“Fue una experiencia intransferible. Todos los que estábamos ahí lo vivimos de la misma forma; con los matices de cada uno, obviamente, pero sintonizados en celebrar, estar reunidos y que sea un abrazo musical”, dice Rossana Taddei sobre el show que se realizó hace un mes en el Auditorio del Sodre para homenajear a su hermano, el músico Claudio Taddei, que falleció en 2019 y este año cumpliría 60.

La cantante y compositora agrega que “la producción hizo un trabajo excelente”, porque “había que coordinar muchas áreas, y a veces se te puede colar algo, pero todo se dio perfecto, como si todo lo que iba ocurriendo estuviera, de alguna forma, también dirigido desde el cielo”. Aclara que ha hablado muy poco sobre esto públicamente porque lo viene procesando. “Es muy verde dar una explicación de lo que fue, porque se me van las palabras, me vuelve la emoción al cuerpo y la gratitud por todo el legado que dejó Claudio, que se va multiplicando en las nuevas generaciones”, agrega.

El show fue registrado y Taddei adelanta que habrá publicaciones “en todos los formatos”. Mientras, la música no para. Este sábado, en el complejo cultural Politeama de la ciudad de Canelones, la cantautora se presentará con el proyecto Minimalmambo, que lleva adelante a dúo con el baterista Gustavo Etchenique, su pareja de música y de vida.

El espectáculo se llama Mirando el cielo como la canción homónima de Raíces aéreas (2024), su último disco, que la compuso con Romeo Taddei, hijo de Claudio, y que surgió de forma espontánea. La cantante recuerda que estaban almorzando en Ticino, Suiza -su segunda casa-, y él empezó a tocar el giro armónico en la guitarra, “con la llevadita de candombe”; como siempre hay algún lápiz por ahí, ella arrancó a escribir la letra y así se armó la canción, que quedó grabada en el celular de su sobrino.

Cuando estaban preparando el disco, ensayando con Etchenique, el baterista le recordó la canción, porque para él “es impresionante” tocar la llevadita de candombe; luego, al álbum, Romeo Taddei puso su guitarra y su voz. “Se arrancó a tocar en vivo, y la canción empezó a agarrar como una presencia, la gente la canta; y es bonito el hecho de que tía y sobrino compartimos la composición de una primera canción”, subraya.

En setiembre, antes de tocar en el Solís, Taddei decía que estaba componiendo canciones que eran como los esquejes de Raíces aéreas, pero ahora comenta que ese proceso está un poco lento, con mucha pausa, aunque sigue gestándose en su cabeza. En este momento, entre el homenaje a su hermano y la mudanza -porque se cambió de casa, aunque siempre dentro del Fortín de Santa Rosa-, su mente no está en el modo para componer, que requiere “tremenda paz y contemplación”.

Pintar canciones

En su nueva casa tiene un espacio grande, en el que confluyen la música, la pintura y el tejido. “Es como un gran taller” que le permite tener un lugar donde ensayar más cómodamente, dar clases, etcétera, pero que “requiere mucho laburo físico, de pintar, sacar, traer, llevar muebles, todo lo que es el cambio”, acota.

Justo cuando habla por teléfono con la diaria, la cantante está lápiz en mano, dibujando, y aclara que es una actividad lúdica, “nada profesional” ni técnica, pero es una forma de encontrarse con mensajes “o cuestiones del inconsciente”, para ir procesando y que quizás de ahí parta alguna canción. La imagen que está dibujando es una mujer sobre zancos, es decir, que tiene relación con “el equilibrio y estar centrado”. La mujer camina por un campo muy verde y tiene un paraguas que dice “poesía”, como si “todo ese lugar poético fuera la protección de una”, comenta.

“Es muy sanador y conecta, como un acto meditativo, igual que el tejido o aplicar color. Es un momento de gran contemplación, donde se logra un proceso creativo que después acompaña mucho -por lo menos para mí- a que surja una canción espontáneamente; la canción no se busca, sino que se va construyendo entre lecturas y probando con distintos materiales”, cuenta. Además, la cantante subraya que tanto su padre como su hermano también pintaban, y heredó un montón de material para pintar que a veces la conecta un poco con ellos.

En cuanto al show de este sábado, dice que con el dúo vienen tocando “con mucha frescura”, porque hicieron algunos cambios en el repertorio, que incluye canciones de su último disco y algunas versiones. Recuerda que así como en 2016 grabó el disco Semillas, de versiones, ahora “se estaría construyendo, en forma espontánea, un disco Semillas 2”, porque fueron agregando más versiones, que se cuelan entre los temas de su autoría, y casi hay una lista de 15 temas, como “Bajan”, de Pescado Rabioso, con una base rítmica de tarantela. “Ahí surge todo un momento, que son enganchaditos que homenajean a distintos autores, incluido a Claudio. Hay unos pasajes un poco locos, donde se mezclan distintas tierras y sonoridades”, finaliza.

Rossana Taddei en formato dúo, este sábado a las 20.00, en el complejo cultural Politeama de Canelones. Entradas por Tickantel a $ 500.