El jazz, un género profundamente urbano en su origen, encontró hace 30 años un espacio inesperado –y permanente– entre el mugir de las vacas y la brisa costera de la rural Punta Ballena. En enero de 1996, el empresario Francisco Yobino vio realizada una ambición de larga data: organizar un festival de jazz de impronta internacional en un Uruguay que, previo al Festival de Jazz de Montevideo (2007) y el Jazz a la Calle de Mercedes (2008), carecía de encuentros dedicados a la música originaria de Nueva Orleans.
Tras casi una década de fino hilar, entre congresos de jazz en Estados Unidos y la construcción de una red de vínculos con músicos y productores, Yobino delineó la matriz de un proyecto que este año cumple 30 exitosas ediciones con la finca El Sosiego (hogar del tradicional tambo Lapataia) como escenario. Desde allí, el festival fue creciendo hasta posicionarse como una parada obligatoria en el circuito internacional del género. Elogiado por publicaciones de la talla de The New York Times y revistas especializadas como Jazz Times, el evento es, de acuerdo con el reconocido productor Jacques Muyal, “el festival en el que todo gran músico de jazz quiere estar”.
La fórmula de tal prestigio parece ser una cuidadosa receta que combina un entorno natural único, un público curioso atraído por la agitada actividad cultural de Punta del Este durante la primera quincena de enero, y una curaduría artística rigurosa. En ese sentido, la figura del saxofonista y clarinetista cubano Paquito D’Rivera es central: director musical del festival y socio artístico de Yobino desde hace años, D’Rivera ha sido clave para atraer a figuras fundamentales del jazz y sostener una línea sonora que prioriza el jazz tradicional y sus ramificaciones latinas, sin adentrarse demasiado en otras fusiones.
Por el festival han pasado nombres de peso como los saxofonistas Vincent Herring y Mark Gross, el contrabajista Ron Carter, el trompetista Clark Terry –uno de los primeros invitados internacionales– y los bateristas Dion Parson y Ron Haynes. Este último, colaborador de Charlie Parker y Thelonious Monk, protagonizó uno de los momentos más memorables de la historia del festival, cuando una foto suya haciendo dedo en Punta Ballena ilustró un artículo de la revista Downbeat titulado “Which way to Uruguay?”.
Cambios para esta nueva edición
La edición número 30, que se celebrará del 7 al 11 de enero, presenta algunas modificaciones respecto de años anteriores. Debido a limitaciones presupuestales, el festival trasladará su clásica propuesta bajo las estrellas al interior de la finca El Sosiego, con un escenario instalado en el restaurante, anteriormente utilizado para las jam sessions nocturnas. El cambio, a prueba de las inclemencias del clima, tiene como contra una reducción en el aforo, lo que provocó que las localidades disponibles en la web de Ticket Fácil se agotaran en poco tiempo. Sin embargo, no todo está perdido para quienes no hayan adquirido sus ingresos: habrá entradas disponibles en el lugar para compra en efectivo.
Declarado evento de interés por el gobierno nacional y los ministerios de Educación y Cultura y de Turismo, el festival ofrecerá este año una grilla compuesta por cuatro proyectos y distintos homenajes:
Los amigos del Sosiego –el trompetista argentino Diego Urcola, Popo Romano en contrabajo, el brasileño David Feldman en piano y el argentino radicado en Nueva York Juan Chiavassa en batería– celebrarán el centenario de Miles Davis.
El proyecto brasileño Maucha Adnet Quartet (Maucha Adnet en voz, Daduka da Fonseca en batería, Alfredo Cardim en piano y Guto Wirtti en bajo) también rendirá tributo a Davis, además de Tom Jobim, Dorival Caymmi, Cole Porter y Gal Costa. En tanto, Da Fonseca (tres veces nominado a los premios Grammy) liderará su propio cuarteto, con los mismos integrantes y una propuesta que homenajeará a Toninho Horta, Johnny Alf, Dom Salvador, Wayne Shorter y McCoy Tyner.
Por último, el pianista cubano Elio Villafranca estará acompañado por los estadounidenses Dayna Stephens en saxofón y Brianna Thomas en voz, tributando los clásicos del cancionero estadounidense –The Great American Songbook–, Chick Corea y Sonny Rollin. Cabe destacar que es la primera vez de Stephens en el festival: un músico de extenso currículum como compositor, arreglador e intérprete, que supo compartir escenario con Herbie Hancock, entre otros grandes de la historia del jazz.
A 30 años de su primera edición, el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este sigue defendiendo al jazz como una experiencia viva, de encuentro y diálogo entre sus intérpretes. Un clásico de verano capaz de convocar a distintas generaciones y nacionalidades en torno al lenguaje universal: la música.
Festival Internacional de Jazz de Punta del Este. Miércoles 7 a domingo 11 de enero en la finca El Sosiego, Swing Street s/n, Punta Ballena. Entradas disponibles en la puerta. Por consultas y reservas, 099 905 748.