Como todos los géneros, el policial se ha renovado varias veces durante sus más de 150 años de existencia. Desde su origen casi como juego lúdico con sus misterios y enigmas de la mano de Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, pasando por su reinvención en novela negra cuando promediaba la década de 1920 a partir de los trabajos de Dashiell Hammett, Raymond Chandler y William Riley Burnett, hasta llegar a nuestros días en su versión “regional” (por llamarla de alguna manera) en la que parecería que tenemos un policial como exponente de determinada parte del mundo.

Así, y con gran éxito y relevancia dentro del género hoy día, tenemos lo que se cataloga como “policial nórdico”, que reúne a un grupo de escritores que tienen entre sí numerosos puntos en común a la hora de ambientar sus relatos, desde las particularidades geográficas y las condiciones climáticas (hace mucho frío en la gran mayoría de estas novelas) hasta llegar, casi invariablemente (aunque haya excepciones), a un tono oscuro, realista y no pocas veces deprimente, que analiza las condiciones sociales que han llevado al otrora fuerte estado de bienestar escandinavo a ser caldo de cultivo del crimen.

El subgénero tiene por lo menos un representante por país. Está Henning Mankell por Suecia, aunque el combo pionero integrado por Maj Stöwall y Per Wahlöö debería figurar en cualquier lista. También están Arnaldur Indriðason por Islandia; Jussi Adler-Olsen por Dinamarca (creador de la saga Departamento Q, que también tiene una nueva reencarnación televisiva en Netflix), pero acaso el más popular en Noruega no sea otro que Jo Nesbø. Creador del detective Harry Hole, del que ha escrito hasta la fecha 13 novelas, Nesbø puede no ser el más talentoso del grupo, pero es el que evita, en muchas ocasiones, el tono oscuro y deprimente de sus compañeros para apostar por un ritmo y ánimo mucho más cercano al bestseller, entendido sin ninguna connotación peyorativa.

Harry Hole comparte el perfil de otros detectives nórdicos: es un antisocial introspectivo demasiado dado a resolver las cosas a su manera, lo que para sus superiores lo convierte simultáneamente en un constante dolor de cabeza y en el profesional brillante al que irremediablemente deben recurrir.

No es la primera vez que da el salto a la pantalla. Sonado fue el fracaso de 2017, cuando Michael Fassbender lo interpretó en Hombre de nieve (que, aconsejado por todos lados, no vi nunca), a la que al parecer la pátina hollywoodense no le hizo ningún bien. Ahora llega a la televisión en una producción noruega que cuenta con el propio Nesbø en el rol de adaptador. Para arrancar, el autor escogió la quinta novela con el personaje, La estrella del diablo, que es quizá la más popular.

Bien adaptado

En un gran acierto de casting, el expresivo Tobias Santelmann encarna a Harry. Para la ocasión, además de antisocial, aquí el detective es alcohólico. En un momento bastante determinante de su vida se obsesiona con un caso antiguo que le costó la vida a otro policía en un accidente de tránsito, y termina involucrado en la investigación de un asesino en serie de carácter aparentemente religioso que asolaba Oslo.

No es el único de sus problemas. El capitán Tom Waaler (interpretado por el danés Joel Kinnamann, que entrega una de las mejores actuaciones de su carrera fuera de Hollywood) no es trigo limpio y o bien tiene mucho que ver con los asesinatos, o bien está relacionado con una buena tanda de crímenes propios.

Sea porque Nesbø logra mantener su estilo o porque la dirección conjunta de Øystein Karlsen y Anna Zackrisson mantiene las cosas en su lugar, el resultado es por demás fiel a las novelas y al tono de las aventuras del personaje: buenos misterios, sombríos pero entretenidos, con las vueltas de tuerca justas, bastante sordidez, sexo, sangre y regodeo morboso. Es decir, no para todos los públicos, pero sí para todos los amantes del policial nórdico.

Apoyado en la gran labor de su dupla protagónica, una fotografía gris que presenta una Oslo bastante lejana de cualquier bienestar social, una increíble banda sonora de Warren Ellis y Nick Cave, Harry Hole se presenta como una gran alternativa para los policiales televisivos de hoy. Es verdad que su último episodio puede resultar algo apresurado (en el clímax, Harry resuelve tres crímenes), pero deja con ganas de más temporadas de esta serie que, en su identidad y realización noruega, ofrece algo diferente a todos los policiales de “asesinos en serie” que podemos encontrar hoy en día en nuestras pantallas.

 Harry Hole. Nueve episodios de aproximadamente 50 minutos. En Netflix.