Este jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que varios uruguayos lograron salir de países de Medio Oriente tras el estallido del conflicto bélico que domina esa región. Asimismo, cancillería señaló que otros ciudadanos uruguayos reprogramaron sus itinerarios de vuelo, mientras el organismo trabaja junto con agencias de viajes locales para reorganizar los traslados de quienes enfrentan inconvenientes de conectividad aérea.
La cartera indicó además que se realiza un monitoreo constante sobre la situación de los uruguayos en la región y que mantiene comunicación permanente con las embajadas y consulados de Uruguay en los países afectados para brindar asistencia. Cancillería habilitó además un canal de contacto permanente a través del correo electrónico [email protected] y los teléfonos de emergencia 098 274 616 y 098 051 052.
En ese contexto se encuentra la lacazina Paula Godoy, de 26 años, quien se encuentra en Doha, Qatar, trabajando para una empresa alemana. La joven llegó al país junto con otros cinco uruguayos –la mayoría de ellos también sabaleros– por motivos laborales; en los últimos días, varios de ellos optaron por abandonar la región y actualmente permanecen ahí dos integrantes de ese grupo.
En diálogo con la diaria, Godoy relató que los primeros momentos tras el estallido del conflicto estuvieron marcados por la incertidumbre. “Tras el primer ataque registrado el sábado 28 de febrero, los primeros días fueron medio desconcertantes. Ahora, con varios días ya pasados, estamos mucho más tranquilos, aunque no deja de ser una situación tensa”, contó.
Según recordó, la primera alerta que se activó en la zona generó un fuerte impacto entre quienes se encontraban en la ciudad. “La primera alerta fue terrible. Se sintió un estruendo muy fuerte”, relató.
Con el paso de los días, explicó, la situación se fue estabilizando en cierta medida debido a la acción de los sistemas de defensa aérea. “Los primeros ataques se estaban deteniendo con el radar que los intercepta, por eso se sentía tan fuerte. Después, tengo entendido, que los empezaron a interceptar antes de que llegaran a la ciudad, y por eso disminuyeron los ruidos”, señaló. Sin embargo, agregó que todavía se registran episodios aislados: “Igualmente ayer se sintió otro estruendo, muy fuerte”.
A pesar del contexto, Paula y Carlos, otro integrante de ese grupo, decidieron seguir las recomendaciones de la representación diplomática uruguaya. “Hicimos lo que recomendó la embajada, que era quedarnos. Nos sentimos seguros para terminar el trabajo, así que tomamos esa decisión” de permanecer unos días más en esa zona, indicó. “Estos países están preparados para estas situaciones; es triste, pero es así”, añadió.
Godoy destacó especialmente el respaldo recibido tanto por parte de la empresa para la que trabaja como de las autoridades diplomáticas uruguayas. “La verdad es que tenemos confianza plena. La empresa nos ha apoyado en todo momento: el hospedaje, la comida, todo. Si no nos faltó nada, fue gracias a ellos”, afirmó.
En paralelo, la compañía también gestionó la salida de los restantes integrantes del grupo que prefirieron abandonar la zona. “Mis jefes entendieron el miedo de algunos compañeros y empezaron a sacar a los chicos por frontera”, explicó. Según detalló, para ello fue clave la coordinación entre la empresa y la embajada uruguaya.
La joven también reflexionó sobre el impacto personal de atravesar una situación de estas características lejos del país. “Uno siempre se siente intocable y estas cosas te ponen en vereda enseguida. Te dan perspectiva”, sostuvo.