Hay miedos que están tan tallados en el ADN de la humanidad, que los guionistas del cine y la televisión solamente tienen que tensar un par de hilos para llevarnos a la incomodidad total. ¿Cuántas veces nos mantuvieron en vilo utilizando nuestro miedo a la oscuridad o a lo que pueda ocultarse debajo de la cama? Por eso compré el sommier.
En el caso de All her Fault, el miedo es igual de primitivo pero mucho más realista, como demuestran los primeros minutos del episodio inicial. Marissa (Sarah Snook, de Succession) va a buscar a su hijo luego de una cita de juegos concertada con Jacob, un compañero de su escuela. Toca timbre, abren la puerta y pregunta por Milo. Allí no conocen a ningún Milo.
Marissa empieza a ponerse nerviosa. Quizás la dirección esté mal. Chequea en su Whatsapp, donde se comunicó con la madre del compañero. La dirección es correcta. Los que no coinciden son el número de la persona con la que habló y el verdadero número de Jenny (Dakota Fanning), la madre de Jacob. Alguien la engañó para quedarse con su hijo pequeño. ¿Cómo no quedarse hasta el final de la serie después de esos primeros minutos?
Los ocho episodios de esta miniserie disponible en Prime Video se despliegan como el típico caso de secuestro, en este caso de un niño. Y como ocurre en toda clase de ficciones, el conflicto servirá para poner de manifiesto todo lo malo que sucede en la casa de la familia Irvine, que incluye al fácilmente irritable Peter (Jake Lacy), quien obviamente está con menos paciencia de la habitual debido a la desaparición de su hijo.
El aspecto policial está presente, aunque el detective a cargo del caso está interpretado por un Michael Peña que parece jugar en un registro completamente distinto al del resto del elenco. De todas maneras, la showrunner Megan Gallagher tomó el libro homónimo de la novelista irlandesa Andrea Mara y decidió cargar las tintas en las relaciones interpersonales de los protagonistas.
Aquí debo introducir una expresión que tal vez espante a parte del público potencial, pero es necesario que lo sepan. Además, no es tan mala como parece. Esta es una miniserie telenovelesca. Eso quiere decir que las ollas que se irán destapando incluirán relaciones secretas, actitudes escandalosas y venganzas encarnizadas. La mayoría de estos elementos están presentes en cualquier película de Marvel, pero aquí los monstruos son humanos, así que habrá que asumir que estamos mirando algo telenovelesco.
Como en las mejores tiras ochenteras o noventeras que daban de lunes a viernes, es necesario una mujer fuerte en medio de tantos fritos y llantos, y aquí tenemos dos. Snook es perfecta en el papel de mujer que debe hacerse fuerte frente al doloroso presente y tiene una compañera perfecta en Fanning, cuyo personaje termina en medio del caso en forma casi accidental. De paso, son dos mujeres que deben combinar sus roles de trabajadoras con los de madres, ambas acompañadas por maridos que (si se me permite la expresión) no sirven ni para avisar quién viene.
Si será importante lo familiar, que ese disparador que fue el secuestro tendrá una resolución bastante antes de que termine la historia. Pero para llegar hasta ahí habrá que atravesar, también, los manejos de un periodismo tan carroñero que hace que los tabloides británicos parezcan la última edición de Gigantes. Es que los Irvine son una familia de abolengo y eso los convierte en protagonistas perfectos para las notas de portada.
Quizás haya otras ficciones y otros casos que se apoyen más en lo detectivesco, en los que el misterio sea lo que nos mantenga marcando la opción de “ver episodio siguiente”. Acá, luego del gancho, se nos presenta un pequeño universo de gente imperfecta que arrastra traumas desde distintos momentos del pasado, e incluso cuando sepamos lo que pasó con el pobre Milo seguiremos atentos a lo que les pase a todos los demás, en especial a esas dos mujeres que se ponen el laburo, la familia y la miniserie al hombro.
All her Fault. Ocho episodios de 50 minutos. En Prime Video.