogos, paleontólogas, investigadores e investigadoras de la Facultad de Ciencias y del Museo Nacional de Historia Natural presentaron en diciembre de 2024 ante la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación una solicitud de declaración de Monumento Histórico sobre ambas localidades de la franja costera de San José. De concretarse el proyecto, será uno de los dos únicos sitios de gran valor paleontológico bajo algún tipo de protección patrimonial específica. Crucemos los dedos.
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Claves de las colecciones
FC-DPV: Facultad de Ciencias, Departamento de Paleontología de Vertebrados
FC-DPI: Facultad de Ciencias, Departamento de Paleontología de Invertebrados
MNHN: Museo Nacional de Historia Natural
CAV: Colección Arroyo del Vizcaíno.