Con un gol de penal ejecutado por el uruguayo Matías Cóccaro, en la extensa recuperación de minutos al final del primer tiempo, Huracán de Parque Patricios consiguió avanzar en la Copa Libertadores de América y al mismo tiempo eliminar a Boston River. La clasificación fue por puntos, con un global de 1-0 después del empate sin goles en la ida en el Centenario.

Ya estaba casi pronto el trámite del primer tiempo. Se iban a ir como empezaron, con empate, e iban a decidir todo en lo que viniera, pero un insólito penal, sancionado con mucha fineza por el brasileño Wilton Sampaio, de perturbador arbitraje, fue el aleteo de mariposa que cambió todo. Bombazo de Cóccaro, gol y a otra cosa.

Casi

La compleja resolución de ir a jugar un partido de vuelta frente a un rival de muchas luces, jugando de visitante en el país campeón mundial, fue en principio bien solucionada por el planteo de Boston River, que logró poner la pelota en campo contrario de manera tal de alejar el peligro de su propio arco.

A los 10 minutos hubo un quiebre emocional debido a que el equipo argentino consiguió formalizar una muy linda jugada por la izquierda que terminó con un cabezazo a la red y la explosión del estadio Tomás Ducó. Sin embargo, a pesar de la buena resolución técnica de la jugada, el gol no subió al marcador porque el VAR advirtió una clara posición adelantada. No valió el gol, pero sí fue notorio el cambio: Huracán empezó realmente a mandar en el partido. Así fue como, en un ataque de intenso peligro, la eficaz acción de cierre de Guzmán Rodríguez salvó en la línea una segura caída del arco uruguayo.

Entre tantas de Huracán, hubo una clarísima para los uruguayos, que le quedó atrás y entre las piernas a Mathías Acuña, que a un metro de la línea tardó en encontrar la pelota y cuando la pateó ya tenía enfrente el pecho del arquero argentino.

No se puede

Algunos experientes entrenadores de esta orilla del Río de la Plata sostienen que hay que evitar como sea tomar goles en los últimos cinco minutos de cada tiempo, en los que hay que redoblar concentración y aplicar recursos válidos, o sacar la carpeta de la experiencia para irse al descanso con el resultado que se viene logrando. Es una buena idea y a veces da resultado, pero otras veces no se puede, y suceden cosas terribles, como el insólito penal concedido cuando ya estaban en el minuto 47. El penal lo remató y lo remachó el de Pirarajá, Matías Cóccaro, con una espectacular ejecución, y puso el 1-0.

Estaba todo bien para Boston River, pero terminaron yéndose a los vestuarios cargando el peso de aquel gol que podía significar la eliminación.

A remarla. Y se remó, porque en el segundo tiempo Boston River salió a buscar más ataques que los que había hecho, y pese a la innegable capacidad expuesta por su rival, llegó a repetir presencia en el área y a generar jugadas de gol. En esos minutos se activó y liberó Cristian Quique Olivera, que corrió por todo el ataque, y también funcionó el riverense Emiliano Gómez volcando el juego sobre el área de Huracán, pero no pudo llegar al gol.

El tiempo fue pasando y, aunque la distancia era mínima, no se pudo. Una lástima.