Saltar a contenido
Colonia Cultura
Aljibe en vivienda sobre la calle Rivadavia, en Colonia del Sacramento · Foto: Ignacio Dotti

Aljibe en vivienda sobre la calle Rivadavia, en Colonia del Sacramento

Foto: Ignacio Dotti

Hallan un aljibe de la segunda mitad del siglo XIX durante obras de restauración de una vivienda en Colonia del Sacramento

Las intervenciones realizadas en ese lugar “permiten conocer cómo vivían los antiguos habitantes de Colonia y cómo fue evolucionando la ciudad”, destacó la arqueóloga Ana Gamas.

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

Pregunta para sanitarios y albañiles: ¿se imaginan estar perforando un piso para hacer el tendido de nuevas instalaciones sanitarias y encontrarse con un aljibe de 4,80 metros de largo por 3 de ancho y 2,15 de alto? Eso fue lo que descubrieron los trabajadores que están desarrollando las obras de reciclaje de una vivienda familiar en Colonia del Sacramento, ubicada sobre la calle Rivadavia esquina Washington Barbot, a escasos 100 metros del comienzo del Barrio Histórico.

La obra, destinada a recuperar la casa respetando su tipología original, es dirigida por la arquitecta Anabella Díaz Armand Ugón, quien en diálogo con la diaria explicó que “el proyecto prioriza la conservación de la estructura existente y prácticamente no contempla ampliaciones”.

El descubrimiento ocurrió mientras “se ejecutaban las nuevas instalaciones sanitarias”, una intervención que, por realizarse por debajo del nivel del piso, “requiere un seguimiento arqueológico debido a que la propiedad se encuentra dentro del área de amortiguación del Barrio Histórico de la ciudad”, añadió la arqueóloga Ana Gamas, responsable del monitoreo arqueológico de la obra.

Agregó que todas las intervenciones de este tipo que se desarrollan en el área comprendida entre la calle Ituzaingó hasta las dos aceras de Avenida Artigas “deben contar previamente con un trámite administrativo” ante la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación y la Intendencia de Colonia, “antes de iniciar las reformas dentro de la vivienda”. “Se trata de una vivienda particular, como cualquier otra, pero al encontrarse en la zona de amortiguación del sitio patrimonial debe cumplirse con el plan de actuación arqueológico para preservar el patrimonio”, señaló Games.

Díaz añadió que los dueños de las viviendas ubicadas en esta zona “siempre deben contar con un arquitecto y un arqueólogo para llevar a cabo estos procedimientos, siempre y cuando haya construcciones por debajo del nivel del piso”. “A veces solo pasa por arquitectura porque es solo una reforma a nivel superficial”, añadieron las profesionales.

Una estructura casi intacta

El hallazgo se produjo cuando los operarios perforaban el piso para construir una nueva cámara sanitaria. Tras romper una carpeta de hormigón de unos 15 centímetros de espesor, el terreno cedió y dejó al descubierto una construcción subterránea. La presencia del brocal y de uno de los conductos de ingreso de agua permitió identificar rápidamente la estructura como una antigua cisterna, parte del sistema completo de un aljibe.

Según explicó Gamas, “técnicamente la cisterna corresponde al depósito donde se almacenaba el agua, mientras que el aljibe comprende todo el sistema de captación, conducción y extracción”. “Lo que hace especialmente significativo este descubrimiento es su estado de conservación”, indicó la arqueóloga. A diferencia de muchos aljibes encontrados en otras obras, que suelen aparecer completamente tapados de tierra y escombros, “esta estructura permanece prácticamente vacía, lo que permitirá obtener mayor información sobre su construcción y funcionamiento”, agregó.

Durante los primeros trabajos se identificaron “distintas etapas constructivas, con muros de diferentes materiales, ladrillos y morteros, lo que evidencia sucesivas ampliaciones y modificaciones a lo largo del tiempo”, continuó Gamas.

La arqueóloga manifestó que a estos indicios se suma un dato relevante: “El nivel actual de la vivienda se encuentra por debajo del histórico adoquinado de la calle, cuya construcción comenzó entre 1860 y 1866 y nunca fue modificada de forma significativa”.

La profesional consideró que ese elemento, junto con las características del aljibe y los sistemas constructivos observados, “permite estimar que parte de la casa podría remontarse a mediados del siglo XIX, mientras que la cisterna habría sido construida entre finales del siglo XIX y comienzos del XX”.

Gamas recordó además que, “aunque el suministro de agua corriente comenzó a extenderse en Uruguay a partir de 1871 y llegó paulatinamente a Colonia durante las primeras décadas del siglo XX”, ambos sistemas “convivieron durante muchos años, ya que los aljibes continuaron utilizándose para almacenar agua destinada a limpieza, lavado y otras tareas domésticas”.

La arquitecta Anabella Díaz Armand Ugón y la arqueóloga Ana Gamas, el 21 de julio, en la vivienda ubicada en la calle Rivadavia de Colonia del Sacramento.

La arquitecta Anabella Díaz Armand Ugón y la arqueóloga Ana Gamas, el 21 de julio, en la vivienda ubicada en la calle Rivadavia de Colonia del Sacramento.

Foto: Ignacio Dotti

“Aún queda mucho por saber”

Uno de los aspectos que más le llaman la atención a Gamas es que el interior del aljibe presenta una división realizada con grandes piedras y una pequeña abertura, una configuración poco habitual para este tipo de estructuras. “Esta intervención podría responder a alguna modificación posterior, aunque aún se desconoce su finalidad”, comentó Gamas y añadió que también existe la posibilidad de que “la cisterna continúe hacia otros sectores aún no excavados, ya que parte de la estructura permanece rellena de sedimentos”.

Por esa razón se prevé realizar nuevas tareas de relevamiento antes de definir los pasos siguientes. No obstante, la arqueóloga señaló que “todo esto tiene un costo y seguramente se vayan dando pasos de a poco, ya que la obra debe seguir sus carriles normales”.

Tanto la arquitecta como la arqueóloga destacaron la disposición de los propietarios para preservar el hallazgo e incorporarlo al proyecto de la vivienda. “La intención es poner en valor la estructura sin afectar la funcionalidad de la casa”, explicó Gamas, aunque cualquier intervención futura, como iluminación, accesos o trabajos de conservación, deberá ser autorizada por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación.

Mientras tanto, “la obra continuará siguiendo el cronograma previsto, complementado con los informes técnicos que serán presentados a los organismos competentes”, señalaron las profesionales.

Aunque el aljibe permanecerá dentro de una propiedad privada y no será visitable por el público, las profesionales coinciden en que “la difusión del hallazgo resulta fundamental”.

“Debajo de la ciudad existe otro plano, otra historia que muchas veces permanece oculta. Cada una de estas intervenciones nos permite conocer un poco más cómo vivían los antiguos habitantes de Colonia del Sacramento y cómo evolucionó la ciudad a lo largo del tiempo”, concluyó Gamas.