El canadiense Neil Young es parte de la historia de la música popular norteamericana desde la década de 1960, cuando era parte de Buffalo Springfield, y continuó siéndolo a lo largo de su prolífica carrera solista y de sus asociaciones con Stephen Still, Graham Nash y David Crosby, considerado un cantante de protesta en algunas ocasiones, y desde hace años está enfrentado a los gigantes de la industria musical y la administración Trump.
En 2020, el guitarrista, cantante y compositor fue noticia por demandas a la campaña presidencial de Donald Trump por utilizar los temas “Rockin' in the Free World” y “Devil's Sidewalk”, argumentando que no podía permitir que su música fuese utilizada “como cortina musical de una campaña divisiva y antinorteamericana de ignorancia y odio”. Las partes arreglaron fuera de los tribunales.
Dos años más tarde exigió que su música fuera removida de Spotify porque “está difundiendo información falsa sobre las vacunas, lo que potencialmente podría causar la muerte a aquellos que creen la desinformación que está siendo difundida por ellos”, escribió en su momento. Se refería particularmente al podcast The Joe Rogan Experience, del comunicador Joe Rogan, que fue y es plataforma de toda clase de seudocientíficos. Ese podcast, el más grande del mundo, fue licenciado en exclusividad por Spotify.
En abril de 2025 se sumó a la campaña del senador Bernie Sanders “Luchar contra la oligarquía”, que protestaba contra las que por entonces eran las medidas más polémicas del segundo gobierno de Trump, que había comenzado pocos meses atrás. Criticaban el desmantelamiento de la seguridad social, la destrucción de la salud pública y la agresión al medioambiente, mientras denunciaban la deriva autoritaria del mandatario.
Para el comienzo de este año, Young había dejado atrás cualquier sutileza. “¡Despierten! Hoy Estados Unidos es un desastre. Donald Trump está destruyendo el país pedazo a pedazo con su equipo de gente sin experiencia ni talento, alcohólicos y golpeadores de esposas encubiertos, líderes sin experiencia que solamente saben mentir para no perder el favor de la falsedad de Trump y así conservar sus puestos inmerecidos en su gobierno inepto. Un Congreso lleno de republicanos sin conciencia”, escribió en los primeros días del año, después del asesinato de Renee Good en Minneapolis por parte de un funcionario del Servicio de Migración y Aduanas (ICE).
“Necesitamos sacar a Trump de este mundo. Hacer a Estados Unidos grande de nuevo. No será fácil mientras esté convirtiendo nuestras ciudades en campos de batalla, así puede cancelar las elecciones mediante una ley marcial y huir de cualquier responsabilidad. Algo tiene que cambiar. Sabemos lo que hacer. Alzarnos pacíficamente de a millones. Demasiada gente inocente está muriendo”, agregó Young.
Su última protesta tiene que ver con lo sucedido en octubre, cuando en medio del “government shutdown” más largo de la historia había pedido a sus seguidores que dejaran de utilizar las compañías de Amazon y anunció que retiraría su música, tanto digital como en formato físico, de las plataformas de la empresa.
“Amazon es propiedad de Jeff Bezos, un multimillonario aliado del presidente”, escribió en su página personal, la que utiliza para comunicarse después de haber abandonado varias redes sociales. “Las políticas internacionales del presidente y su apoyo al ICE hacen que me sea imposible ignorar sus acciones. Si se sienten como yo, les recomiendo encarecidamente que no usen Amazon. Hay muchas maneras de evitar Amazon y apoyar a individuos y empresas estadounidenses que proveen los mismos productos. Lo hice con mi música y la gente que la busca puede encontrarla en muchos otros sitios”.
Su siguiente medida fue “regalar” a todos los ciudadanos de Groenlandia, en medio de las amenazas de invasión de Trump, todo su catálogo sonoro de discos y conciertos en vivo, además de tomas descartadas y filmaciones de presentaciones, durante un año. Los archivos de altísima calidad están disponibles en su sitio web por suscripciones anuales que van de 25 a 99 dólares para el resto de los habitantes del planeta. “Espero que mi música y filmaciones alivien parte del estrés injustificado y las amenazas que están sufriendo de parte de nuestro gobierno impopular y, con suerte, temporal”, escribió.
“Es mi deseo sincero que puedan disfrutar de mi música, en la mejor calidad, en su hermoso hogar de Groenlandia. Esta es una ofrenda de paz y amor. Toda la música que hice en los últimos 62 años está disponible para que la escuchen. Pueden renovarla en forma gratuita mientras estén en Groenlandia. Espero que otras organizaciones se sumen al espíritu de este ejemplo”.