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Cultura Música
Charli XCX durante la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (archivo, febrero de 2026).
Foto: Christoph Soeder, DPA, AFP

Charli XCX durante la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (archivo, febrero de 2026). Foto: Christoph Soeder, DPA, AFP

Salud mental, una bebida probiótica y una pelea con Madonna: Charli XCX y el hype de su nuevo disco

La cantante británica busca repetir el impacto de Brat, el álbum con el que protagonizó un fenómeno cultural.

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En la prehistoria de Charlotte Aitchison, mundialmente conocida como Charli XCX, la cantante y compositora se permitía sonreír en sus videoclips y sus canciones se replicaban infinitamente en las radios de música pop. No hay forma de no haberse cruzado con “Boom Clap” y “I Love It”, su colaboración con Icona Pop que, entre muchos usos, permanece adherida desde hace más de una década como cortina de promoción de un programa de bloopers de la tevé uruguaya.

La madrugada del lunes 27 de julio, con el estreno en plataformas digitales de su octavo disco de estudio, Music, Fashion, Film, la incertidumbre de sus numerosos fans –y la angustia confesa de la propia artista– llegará a su fin para dar lugar a las críticas, las comparaciones, las lecturas de época y las sombras del implacable olvido. No es un trabajo más en la carrera de la artista de 33 años nacida en Cambridge. De hecho, a esta altura dice poco frente al impacto que sigue provocando Brat, el disco que revolucionó la música contemporánea de consumo masivo, influyó en otras manifestaciones artísticas y sociales y le cambió la vida a Charli XCX.

Brat, aparecido en 2024, traía al menos dos superhits: la minimalista “360” y la eufórica “Sympathy Is a Knife”, de la que se desprende que a esa música electrónica extremadamente pastillera le quede bien la etiqueta hiperpop. Ahora bien, Brat, como concepto de consumo, terminó siendo muchas otras cosas: una variante chillona del verde manzana que ocupa toda la portada, una actitud irreverente que contempla la fragilidad y los desbordes de la noche, una estética que privilegia lo lúgubre y lo decadente, una validación de las fiestas clandestinas, una moda para vestir, un sentido de exclusividad al alcance de la mano y el símbolo lingüístico detrás de un personaje simpático, de lentes negros y botas de paso torpe, que sale todas las noches a bailar. Perdón: había olvidado la demoledora “Von Dutch”, en la que canta “soy tu número uno”.

Las canciones que no te van a salvar

Charli adelantó dos canciones, a través de sus respectivos videoclips, del esperado Music, Fashion, Film. Fuera de esa agenda –aunque nunca del todo–, en una de sus apariciones públicas más divertidas, comparte protagonismo con Rachel Sennott –estrella de la serie I Love LA– en un comercial de Poppi, un refresco prebiótico fabricado en Texas por la empresa PepsiCo. En un salón de clases con un pizarrón plagado de ecuaciones matemáticas, las amigas sostienen pequeñas latas de refresco e insisten con la palabra vibes (vibras). La escena, oportunamente tiktokera, termina con placas de parpadeo frenético en colores chillones –verde y rosado–, tal vez como el último resabio de la era Brat.

Ya se conoce la portada de Music, Fashion, Film, y asusta pensar si las canciones podrán soportar un frente tan pesado: en lo que podría ser una cocina o el reservorio de un hospital antiguo, el músico John Cale, el diseñador Marc Jacobs y el director de cine Martin Scorsese comparten espacio con la actitud de quienes han huido de la misma fiesta.

También se sabe bastante de lo que piensa la propia compositora sobre el proceso entre discos, el agobio de su fama gigante y las presiones de la industria del entretenimiento. En The Moment (2026), el falso documental dirigido por el fotógrafo británico Aidan Zamiri –otro de los chicos de moda–, que sigue los pasos de Charli XCX y su gira de Brat, la cantante ficciona con astucia y mucha sinceridad sus conflictos internos y externos. En una de las escenas más recordadas, confiesa que ya no tiene idea de lo que va a hacer y que necesita descansar. El falso documental cuenta con la participación del actor Alexander Skarsgård en un papel bastante similar al del loquísimo Lukas Matsson que interpretó en Succession.

Fuera de la actuación, en una entrevista para Rolling Stone, relató: “Estoy tratando de hacer lo mejor para mí, porque llegó un punto en que mi ansiedad me afectaba físicamente y no puedo seguir adelante con mi vida así”, y confesó que la extenuante gira de presentación de Brat dañó los nervios de su cuello y su salud mental.

En otra nota, para la revista Vogue, lanzó: “La pista de baile está muerta”. Su intención era explicar la inclinación hacia el rock de su próxima placa, aunque tal vez no anticipó la reacción que generaría, que incluye una especia de contestación en el nuevo trabajo de Madonna, promocionado como una segunda parte de Confessions on a Dance Floor (2005). “Si la pista de baile está muerta, quizás estés poniendo la música equivocada”, escribió la Reina del Pop en su Instagram.

Como su nombre lo indica, en “Rock Music”, el primer adelanto de Music, Fashion, Film, hay guitarras eléctricas del género inventado por Chuck Berry, y en su video Charli tira cosas por la ventana de un edificio y fuma muchos cigarrillos al mismo tiempo. En el segundo, “SS26”, cuyo video ya suma más de nueve millones de reproducciones, la británica asegura: “En la primavera-verano de 2026 / es cuando el mundo llegará a su fin, / no hay esperanza para nada / caminamos sobre una pasarela / que va directo al infierno / nada va a salvarnos, ni la música, ni la moda, ni el cine”.