El found footage o metraje encontrado es un mecanismo del cine de terror, super popular, que nos presenta la historia como si fuera un registro real grabado por los propios protagonistas, quienes por lo general desaparecieron, fallecieron o vivieron eventos traumáticos. En este tipo de películas, la cámara existe como un elemento totalmente integrado al relato (cámaras de mano, teléfonos, webcams o cámaras de seguridad), y tienen una fuerte estética documental, con una iluminación casera que amplifica la sensación de cinta real y con una forma de filmar muy claustrofóbica en la que el espectador solo ve lo que la cámara muestra.
Algunas películas se han transformado en referentes del fenómeno (The McPherson Tape, de 1998, La maldición de Noroi, de 2005, o la española REC, de 2007), pero sin dudas la más icónica es El proyecto Blairwitch (1999), que popularizó el subgénero a nivel mundial mediante una innovadora campaña de marketing en internet que la vendía como real y la convirtió en una de las películas más rentables de la historia del cine, con un presupuesto de 750.000 dólares y una recaudación de más de 230 millones.
¿Qué pasó con Nat _666? es una película uruguaya independiente, dentro del subgénero del found footage, dirigida por Jorge Pérez Rivero y protagonizada por Anahí Lúgaro. Pensada originalmente como una serie web y filmada en solamente 13 días con los únicos recursos económicos de amigos que se juntaron a sacar el proyecto adelante, es una interesante historia que adapta esta narrativa del metraje encontrado al contexto contemporáneo de las redes sociales, las transmisiones en vivo y el ocultismo de internet.
La historia sigue a Nathalia, una joven influencer fanática de la brujería que, para consolidarse en las redes, organiza un ritual transmitido en directo. Acompañada por Adrián, su amigo camarógrafo, convoca a tres chicas de perfiles opuestos: una escéptica (Sofía), una devota religiosa (Eli) y una apasionada del esoterismo (Ostara). Sin embargo, a medida que la ceremonia transcurre, la tensión psicológica se dispara y varios fenómenos inexplicables amenazan con salirse de control.
El relato avanza gracias a varios detalles sutiles y, en lugar de recurrir a los sustos fáciles y repentinos del cine comercial, se construye un terror desde la sugestión, la tensión atmosférica y una asfixiante cámara en mano. Combina, con mucho acierto, el terror esotérico tradicional (juego de la copa, ouija, espiritismo) con la cultura actual del streaming, y expone así la búsqueda constante de la validación digital y la peligrosa obsesión por el contenido en directo. El deterioro psicológico y la pérdida de control de sus protagonistas no es consecuencia de una posesión súbita, sino más bien una metamorfosis progresiva impulsada por la presión, el miedo, el encierro y el choque ideológico del grupo.
Hay una interesante lectura de la tiranía de la transmisión en directo de absolutamente todo: Nath_666 no frena el ritual, aunque las cosas se tornen incómodas o peligrosas y, en un punto, la mirada de los espectadores en tiempo real y el miedo al fracaso digital terminan siendo una trampa. La protagonista antepone la validación externa a la seguridad de su grupo, lo que detona muchos quiebres emocionales.
¿Qué pasó con Nath_666? es el ejemplo perfecto de que el cine uruguayo puede dar buenos productos aún con poco presupuesto y apoyo. Maneja a la perfección la tensión que el género requiere, es imprevisible, está bien actuada y utiliza el horror esotérico como un espejo incómodo de nuestro presente. Más allá de la paranoia y los fenómenos inexplicables, lo que verdaderamente perturba de la propuesta de Jorge Pérez Rivero no son las fuerzas oscuras que convoca el ritual, sino los límites que estamos dispuestos a cruzar con tal de no apagar la pantalla.
¿Qué pasó con Nath _666?. 75 minutos. En la sala B del Auditorio Nelly Gotiño (18 de Julio 930).
