El parque de atracciones comienza a cambiar su ritmo cuando llega la tarde. Las luces de los juegos se prenden, se escuchan los primeros gritos de adrenalina y, a escasa distancia, familias completas disfrutan juntas de un mate sentadas frente a la rambla. El Parque Rodó se encuentra en un período de transición que genera tanto entusiasmo como preguntas, con cercas, estructuras en construcción y atracciones nuevas que se abrieron recientemente.
Inaugurado en 1968, es el único parque de diversiones fijo de Montevideo y, para gran parte de la población, es una referencia que cruza generaciones. “Tiene que estar. Capaz que yo no disfruto los juegos, pero es un patrimonio”, explicó María Olivera, vecina de Belvedere, mientras observaba a su sobrina subirse a una de las atracciones.
A pesar de que admitió que rara vez visita el parque y que nunca le han gustado los juegos mecánicos, destacó su importancia simbólica en el paisaje urbano. “Me agrada que el Parque Rodó exista, a pesar de que no lo use. Es una característica de Montevideo”, añadió.
La escena actual del Parque Rodó está marcada por un proceso de renovación que no comenzó este verano. El 25 de noviembre de 2025, la Intendencia de Montevideo (IM) aprobó la Resolución 4844/25, mediante la cual autorizó a las empresas Menfus SA y Olimpia Autódromo SRL a reemplazar varias atracciones históricas por nuevas propuestas de entretenimiento. La medida se enmarcó en una gestión de la División Promoción Económica con el objetivo de optimizar el uso del espacio público y modernizar la oferta del paseo.
Entre los juegos retirados se encuentran el Viaje Mágico, el Aerogiro, la Calesita Espacial, el Carrusel, el Mini Scooter, la Pista Indianápolis, el Convoy y el Mini Twister. El proceso de incorporación requirió la presentación de planos, fichas técnicas y propuestas de instalación, evaluadas por distintas áreas de la intendencia, incluida la Unidad de Protección del Patrimonio y la División Espacios Públicos.
Entre las disposiciones se indica que los permisos de explotación de las nuevas atracciones son precarios y revocables, lo que implica que pueden ser revisados según el cumplimiento de las condiciones establecidas. Asimismo, se fijaron cánones diferenciados según la temporada y la superficie ocupada por cada juego.
Vueltas, ascensos y caídas
Actualmente en ejecución, las obras incluyen la incorporación de una montaña rusa y atracciones inéditas en Uruguay, como el Spin, una hamaca mecánica que se eleva y desciende con dos brazos enfrentados, con capacidad para 20 personas espalda con espalda; el UFO, un disco que gira mientras asciende, y el Saltamontes, con ocho brazos que elevan y bajan carros para tres personas cada uno. Por ahora, la única atracción inaugurada es la torre de caída libre, de 30 metros de altura, habilitada de manera parcial dentro de un plan gradual de puesta en marcha del conjunto de juegos.
Según la Resolución 4844/25 de la IM, publicada en la web oficial, los juegos cuentan con las siguientes dimensiones y alturas máximas: la montaña rusa, que se estima que quedará en funcionamiento a fines de febrero, mide 42 metros de largo por 25 de ancho y alcanza nueve metros de altura; el UFO, 28 metros de largo por nueve de ancho y ocho metros de altura; el Spin, ocho metros por ocho y nueve metros de altura; el Saltamontes tiene un diámetro de 13 metros y alcanza cinco metros de altura, y la torre de caída libre, cuatro metros de diámetro con una altura máxima de 30 metros.
En este escenario, durante una de las primeras jornadas de funcionamiento, el 14 de enero, la torre debió interrumpir su actividad de manera preventiva a raíz de un inconveniente técnico, adjudicado a razones de potencia energética sobre el que UTE deslindó responsabilidad, lo que volvió a poner sobre la mesa el debate en torno a los controles, los protocolos de seguridad y el proceso de habilitación de este tipo de atracciones.
Consultadas sobre este asunto, las autoridades del Parque Rodó declinaron hacer declaraciones a la diaria. Desde la IM informaron que los juegos del parque cuentan con revisiones anuales de seguridad, que incluyen inspecciones de los elementos habilitados y de todos los componentes críticos. Además, ante la eventualidad de incidentes, se realizan controles adicionales sobre partes como rodamientos o soldaduras, para garantizar el correcto funcionamiento.
Asimismo, precisaron que los responsables de cada juego deben contar con una habilitación técnica previa antes de su apertura al público. Para la primera de ellas se exige la presentación de documentación técnica, como planos, detalle de los elementos de seguridad, memoria constructiva y recomendaciones de mantenimiento del fabricante, que luego es evaluada por el SIME (Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas) para determinar si la seguridad es adecuada o si se deben agregar medidas adicionales. Posteriormente, se realiza una inspección en el sitio para constatar lo declarado y probar los elementos de seguridad. Estas inspecciones se repiten anualmente, siguiendo el mismo protocolo que al momento de habilitar la atracción.
Más movimiento, más prevención
Más allá de ese episodio, entre quienes recorren hoy el parque, el eje de la conversación pasa por otro lado: la posibilidad de recuperar un espacio que, según observaron algunos usuarios, había cambiado en los últimos años. “Antes venían más familias. Podías venir tranquila, de noche, con amigos o con tus padres. Después hubo un tiempo en que el ambiente no era lindo”, señaló Victoria Rodríguez, que caminaba por el parque junto con Hugo Silveira y Marta Urioste. Los tres coincidieron en que hacía años que no visitaban el lugar y que ahora perciben un cambio. “Hoy está más ordenado, más limpio. Hubo un momento en que no te sentabas en el pasto”, puntualizó Silveira. A su entender, la renovación puede contribuir a que el parque vuelva a ser un espacio familiar. “Con los juegos nuevos va a venir más gente, más juventud. Eso levanta el parque”, aseguró.
Los recuerdos del pasado surgen repetidamente durante el trayecto. El barco pirata, los autitos chocadores, el gusano loco, ahora puesto a punto. Juegos que son parte de la memoria de aquellos que hoy llevan a sus hijos. “Es algo que se traspasa de generación en generación”, enfatizó Urioste.
En esa línea, el Parque Rodó opera más como un lugar de encuentro lleno de memoria colectiva que como un simple parque recreativo. “Así como asistes una vez al Palacio Legislativo, también debes venir al Parque Rodó. Es uno de los sitios que hay que visitar”, destacó Silveira, refiriéndose tanto a los uruguayos como a los turistas.
La seguridad se presenta como un tema ineludible en las conversaciones. Los testimonios recuerdan incidentes recientes que los alejaron del parque, y Silveira destacó la importancia de mantener monitoreos constantes, tanto por parte de las autoridades como de los adultos responsables. “Es preferible detenerse y arreglar si algo falla, antes que lamentarse de un accidente”, opinó.
Mientras tanto, el parque continúa recibiendo visitantes. Algunas familias miran desde afuera, otras se animan a subir a los juegos. El ruido de las obras convive con la música de las atracciones y con el murmullo permanente de la rambla.
Parque Rodó (Requena y García s/n entre Sarmiento y la rambla Wilson). Ingresos: un boleto $ 100, seis boletos $ 500 (únicamente efectivo); se venden exclusivamente en boleterías o mediante contacto directo con la empresa por situaciones específicas. Horarios de verano: lunes a sábados de 17.00 a 1.00, domingos de 16.00 a 0.00.