Las pasiones que generó Diego Armando Maradona a lo largo de su vida también se vieron reflejadas en su velatorio, realizado este miércoles en la Casa Rosada, la sede del Ejecutivo argentino.

Durante la madrugada, la ceremonia estuvo restringida a sus familiares más cercanos, a algunos amigos y a ex compañeros del astro fallecido el miércoles al mediodía, a los 60 años de edad, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Pero a partir de las 6.00, el público, que estaba haciendo largas colas frente al edificio desde la noche anterior, tuvo acceso al salón en el que se encontraba el féretro, cerrado, con los restos de Maradona. Sobre el cajón había camisetas de la selección argentina y Boca Juniors, a las que luego se agregaron las de Argentinos Juniors, club en que el ex jugador se formó y del cual es hincha el presidente Alberto Fernández, y la de Gimnasia y Esgrima La Plata, donde Maradona estaba ejerciendo la dirección técnica del primer equipo. A un costado del ataúd se colocó una réplica de la Copa del Mundo ganada por Argentina en el Mundial de México en 1986, el logro deportivo más importante obtenido por Maradona en su carrera.

El ingreso de la gente a la Casa Rosada se hizo de forma ordenada y fluida durante algunos tramos de la mañana. A la entrada había un control sanitario y se revisaba a las personas y sus pertenencias, y después se las hacía circular por delante del féretro rumbo a la salida, que era por otra puerta. Una valla envuelta en la bandera argentina separaba la gente de los restos, a cuyo lado estaban los familiares y allegados. Miles de fanáticos lanzaron flores, rosarios y una enorme cantidad de camisetas que terminaron formando un pequeño montículo alrededor del ataúd.

Jugadores de Gimnasia y Esgrima La Plata, en homenaje a Diego Maradona, en la capilla de la Casa Rosada, el 26 de noviembre, en Buenos Aires. Foto: Presidencia Argentina

Jugadores de Gimnasia y Esgrima La Plata, en homenaje a Diego Maradona, en la capilla de la Casa Rosada, el 26 de noviembre, en Buenos Aires. Foto: Presidencia Argentina

Foto: Presidencia Argentina

Obviamente no faltó la presencia en la ceremonia de autoridades políticas, comenzando por el mandatario, pero también se hicieron presentes para dar sus condolencias a la familia, entre otros, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, quien coordinó con la familia la organización de lo que terminaría en medio de un caos.

Cristina Fernández saludó a Dalma y Gianinna, dos de las hijas del ex jugador, y también a su madre, Claudia Villafañe, y antes de retirarse colocó un rosario sobre el féretro.

El caótico final del velorio

Casa Rosada durante el velatorio de la leyenda del fútbol argentino Diego Armando Maradona,

Casa Rosada durante el velatorio de la leyenda del fútbol argentino Diego Armando Maradona,

Foto: Leandro Blanco, Telam, AFP

A unas horas para el final del velatorio, marcado para las 16.00, estaba colmada de gente la fila de gente que llegaba a Balcarce 50 rodeaba la Plaza de Mayo, llegaba a la 9 de Julio y recorría varias cuadras hasta la altura del barrio Constitución, un recorrido de casi cinco kilómetros.

Las autoridades de la ciudad de Buenos Aires indicaron que desde la organización, en manos del gobierno nacional, les pidieron pasado el mediodía que no permitieran la incorporación de más gente a la fila, entendiendo que no iban a poder ingresar. La aplicación de esta directiva por parte de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires derivó en algunos incidentes a lo largo de la fila.

Un grupo de hinchas choca con la policía durante el último adiós de Diego Armando Maradona, ayer en la Ciudad de Buenos Aires.

Un grupo de hinchas choca con la policía durante el último adiós de Diego Armando Maradona, ayer en la Ciudad de Buenos Aires.

Foto: Juan Ignacio Roncoroni, EFE

Además, cuando la ex presidenta ingresó a la sala en la que estaban los restos, la Policía Federal, y la seguridad de la Casa Rosada, dependientes del gobierno nacional, optaron por detener el paso del público. La tensión que reinó desde la mañana subió y desde el gobierno se le pidió a la familia permiso para extender el velatorio hasta las 19.00, para que más gente pudiera pasar delante del féretro, cosa a la que la familia terminó accediendo.

Disturbios en la Casa Rosada, durante el homenaje a Diego Maradona, el 26 de noviembre, en Buenos Aires.

Disturbios en la Casa Rosada, durante el homenaje a Diego Maradona, el 26 de noviembre, en Buenos Aires.

Foto: Rolando Schemidt, AFP

Sin embargo, ni eso ni la reapertura de las puestas calmó la situación en las afueras de la sede de gobierno, donde empezaron a verse escenas de represión. Los empujones en la parte de la fila que estaba más cerca de entrar fueron cada vez más frecuentes y finalmente las personas de ese tramo de la fila volcaron el vallado y se agolparon contra las rejas y los policías que las resguardaban intentando entrar. En un momento el operativo de la Policía Federal se vio superado y un grupo de más de 100 personas ingresó a la Casa Rosada, algunas de ellas trepando las rejas, de una forma completamente desordenada.

Aficionados son desalojados del homenaje que los aficionados le hacen a Diego Maradona, ayer, en Buenos Aires.

Aficionados son desalojados del homenaje que los aficionados le hacen a Diego Maradona, ayer, en Buenos Aires.

Foto: Demian Alday Estévez, EFE

La tensión ya se había trasladado puertas adentro: presidente y vicepresidenta fueron dirigidos a zonas del segundo piso del edificio y el féretro fue movido a otra sala junto a la familia de Maradona. Lo que se vio fueron escenas de caos dentro de la Casa Rosada, con hinchas de distintos cuadros en uno de los patios internos, donde incluso colocaron una bandera de la barra de Almirante Brown.

La ciudad y el gobierno nacional se responsabilizaron mutuamente por el final del velorio

En un momento de la tarde las imágenes de disturbio colmaban la tarde porteña mientras dentro de la Casa Rosada se definía cómo seguir.

Centenares de efectivos, apoyados por camiones lanza-agua y gases lacrimógenos dispersaban a pequeños grupos de personas en distintos puntos del Microcentro, así como a la gigantesca multitud que se volcó contra las rejas de la Casa Rosada, en varios casos trepándolas.

En el momento más áspero, Eduardo Wado de Pedro, que es ministro del Interior (que en Argentina se dedica principalmente a la relación entre el gobierno y las provincias), recurrió a su cuenta de Twitter para exigirles al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y a su número dos, Diego Santilli, que detuvieran el accionar de la Policía de la Ciudad: “Les exigimos que frenen ya esta locura que lleva adelante la Policía de la Ciudad. Este homenaje popular no puede terminar en represión y corridas a quienes vienen a despedir a Maradona”, escribió.

Horas después Santilli respondió a través de los medios de comunicación y su cuenta de Twitter. Aseguró que la Policía de la Ciudad solo siguió las directivas que había planteado al gobierno porteño el Ejecutivo de Fernández y que se trabajó en coordinación durante toda la jornada. Recordó que la instancia fue organizada por el gobierno nacional y pidió: “No politicen uno de los días más tristes para los argentinos”.

Posteriormente el Ministerio de Seguridad, liderado por Sabina Frederic, emitió un comunicado en que se deslindó “de los incidentes registrados” y agregó: “Los mismos han sido generados por la policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, que es “la que posee la responsabilidad primaria del operativo”.

El entierro de los restos de Diego Maradona

Coche fúnebre que transporta el cuerpo de Diego Armando Maradona al cementerio, ayer, en Buenos Aires.

Coche fúnebre que transporta el cuerpo de Diego Armando Maradona al cementerio, ayer, en Buenos Aires.

Foto: Raúl Ferrari, Telam, AFP

Viendo el desborde de la situación, la familia optó por dar por terminada la ceremonia alrededor de las 17.00 y un coche fúnebre trasladó los restos de Maradona desde la sede del Ejecutivo, tomando la avenida 9 de Julio y posteriormente la autopista 25 de Mayo hacia la zona oeste de Buenos Aires. A su paso, miles de personas pudieron seguir demostrando su dolor por la muerte del ídolo popular.

El entierro se realizó con una ceremonia religiosa a cielo abierto con la presencia de 25 personas seleccionadas por la familia de Maradona. Además de Claudia, Dalma y Gianinna, estaban otros dos hijos del ídolo: Jana (24) y Diego Fernando (7), acompañado por su madre, Verónica Ojeda. El quinto hijo reconocido, Diego Junior, está en Italia con coronavirus, por lo que no pudo viajar a Argentina. También estuvieron presentes Guillermo Cóppola y otros integrantes de la familia Maradona.

El cuerpo del ídolo fue enterrado en un cementerio privado situado en la localidad de Bella Vista, en el partido de San Miguel, en el noreste de la ciudad de Buenos Aires. Allí están los restos de los padres de Maradona, Don Diego, fallecido en 2015, y Dalma Salvadora Franco, más conocida como la Tota, quien murió en 2011.