El desalojo de Maricarmen, una madrileña de casi 90 años, ha vuelto a movilizar a la sociedad española y las congregaciones recuerdan a la de los “indignados”, iniciada el 15 de mayo de 2011. Ana Belén Santiago, directora de Teatro del Barrio desde 2018, dice a la diaria que la sala teatral ubicada en Lavapiés es uno de los espacios que se ofrecen a las personas movilizadas “para que puedan ir a ducharse, descansar, tomar un café o recargar su móvil”, ya que se ubica a pocos minutos del epicentro de las manifestaciones.
No es casual esta solidaridad, ya que la propia sala surgió en el marco de los cambios políticos que se generaron con aquel 15-M. Fue el actor y director Alberto San Juan, recuerda Santiago, quien decidió crear un espacio para desarrollar un teatro político que tuviera como líneas de trabajo “el abordaje de la memoria histórica, las tensiones de la sociedad contemporánea y también una posibilidad de imaginación política para el futuro”. Así nació en 2013 Teatro del Barrio como sala, como productora teatral y como espacio de discusión para colectivos sociales.
La política se manifiesta también en la forma en que las personas se relacionan, y sobre esto trata en gran medida Los que hablan, un texto de Pablo Rosal que Teatro del Barrio produce como forma de dar voz a quienes no encuentran espacios para desarrollar su dramaturgia. La obra se estrenó en 2020 en el teatro de la Abadía, una sala más grande que la de Lavapiés, durante la salida del confinamiento generado por la pandemia; ese marco le dio particular resonancia a la historia de dos criaturas que, en un estadio de prelenguaje, aprenden a articular palabras y a hilarlas en frases más o menos coherentes en el transcurso de la obra.
¿Qué es esto de hablar?
Malena Alterio nació en Buenos Aires en enero de 1974, pero antes de cumplir su primer año de edad ya vivía en España, donde tuvo que exiliarse su padre, el reconocido actor Héctor Alterio, fallecido en diciembre. Muy conocida por su trabajo en series de TV, hace dos años ganó el Goya como mejor actriz por su trabajo en Que nadie duerma, de Antonio Méndez Esparza. Es, junto con Luis Bermejo, la protagonista de Los que hablan.
La perplejidad fue su primera reacción tras la primera lectura del texto. “La verdad es que no entendí nada, pero sentí que quería saber qué era eso que no entendía. Había algo divertido, ilógico, surrealista, y me apetecía meterme dentro. Cualquiera que lea el texto o que haya visto la obra en una primera instancia dice ‘qué locura’. Luego esa locura, cuando te metes en ella y la amasas y la vives en el cuerpo, tiene toda la lógica del mundo”, explica.
Foto: S/d de autor, difusión
Rosal creó a dos personajes que intentan comunicarse sin tener dominio del lenguaje, y eso dificultó encontrar referencias para trabajar: “Es casi una partitura en la que esos dos seres que no se sabe muy bien de dónde vienen empiezan a tratar de averiguar qué es esto de hablar. No solamente cómo se articulan las palabras, sino cómo se juntan para formar frases y cómo esas frases conectan con la cabeza del otro y el otro te devuelve o no otra frase. Y cuáles son los temas sobre los que se habla. Todas estas preguntas, que parecen muy sesudas, se aclaran cuando ves el espectáculo, cuando ves a estos dos seres que no saben y tratan de entender. Con ingenuidad, se sorprenden de sus hallazgos y descubrimientos, y lo que descubren son clichés, gente que habla mucho sin decir nada, gente que repite lo mismo, gente que usa palabras eruditas. Y lo que suena sesudo se vuelve muy divertido”.
El humor es clave en Los que hablan para darle centralidad a la crisis del diálogo que se vive en las sociedades contemporáneas, como ha sugerido el autor. Alterio agrega: “Con inteligencia, Pablo pone en evidencia la cantidad de frases vacías que usamos. Y ante la pregunta '¿cómo estás?', que aparece repetidas veces a lo largo del espectáculo, se genera un silencio grande, porque yo te puedo hablar de muchas cosas de forma superficial, pero cuando uno apela a lo personal, a lo que le pasa a uno por dentro, no es tan fácil. Hay una crisis de palabras y de frases hechas y de lugares comunes que usamos sin pensar, porque ya sabemos lo que vamos a decir ante muchas situaciones. De todo eso habla también la obra”.
La actriz volvió con su padre a Buenos Aires en los años 1980, pero desarrolló su carrera y su vida en España. A mediados de octubre, Los que hablan llegará al teatro San Martín. ¿Cómo espera ese estreno? “No quiero pensarlo mucho porque a lo mejor me pongo demasiado intensa, o no, no lo sé. Estoy un poco expectante, trato de no pensarlo mucho. La muerte de mi papá sucedió hace relativamente poco, y es volver. O es empezar”, contesta, y agrega: “Yo me fui con meses de Buenos Aires y no he tenido la experiencia de actuar allí, aunque me hubiera encantado. Es la primera vez y no sé qué me va a pasar. Sí sé que tengo mucha ilusión, y que me da mucha alegría poder compartir mi trabajo en Uruguay y en Argentina y ver qué pasa”.
