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Cultura Videojuegos
Foto principal del artículo 'En la era de robar autos y matar enemigos, el videojuego Librarian invita a ordenar una biblioteca'

En la era de robar autos y matar enemigos, el videojuego Librarian invita a ordenar una biblioteca

Adictivo rompecabezas en tres dimensiones.

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Siempre me gustaron los rompecabezas. De chico tenía dos o tres con personajes de Disney, que recuerdo porque eran circulares. La forma era lo de menos: podía ser un mapamundi rectangular (con la repugnante proyección de Mercator) o la aldea gala de Asterix; lo importante es que proporcionara horas de diversión en la mesa del comedor.

Con los años volví puntualmente a este divertimento, motivado por un par de puzles de muchísimas piezas con superhéroes de DC Comics. El problema es que el nivel de dificultad que necesitaba para estar ocupado por un buen rato significaba una cantidad de centímetros cuadrados incompatible con mesa alguna, en especial en esta era de los microambientes (y sus mesas proporcionales).

No fue el amor por los rompecabezas lo que me llevó a comprar, instalar y jugar Librarian: Tidy Up the Arcane Library!, videojuego que propone poner orden a una biblioteca mágica. En realidad, pensaba que se trataría de uno de esos títulos medio zen, que te permiten desenchufarte un ratito de este mundo proyectado por Mercator cultivando un jardincito. Vaya si estaba equivocado, pero costaba poco más de 200 pesos, así que lo compré.

La cuestión es así: hay una biblioteca mágica, enorme, con tomos sobre toda clase de temas relacionados con ese mundillo: desde hechizos hasta maldiciones, pasando por matemáticas, filosofía o psicología, todas ellas aplicadas al mundo de los magos, las brujas y otros necromantes de turno. Cuando comienza el juego, los 3.072 volúmenes de la biblioteca están desparramados por el suelo, en un par de mesas y (algunos) en estanterías que no son las correspondientes. Mi misión, si decidía aceptarla, era volver la biblioteca a su orden original.

Para eso contaba solo con un mapita que explicaba qué combinación de números y letras corresponde a cada categoría de libro. Hay una estantería 1K, por ejemplo, que queda en el primer piso y es para los libros de sanación. Hay una estantería 2K, en el segundo piso, que es para libros de papos legales, pero con lugares para colecciones de diez tomos y otros para colecciones de tres tomos.

Acepté la misión, por lo que fui levantando los libros del piso, de a uno, con la tecla E (son poquitos comandos, por suerte). Si resulta que el libro se llama “Teoría del canto vol. 1” (aclaro que el juego está en inglés), irá en la estantería de Música, la 1D. Para saber si corresponde al lugarcito de las colecciones de tres o diez tomos, probamos dejando el libro con la misma tecla E y cuando brilla con luz dorada es que dimos en el blanco. Por favor, recuerden dejarlo al comienzo del sector, porque es el volumen 1. Si no tienen ganas de colocarlo en ese momento, tírenlo al piso con la tecla Q. En ese desorden nadie se dará cuenta de la diferencia.

Por si no quedó claro, este es un maldito y hermoso rompecabezas en tres dimensiones, dos niveles y 31 estanterías, que además tiene poderes a desbloquear para hacernos más sencilla la tarea. Pero no nos adelantemos, porque al comienzo la cosa irá de recorrer el salón (con las flechas y el mouse en una combinación fácil de manejar), ir levantando los libros de a uno y deducir a qué sitio corresponden. Todo con una música clásica de fondo que debería ayudar a calmar los nervios, en teoría.

Algunos títulos serán más fáciles de ubicar, mientras que para otros habrá que prestar atención a los colores de la tapa (los de arquería son verdes, pero también los de economía y los de leyes), a la editorial (los de matemáticas tienen un sello particular) o a la presencia de gemas en la portada (los de hechizos de destrucción). Yo me hice un planito con lápiz y papel para no volver al sitio que tiene las indicaciones, aunque confieso que con el pasar de los minutos –y de las horas– fui memorizando la ubicación de cada estantería.

Decía que hay habilidades especiales que se desbloquean con cada colección completada, y eso lo descubrí con el juego bastante avanzado. Estuve varias horas caminando de aquí para allá con una pila de hasta diez libros, ordenando sin mucha magia. Con tantas colecciones completadas, para cuando entendí que (de cerca) se podía utilizar la magia para dejar los libros en su estante en lugar de la tecla E, ya había llegado a un punto del entretenimiento en que iba a pudrirme o a dejar de dormir por las noches hasta completar las 400 colecciones con sus 3.072 libros.

Al final, queda la satisfacción del deber cumplido, una recompensa simbólica de la que se nos hablaba al comienzo, y la posibilidad de desbloquear una versión especial en la que los libros flotan en el aire y se acomodan solitos frente a nuestros ojos. Eso sí fue zen.

Si les gustan los rompecabezas pero apenas tienen lugar para una laptop, o quieren experimentar lo que sentiría un bibliotecario que un día llega y encuentra hasta el último volumen fuera de lugar, este videojuego relativamente sencillo podría interesarles. Calculo que si utilizan bien los poderes lo van a terminar en menos horas que yo. En caso contrario, no me hago cargo de futuras dificultades para conciliar el sueño.

Librarian: Tidy Up the Arcane Library!. 212 pesos en Steam.