En una noche de Oscar sin películas que arrasaran, Una batalla tras otra terminó siendo la gran ganadora, con seis estatuillas en 13 posibles, incluyendo dos de las más codiciadas: Mejor película y Mejor director. Paul Thomas Anderson, que llevaba 11 nominaciones sin conocer la victoria, consiguió tres estatuillas, porque ganó como Mejor guion adaptado –la película se basa libremente en Vineland, la novela de Thomas Pynchon– y porque le corresponde un premio al ser también productor de su película.
Pecadores, que partía con 16 nominaciones, se quedó con cuatro, mientras que Frankenstein se llevó tres premios de nueve y la sorprendente Las guerreras K-Pop, con dos premios, cerró la lista de ganadores múltiples. Por otro lado, películas con cuatro nominaciones como Bugonia, El agente secreto o Sueños de trenes se quedaron con las manos vacías, mientras que Valor sentimental y Hamnet, que tenían 9 y 8 nominaciones respectivamente, ganaron una sola estatuilla.
Conan O’Brien volvió a conducir la ceremonia y su video del comienzo fue tan efectivo como obvio, si consideramos la cantidad de personas en las redes sociales que predijeron que aparecería maquillado como Gladys, la villana de La hora de la desaparición. Al mejor estilo de Billy Crystal, y homenajeando al final de la película de Zach Cregger, el cómico se la pasó corriendo por escenas de varias de las nominadas.
A la hora del monólogo inicial y como ocurriera en 2025, se lo notó con cierta incomodidad, quizás por saber que estaba frente a un público que no está tan relajado como para disfrutar de su rutina. Sus menciones a estrellas presentes en el auditorio fueron menos picantes que las de Nikki Glaser en los Globos de Oro, pero entre ellas se destacaron las bromas a Ted Sarandos (“es la primera vez que está en un cine”), recibidas con mucho sentido del humor por el codirector ejecutivo de Netflix.
El ritmo de O’Brien estuvo un poco cortado, con pausas entre chiste y chiste, además de algunos “yeah” entre la introducción y el remate, quizás dando tiempo a que algunos presentes poco interesados pudieran rumiar de qué venía la cosa. Un gran momento fue cuando señaló que este año no hay actores británicos nominados, para agregar que desde Gran Bretaña respondieron: “Por lo menos nosotros arrestamos a nuestros pedófilos”. El arranque cerró con un momento musical en el que simuló ser un ganador del Oscar que no finge humildad, y en cambio es coronado, bendecido por el papa y alabado por un coro.
La ceremonia transcurrió con la fluidez esperada, aunque con bastantes problemas con los micrófonos. Las categorías más esperadas se intercalaron a lo largo de una noche que tuvo números musicales, tributos a cada una de las diez nominadas al premio final y momentos de humor del conductor de la ceremonia, en ocasiones acompañados de segmentos en video.
Entre los hechos a destacar estuvo la poca autoridad con la que la orquesta en vivo intentaba interrumpir los discursos de los ganadores, lo que hizo que más de uno retomara sus saludos. También se dio algo muy poco usual en la categoría de Mejor cortometraje: un empate que llevó a que Conan O’Brien felicitara a los ganadores por “arruinar 22 millones de pencas”.
El In memoriam se llevó un bloque completo. Billy Crystal le dedicó un extenso momento a Rob Reiner y su esposa, asesinados en diciembre del año pasado, y el recuerdo concluyó con varios intérpretes de sus películas más recordadas juntos sobre el escenario. Luego llegaría Rachel McAdams con la despedida a varias actrices famosas, en especial a Diane Keaton. Finalmente, en una de sus contadas apariciones públicas, Barbra Streisand recordó a Robert Redford y cantó un fragmento de “The Way We Were”, la canción de la película homónima de 1973 que los tuvo como protagonistas.
A la hora de los momentos políticos, que fueron pocos, se destacó el de los responsables del documental Mr. Nobody contra Putin, quienes criticaron al gobierno de Estados Unidos y pidieron por el fin de los conflictos armados. Su premio había sido presentado por Jimmy Kimmel, quien, aludiendo a Trump, dijo: “Debe estar furioso porque el documental de su esposa no va a recibir un Oscar”. Sin prolegómenos y antes de presentar a los nominados a Mejor película internacional, Javier Bardem dijo fuerte y claro: “No a la guerra, y Palestina libre”.
Lista completa de ganadores:
Mejor película
Mejor director
- Paul Thomas Anderson, Una batalla tras otra
Mejor actriz protagónica
- Jessie Buckley, Hamnet
Mejor actor protagónico
- Michael B. Jordan, Pecadores
Mejor actriz de reparto
- Amy Madigan, La hora de la desaparición
Mejor actor de reparto
- Sean Penn, Una batalla tras otra
Mejor guion original
- Pecadores (Ryan Coogler)
Mejor guion adaptado
- Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson)
Mejor película animada
Mejor película internacional
- Valor sentimental (Noruega)
Mejor documental
- Mr. Nobody contra Putin
Mejor cortometraje documental
Mejor cortometraje
- Empate entre The Singers y Two People Exchanging Saliva
Mejor cortometraje animado
- The Girl Who Cried Pearls
Mejor diseño de producción
- Frankenstein (Tamara Deverell y Shane Vieau)
Mejor fotografía
- Pecadores (Autumn Durald Arkapaw)
Mejor vestuario
- Frankenstein (Kate Hawley)
Mejor maquillaje y peinado
- Frankenstein (Mike Hill, Jordan Samuel y Cliona Furey)
Mejor banda de sonido
- Pecadores (Ludwig Goransson)
Mejor canción original
- “Golden”, Las Guerreras K-Pop
Mejor sonido
- F1: la película (Gareth John, Al Nelson, Gwendolyn Yates Whittle, Gary A. Rizzo y Juan Peralta)
Mejor edición
- Una batalla tras otra (Andy Jurgensen)
Mejores efectos visuales
- Avatar: Fuego y cenizas (Joe Letteri, Richard Baneham, Eric Saindon y Daniel Barrett)
Mejor casting
- Una batalla tras otra (Cassandra Kulukundis)