Hace diez años, la docente, productora y compositora VeRa (Verónica Ramos) y el DJ Kevin Zirbesegger decidieron crear un punto de encuentro para quienes gustaban de la música electrónica más alternativa, con foco en géneros como el synthpop, el darkwave, el EBM y el pospunk.
“Había incluso menos lugares que ahora para bailar este tipo de música, entonces dijimos: ‘Vamos a hacer algo al respecto’. Y así surgió It’s a Synth”, recuerda VeRa. “Después se sumó Claudio Martínez y empezamos a incorporar la parte de vinilos”.
El trío fundador llevó la especificidad como bandera: “Acá vas a escuchar y a bailar esta música. ‘Ortodoxo’, como le gusta decir a Kevin”, defiende la artista. La propuesta también se destaca por hacer convivir la pista y el escenario: “Siempre que podemos, intentamos tener algún show en vivo que vaya acorde con el género”, afirma VeRa.
Para esta edición aniversario, It’s a Synth reunirá distintas generaciones y recorridos de la escena, con la particularidad de abarcar en su grilla tres presentaciones de materiales recientes: la noche comenzará con Alicia en el Barro y su último álbum, Eso es todo, continuará con VeRa y su disco Soledad y sangre, y cerrará con la visita de los argentinos Las Eras, que acaban de editar La caída del velo.
Bailando en la oscuridad
Desde su primera edición hasta hoy, el público de It’s a Synth se fue transformando. En los últimos años, el revival del pospunk y otros géneros vinculados a la música de los años 80 amplió el interés. “Yo creo que las modas vuelven cada tanto. A principios de los dosmiles eran los 80, pero en el plano bailable pop. En simultáneo, siempre hubo un nicho de gente muy fan de este tipo de música, era cuestión de esperar y en algún momento iba a volver a masificarse”, sostiene VeRa.
En la región, esa tendencia puede rastrearse en proyectos como Mujer Cebra, Buenos Vampiros y los locales de Hangwire, mientras que, a escala internacional, Molchat Doma y Shame extendieron la sonoridad hacia públicos más amplios. Para VeRa, una de las señales más claras está en la edad de quienes llegan a la pista: “Empezamos a ver gente de 25, 30 años, que no vienen por el factor nostálgico, sino que buscan compartir en comunidad lo que les gusta”.
Pero la renovación de la audiencia no borró las particularidades de la pista uruguaya. VeRa sostiene que el público local necesita un tiempo de calentamiento antes de entregarse a la música. “Son tímidos. No es lo mismo que en Buenos Aires, donde el público va dispuesto y lo da todo desde que cruza la puerta”, compara.
Su solución es construir un set flexible, con un recorrido de energías y climas que pueda adaptarse. “Capaz que planificabas algo, pensabas que iba a ser de una forma y de repente te funciona un poco diferente”. En ese aspecto más sociológico de la música, los años de escenario son fundamentales: “Con el tiempo se da solo, vas midiendo al público, lo entendés, un poco lo llevás para donde vos querés”.
Soledad y sangre
Este aniversario de It’s a Synth encuentra a VeRa en el doble rol de organizadora y artista, con la presentación de Soledad y sangre, su sexto disco: ocho canciones atravesadas por el aislamiento, la identidad y la transformación.
El álbum es resultado de una metódica productividad adquirida desde 2020, cuando se propuso publicar al menos un trabajo por año. “La creación es como un músculo que vas ejercitando”, sostiene. En este material, el ejercicio comenzó con una canción que terminó marcando el rumbo del resto del disco: “A partir de entonces las temáticas se empezaron a ir dirigiendo para un mismo lado”.
En este punto, las referencias son fundamentales, aunque en opinión de VeRa exceden lo musical. “Las influencias conscientes existen, la búsqueda de un sonido ‘cercano a esto’; pero también está lo que uno está viendo, leyendo, las cosas que terminan atravesándote. Son estímulos que me disparan más el músculo creativo”, describe, y menciona el caso de la trilogía Las tres madres, del cineasta Dario Argento, como uno de los disparadores de su último material.
Sobre el escenario, el proceso creativo cobra vida en compañía de Maneco Urquhart y Hugo Angelelli, quienes suman guitarras y percusiones electrónicas y hacen que el repertorio cambie con cada presentación. “Ningún toque es igual. Siempre pasa que alguna cosita en un pedal cambió, o hubo una fusión que generó un clima distinto al que hubo antes. Eso hace que tocar sea mucho más divertido. Si no, llega un punto en que odiás las canciones”.
Una versión única e irrepetible de esas canciones sonará este sábado en Tazu Bar en el décimo aniversario de It’s a Synth.
It’s a Synth. Sábado 19 de setiembre a las 21.00 en Tazu Bar Cultural (Canelones 782). Se presentan VeRa, Las Eras (Argentina) y Alicia en el Barro, con Kevin Zirbesegger.
