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Deporte Fútbol
Gianni Infantino junto a  Donald Trump, durante la ceremonia de presentación de la final del Mundial de Fútbol de 2026 en el estadio New York/New Jersey en East Rutherford, el 19 de julio. · Foto: Mandel Ngan, AFP

Gianni Infantino junto a Donald Trump, durante la ceremonia de presentación de la final del Mundial de Fútbol de 2026 en el estadio New York/New Jersey en East Rutherford, el 19 de julio.

Foto: Mandel Ngan, AFP

¿Mundial a la venta? Infantino impulsa una FIFA con inversores privados

La FIFA promete “expandir el financiamiento del desarrollo del fútbol” en un negocio que liderará un empresario muy cercano a Donald Trump; la UEFA ya criticó: “No somos dueños del fútbol y no es de la FIFA para venderlo”

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Este martes, el periódico londinense The Times dio a conocer los planes de la FIFA y de su presidente, Gianni Infantino, de crear una nueva empresa subsidiaria dentro de la estructura de la organización, que tendrá la misión de gestionar los derechos comerciales de sus principales competiciones –los mundiales masculino y femenino y el Mundial de Clubes– y de la que la FIFA vendería luego participaciones minoritarias a inversores privados.

En respuesta a la nota periodística, la FIFA publicó en su sitio oficial un informe en el que confirma y detalla el plan, en sus propios términos, y apunta a conseguir el respaldo de las 211 asociaciones que la conforman, que deberán aprobar la medida. Por eso, la publicación oficial viene con millonarias promesas. “FIFA busca expandir el financiamiento para el desarrollo del fútbol con más de 10.000 millones de dólares, sujeto a la aprobación de las federaciones miembro”, estipula el organismo.

Millones de millones

La FIFA promete que “si se aprueba” el plan, que consiste en la creación de la empresa subsidiaria a la que llamarán FIFA Forward Enterprise (FFE), “el desarrollo del fútbol en cada rincón del mundo se beneficiará de inmediato con un financiamiento mayor para cada una de las 211 asociaciones miembro”.

Describe un nuevo programa, llamado “FIFA Fast Forward Programme (FFFP)”, que otorgaría una suma adicional de 20 millones de dólares a cada federación como “financiación inmediata y excepcional para proyectos especiales desde cero”, y presupuestos incrementales para las asociaciones a partir del período 2027-2030, para el que auguran otros 20 millones –en comparación al presupuesto actual para ese período, que es de 8 millones por federación–, y luego 22 millones para 2031-2034 y 24 millones para 2035-2038.

Según los cálculos oficiales del organismo, la nueva compañía recaudará, solo en lo que resta de este año, cerca de 4.200 millones de dólares, a través de una “cuidadosa selección de inversores a largo plazo que comprarán participaciones minoritarias y sin poder de control”.

Aclara que todos los ingresos netos de la FFE se volcarán al fútbol mundial y que, “en respeto total de los principios de gobernanza y democracia de la FIFA, el lanzamiento de esta nueva estructura está sujeta al apoyo de la mayoría de las asociaciones miembro y las aprobaciones relevantes por parte del Consejo de FIFA”.

El banco JP Morgan y un pariente de Trump al frente

En el apartado que habla de “una inversión a largo plazo, con la FIFA manteniendo el control total”, el organismo vuelve a mencionar la necesidad de contar con el apoyo de los miembros asociados y del Consejo. “Si bien la FIFA regularmente crea subsidiarias de manera unilateral para proyectos específicos, en este caso involucramos a las asociaciones miembro y al Consejo de FIFA debido a su importancia estratégica”.

Una vez que los miembros y el Consejo den el visto bueno, la FIFA confiará el grupo de inversores privados de su compañía subsidiaria a Thrive Eternal, una empresa Holding de capital permanente que encabeza Joshua Kushner, hermano menor de Jared Jushner, el yerno de Donald Trump. La FIFA menciona también a Greg Maffei, expresidente y CEO de la compañía Liberty Media, que adquirió los derechos de la Fórmula Uno, como “un asesor comercial clave que se mantendrá involucrado en el establecimiento de FFE”.

“Como parte de este proceso, JP Morgan se ha comprometido a trabajar junto con la FIFA, mientras otros asesores como OpenEconomics se ocupan de los candidatos a inversores a largo plazo”, agrega el informe.

Según el artículo de The Times, un 20% de las acciones de la nueva empresa se repartirían entre las 211 federaciones de la FIFA y otro 30% se vendería a inversores privados. El capital estimado inicial de la nueva compañía será del valor de unos 20 millones de dólares en acciones para cada federación. Gianni Infantino, quien está en carrera para una nueva reelección en la federación en 2027 (sería su tercer mandato, lo que no está permitido, pero con el apoyo de casi todas las federaciones se presentará igual bajo el argumento de que su primer período fue parcial y de transición después del FIFA Gate) será el CEO de la flamante compañía, lo que ha generado inevitables suspicacias sobre los beneficios personales que tendrá esto para el mandatario.

“El fútbol no es de la FIFA para venderlo”

La primera reacción oficial a la interna fue por parte de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que, a través de su presidente, el esloveno Aleksander Čeferin, viene desde hace un tiempo marcando su oposición a la conducción de la FIFA por parte de Gianni Infantino.

El comunicado oficial de la asociación europea, lanzado expresamente en respuesta a la nota periodística de The Times, fue breve pero contundente. “Con esto se cruza una línea que las instituciones que gobiernan el fútbol nunca deberían cruzar” señala.

“La UEFA toma el asunto con extrema seriedad. Así deberían hacerlo todas las asociaciones nacionales de fútbol y así también cada parte interesada: las ligas, los clubes, los jugadores, los hinchas, los gobiernos y todo aquel al que le importe el futuro de este juego. El alma y la gobernanza del fútbol no son recursos con los que hacer negocios, especialmente cuando no hay transparencia alguna con respecto a quién gana financieramente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol, y no es de la FIFA para venderlo”.