El martes el teatro Solís será testigo de un viaje. La Banda Sinfónica de Montevideo presentará el concierto Cuadros de una exposición, con la dirección del maestro venezolano Joshua dos Santos y la participación del acordeonista español Iñaki Alberdi como solista invitado.
El espectáculo comenzará con Toccata Bachiana y Gran Pajarillo Aldemaroso, del compositor y director de orquesta venezolano Aldemaro Romero. Luego será el turno de Bidaia, del compositor argentino Federico Jusid, para cerrar con la obra de Modest Músorgski que da nombre al concierto.
“Es un viaje con una mezcla cultural impresionante”, cuenta Dos Santos a la diaria. “Tenemos música de Venezuela, música de un compositor argentino que hace una reflexión sobre el viaje de la vida, y termina con una obra que escribió un compositor ruso que hace un pequeño viaje sobre un museo. La palabra viaje está siempre allí; es un viaje multicultural”.
Dos Santos profundiza sobre la primera pieza, nacida de un desafío a Aldemaro Romero, quien había combinado el joropo venezolano con el jazz y la bossanova para crear el género conocido como onda nueva. “Le dijeron que no era un compositor sinfónico, intentaron menospreciarlo porque hacía jazz y él dijo: ‘Les voy a demostrar a los críticos que sí podemos hacer algo sinfónico’. Empezó a escribir obras en el formato de onda nueva con el sinfónico, y quedó una maravilla”.
La explicación de la segunda pieza corre por cuenta de Alberdi. “Está basada en los versos de [Konstantínos] Kaváfis que hablan sobre el viaje a Ítaca. Es un poema superclásico, muy de juventud, para escucharlo y leerlo, pero muy adaptable a la música. Los elementos que trabaja la orquesta y los que trabaja el acordeón representan distintos motores de un viaje”.
“El primer motor podría ser la fiesta, que nos lleva a todas las ilusiones que tenemos al comienzo de un viaje. El segundo, sombras, son todas las incertidumbres del viaje de la vida. El tercero es máquinas, que es un poco el motor de la vida, que en este caso es el ritmo. Y al final de todo hay un epílogo que es desde el viaje. El acordeón toma la melodía principal que ha utilizado la orquesta y se la lleva de viaje. Y muchas de las cosas que ha utilizado el acordeón las toma la orquesta. Nos mimetizamos un poquito todos juntos, pero al final cada uno toma su camino, y es la manera de decir adiós al viaje”, agrega el solista.
Sobre su instrumento en esa obra, Alberdi detalla: “Tiene ese lado porteño de la nostalgia, del peso de la nostalgia, de la expresión del fuelle, evidentemente, que es la naturaleza del acordeón. Pero también tiene el lenguaje del compositor, que no tiene que ver con lo porteño, sino con su lenguaje, que es un lenguaje muy cercano al público, de ritmos muy conocidos y muy presentes. De melodías también muy accesibles. Elaborado para que el público lo pueda sentir cerca y próximo”.
Para el cierre queda Cuadros de una exposición. “A mí me gusta explicarlo como si fuera un pequeño recorrido por un museo en el que vas viendo diferentes cuadros”, aporta Dos Santos. “Termina con La gran puerta de Kiev. Es el último cuadro y es muy cómico porque los cuadros son todos realmente pequeños. Pero musicalmente hablando es una música grandiosa, sobre todo ese final. A veces se ponen las imágenes de los cuadros, pero yo he decidido no hacerlo, para que el público ponga a volar su imaginación y vaya intentando ponerle una imagen a cada cuadro”.
El director también destaca el trabajo con la Banda Sinfónica, especialmente con Bidaia. “Es una obra relativamente nueva; la Banda la va a tocar por primera vez. Es importante entender que el proceso de madurez de una obra musical es increíblemente largo. La 5ª Sinfonía de Beethoven se toca ahora, pero se ha venido interpretando en los últimos 150 años y todavía hay algo nuevo para descubrirle. Esa es la magia del arte, la magia de la música. Esta es una obra, Bidaia, que va a interpretar fabulosamente Iñaki, que no tiene más de diez años”. Su estreno mundial fue en el teatro Colón en 2022.
“Es un bebé que todavía tiene muchísimo por crecer. Tomando eso en cuenta, la banda entendió el lenguaje y hacia dónde vamos. Hubo un interés y una motivación por abordar una obra nueva, que a veces en las agrupaciones puede haber un poquito de timidez en el repertorio nuevo. Gratamente complacido. Lo mismo con la obra venezolana; no es fácil trabajar el repertorio venezolano porque tiene ritmos que incluso para una orquesta venezolana son complicados. Y tuve la misma sorpresa de que hubo una gran receptividad, y una motivación por tratar de hacerlo lo mejor posible”, recalca Dos Santos.
Alberdi suma elogios. “Esta es mi cuarta vez en Montevideo y la tercera en el Solís, y creo que ya existe un vínculo con la Banda. Quedamos muy contentos la última vez que toqué aquí; yo me lo pasé muy bien con ellos y el público creo que también. Estoy deseando volver a tocar con ellos”.
Cuadros de una exposición. Banda Sinfónica de Montevideo junto al director Joshua dos Santos y el solista Iñaki Alberdi. Martes 21 de abril a las 20.00 en el teatro Solís. Entradas en Tickantel y boletería del teatro. 2x1 para Comunidad la diaria.