Días atrás, la Sala Verdi presentó su temporada 2026, que lleva el título de Teatro público. La cita permitió que autoridades, artistas y amigos del teatro se enteraran de primera mano de las novedades este año. El director desde setiembre de 2025, Felipe Villarmarzo, fue el encargado de subir al escenario –que de ahora en más será el escenario principal– y compartir el plan y las líneas principales de trabajo.
“Queremos que la Sala Verdi sea una sala de creación, una sala que contenga procesos artísticos, que valore más los intentos que los aciertos. Que valore la inventiva, las relaciones a largo plazo. Donde podamos proyectar artísticamente la ciudad. Por eso damos en llamar a la temporada de este año Teatro público, haciendo especial foco en la relevancia de las instituciones públicas, de los teatros públicos en esta ciudad, para la sinergia y el ecosistema artístico y cultural”, dijo Villarmarzo.
Lo de “escenario principal” viene a cuento porque la nueva administración piensa la Verdi como un teatro con tres salas. “La primera es la sala de toda la vida, la principal. Después, una segunda sala que hemos creado en el subsuelo, que la estamos pensando para ensayos y creaciones de investigación, cosas más experimentales, a la que hemos dado en llamar Estudio Verdi. Y una tercera, más pequeña, en diálogo con la ciudad, en diálogo con la calle, más en clave del proyecto espacial, que haremos en nuestro hall y que daremos en llamar Hall Encendido”, explicó el director.
“Más que salas, lo que me interesa es trabajar mucho con los artistas de la ciudad, hacer foco en ellos”, afirmó Villarmarzo, quien dijo que trabajar con artistas es “entender sus necesidades, acompañarlos, escucharlos, estar a disposición, crear en conjunto”, y detalló cómo lo harán. “Lo haremos de tres maneras distintas, y quizás surja alguna más en este proceso de construcción constante. A través de coproducciones artísticas, abriendo la casa a creaciones musicales, y a través de residencias artísticas”.
Las coproducciones a lo largo del año serán cuatro. Este mes llega el estreno en español de Ay. La miseria nos hará felices, con texto y dirección de Gabriel Calderón. En setiembre vendrá Mosquitos, de Lucy Kirkwood, con dirección de Josefina Trías y Vachi Gutiérrez. Octubre tendrá Quiero que me susurres una canción para mi muerte, de Analía Torres y Pedro Fernando Oliveri, mientras que en noviembre será el turno de Mi amiga fantasma, de Camila Ferrari y Gustavo Kreiman.
“Las Residencias Verdi son proyectos sin fecha específica de estreno, pero que estarán en creación en la sala. Esperamos que tengan una vida útil larga, que puedan tener muchas funciones aquí y en todo el mundo, con la característica de que todos nacieron aquí”, amplió Villarmarzo. Durante 2026 está residiendo Maravillas, obra con texto de la chilena Carla Zúñiga y dirección de los argentinos Luciano Delprato e Ignacio Tamagno. Además se sumará la coreógrafa Tamara Cubas, quien está desarrollando la obra Trilogía del tiempo.
También recalcó otra característica de la sala. “La Sala Verdi es la casa de la Comedia Nacional, que es el elenco de creación por excelencia de esta ciudad y que nos prestigia enormemente tener aquí tanto a su elenco como a su dirección, producción y equipo. La Comedia pasa por un momento espectacular y tenemos el lujo de vivirlo bien de cerca”. Se vendrá Manos sucias, con texto y dirección de Marianella Morena a partir del texto homónimo de Jean-Paul Sartre.
Otros elementos destacables del año serán dos propuestas para las infancias en las vacaciones de julio: La ciudad que sueña, a partir del libro homónimo con música de Luciano Supervielle, texto de Eloísa Casanova e ilustración de Laura Carrasco, en la primera semana, y en la segunda semana el Kolectivo Romanelli presentará la experiencia inmersiva Ki. El lugar de las criaturas.
En cuanto a la programación invitada, estarán Terrorismo emocional, de Josefina Trías y dirección de Bruno Contenti, y Díptico de los padres, de Gustavo Kreiman. También habrá temporada de conciertos, que se inaugurará en mayo con Franny Glass y su banda y continuará con el Cuarteto Tosar, La Montevideana y, en setiembre, un ciclo de músicas que ya confirmó a Sofía Álvez, Miel y la banda Ninguna Higuera.
Un aspecto importante para el director es la cantidad de funciones que tendrá cada obra. “Vamos a encargarnos de que los espectáculos que se creen aquí podamos verlos bastante. Recoger el guante de lo que los artistas a veces se quejan: crean un espectáculo durante dos años y después solo hacen cinco o diez funciones. Aquí la idea es que podamos hacer funciones todo el año. Para eso hemos pensado en Repertorio Verdi, que haremos en junio y en noviembre, todos los días, con tres espectáculos distintos por semana, para tener siempre cierta circulación, y que de martes a domingo podamos venir a la Sala Verdi sabiendo que hay un espectáculo programado con artistas de la casa”.
“Para cerrar: el teatro tiene esto de la fragilidad de lo vivo, que no comparte con la literatura, ni con el cine, ni con la música, pero que nos hace ser algo analógico, sincrónico, humano, bastante único. Que nos da una fortaleza muy propia. Aquí nosotros trataremos de hacer que los procesos perduren en el tiempo y resuenen más allá de esta sala. Con eso estamos comprometidos”, finalizó Villarmarzo.