Sobre la tercera edición de Orígenes y desarrollo del fútbol en Uruguay. Nuevas miradas (1870-1924), de Juan Carlos Luzuriaga y publicado por Alter Ediciones, hay poco que decir, pero mucho que apreciar. Las páginas hablan por sí solas. Una mixtura entre documentos históricos y relatos de diarios que cuentan la efervescencia del deporte en nuestro territorio con el lenguaje del siglo XIX, intercalando anglicismos con términos criollos, con una destacable narración anecdótica que va apilando hechos históricos fundacionales del fútbol vernáculo.

Esta nueva edición amplía cuatro años el margen histórico estudiado en la década de los años locos, y saca a la luz varias joyas y dilemas. El camino del deporte desconocido y practicado por los ingleses del siglo XIX hasta convertirse en el deporte más popular para 1915, jugado en cualquier campito. Atraviesa los problemas de los clubes fundamentalistas del deporte amateur, que se negaban a que los jugadores cobraran por jugar, los grises de los contratos laborales que las empresas brindaban a jugadores para que prefirieran su equipo, hasta el cisma del fútbol uruguayo. De hecho, esa fractura institucional es el precipicio de esta obra, el resto de la historia quedará para otro momento.

No te la contaron

Muchas historias quedarán en el imaginario de quien se aventure en esta obra. Como por ejemplo, en el marco de un encuentro amistoso en 1906, un equipo viajó desde Minas a Rocha en carruaje, pernoctando en la estancia de un vecino a medio camino y arribando horas antes del match. Finalmente, el resultado fue adverso para el equipo que realizó la travesía; sin embargo, los locales se portaron y cubrieron los gastos de traslado. Otra época, en la que seguramente esto pasó incontables veces.

Eso para comenzar; después son destacables los esfuerzos por encontrar nuevos elementos en viejas disputas como el decanato, la coexistencia del CURCC y Peñarol, el criollismo de Nacional y otras polarizaciones que definen la idiosincrasia del fútbol uruguayo, como la puja del interior y la capital de todo el país y de cada departamento a nivel de OFI.

También dedica varias páginas al vínculo con los vecinos del otro lado del Río de la Plata, con tanto fútbol compartido como anécdotas y copas Aldao, Lipton, Cup Tie Competition y otras yerbas propias de la herencia inglesa común, como un recordatorio de los orígenes del deporte, que al crecer fue perdiendo los motes de Athletic, Sporting y Football, a pesar de que las marcas queden en las instituciones para siempre.

Más allá de la cultura futbolera compartida con los argentinos, el historiador dedica un capítulo entero al fútbol de frontera seca con Brasil, un terreno pocas veces abordado, pero que obliga a salir de la lógica dicotómica que a veces nos enfrasca con los del otro lado del río.

Parte de la responsabilidad de este crecimiento y superación de los gentlemen que trajeron este deporte, la tuvo la clase dirigencial y su presencia en los medios también está destacada. Sobre este aspecto, Luzuriaga había adelantado datos en charlas anteriores.

Ver para creer

Lo que podría haber sido un simple collage de revistas y diarios de época, Luzuriaga lo transforma en un entramado que combina memoria documental, análisis de contenido de los medios del período en cuestión y lo condimenta con datos y anécdotas que pintan el crecimiento de este fenómeno deportivo y el auge de los sportsmen en Uruguay.

Recupera la imagen de equipos que pisaron fuerte en el origen de la historia futbolera del país, con las proezas de Wanderers, River Plate y Rampla, que supieron disputarse el podio y molestar la hegemonía que se extiende hasta hoy día. De esas gestas seguramente no quedan hinchas, pero los registros documentales fueron vitales para eternizarlos en este libro.

El material gráfico incluye fotos de época, de los primeros recintos del Gran Parque Central, del field del Albion y de algunos trofeos extintos como la Copa Lipton. Para rematar, un compendio de ilustraciones de camisetas utilizadas por los equipos y selecciones durante la época analizada corona la obra.

Para quienes les dan curiosidad los orígenes de los clubes, la proliferación de equipos de igual nombre que se desparramaron por el interior como ecos y las anécdotas que hacen que los acontecimientos hayan sucedido de la forma peculiarmente uruguaya en la que lo hicieron, para ellos es este libro.