Central Español hizo la escalerita perfecta. En el último día hábil de 2024 ascendió a la Segunda División Profesional y 365 noches después estaba sellando jugadores para la máxima categoría. Los logros tienen como factor común a Pablo de Ambrosio en la dirección técnica.
Tiene 44 años y sólo dirigió al palermitano desde que comenzó en la profesión. Tiene un sentimiento especial por la institución: su padre fue dirigente. Él, de chico, llegó a entrar de mascota junto a Paulo Silas, astro brasileño que jugó tres partidos en Central en 1990.
El desafío es mantener al palermitano en primera y el sueño es llevarlo a una copa internacional. En el inicio de esta temporada la planificación mantiene la base de jugadores que arrancó en el amateurismo, con algunas incorporaciones que se fueron sumando en el camino. El primer desafío: la Copa de la Liga ante Peñarol.
Pablo de Ambrosio, durante un partido ante Rambla Juniors, en Parque Palermo (archivo, julio de 2025).
Foto: Gianni Schiaffarino
¿Cómo arrancaron la pretemporada?
Muy bien. Comenzamos el lunes pasado, la gran mayoría de los jugadores también venían de la C. Si bien se van a incorporar jugadores nuevos, priorizamos mantener la base del año pasado.
Es algo poco normal en el fútbol. ¿Qué ventajas puede tener?
Es una ventaja enorme. Son muy pocos los equipos que pueden mantener una base tan sólida y tanto tiempo. Para nosotros es vital [por] la dinámica; ya los conocés absolutamente a todos, te conocen a vos, al cuerpo técnico. No se tienen que adaptar a la forma de trabajo, ahí ganás en tiempo de adaptación para seguir plasmando la idea que venimos formando y continuar con el mismo lineamiento.
¿Cómo ves los saltos de nivel entre las divisiones del fútbol uruguayo?
Si bien en la A tenés un poco más de espacio para jugar que en la B, la dinámica es totalmente diferente; no tenés el tiempo, pero sí el espacio, ahí donde está la gran diferencia. En lo físico a nosotros nos pasó con Defensor en el partido de la Copa Uruguay: después del minuto 60 empezamos a notar la diferencia y la rapidez del juego de ellos. Después es todo muy parejo, hay equipos con presupuestos muy grandes, pero siempre se termina mechando alguno en la definición del campeonato.
¿Sentís que lo colectivo es la fortaleza de Central Español?
Sí, totalmente. Nosotros tenemos un grupo en el que priorizamos lo humano por encima de todo, aunque solamente con eso no te da. En los entrenamientos, el día a día o después en los partidos, veo que el equipo trabaja al 200%. A veces aparece alguna individualidad, pero es un equipo que desde el minuto cero no da ninguna pelota por perdida, todos corren desde el primer minuto hasta el último. Venimos con una idea que nos dio resultado y vamos a seguir por esa línea.
Fútbol
¿Qué te gusta que el equipo proponga?
El arco en cero. Fuimos un equipo que no recibió muchos goles en todo el campeonato. Nosotros entramos con un punto en el bolsillo y, si no te convierten, ese punto te lo llevás. El orden defensivo es fundamental; después, la presión tras pérdida, tratar de recuperar la pelota lo más rápido posible para, cuando la tengamos, poder descansar con ella. Somos un equipo que se caracteriza por las transiciones ofensivas muy rápidas. Este año vamos a seguir por ese lineamiento, dándole mayores herramientas al jugador para la toma de decisiones. Creo que en eso se definen los partidos. Es fundamental entender la idea, el modelo y que permanentemente nosotros vamos mutando, no tenemos una base estricta de un modelo de juego. Dependiendo del rival es lo que elaboramos en la semana para proponer frente a ese rival que tratamos de analizar de la mejor manera posible para tener absolutamente todos los datos.
¿Qué es para vos dirigir en Primera?
Cambia absolutamente todo. Tengo una corta carrera; quizás crecí muy rápido, desde formativas a dirigir unas finales y después llegar al fútbol de la Segunda División Profesional y lograr el ascenso. Es algo que me da mucha satisfacción, realmente todavía no pude disfrutarlo de la manera que me hubiese gustado porque no caigo en la realidad. Estoy permanentemente estudiando, haciendo cursos, perfeccionándome, aprendiendo mucho de los jugadores en el día a día, también de la prensa: hay más exposición, más notas, más llamados y todo eso es nuevo. Trato de manejarlo de la mejor manera, siendo sincero tanto en lo futbolístico como en lo personal.
¿Qué objetivos se plantean para este año?
El año pasado fue una escalera de objetivos, de hacer una buena competencia para sumar la mayor cantidad de puntos, estar lo más lejos posible del descenso; después pasó que nos metimos en los playoffs y pasamos a soñar por el ascenso directo, que finalmente se logró. Ahora elevamos un poquito la vara y realmente lo que pretendemos es entrar en una copa, algo que sería realmente cumplir un sueño. Si no se llega a dar –sabemos que es muy difícil–, trataremos de estar lo más cerca posible, porque ese colchón de puntos te asegura estar lejos de la tabla del descenso el próximo año.
¿Cómo te cae arrancar con un amistoso oficial ante Peñarol?
Para nosotros es un placer jugar contra uno de los equipos más grandes de Uruguay. Va a ser en Minas, en un césped sintético al que nosotros estamos acostumbrados, pero no deja de ser un amistoso. La idea es que todos tengan minutos, que juegue el que esté mejor físicamente para no arriesgar nada, porque tenemos que llegar de la mejor forma al inicio del campeonato. Obviamente, queremos ganar.
En la B muchos equipos jugaban en sintético, ahora es una ventaja que va a tener Central Español. ¿Cómo puede influir eso en el año?
Es una ventaja que tenemos que saber aprovechar. El año pasado eran muchos los equipos que jugaban y entrenaban en el Palermo. Mucha ventaja no podíamos sacar porque había equipos rivales que también trabajaban en sintético. Ahora es al revés: la mayoría está en pasto. Obviamente ellos tienen la ventaja cuando a nosotros nos hacen salir. Tenemos que hacernos fuertes en casa.
Pablo de Ambrosio durante un entrenamiento, el 7 de enero, en el estadio Parque Palermo.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Uno de la casa
¿Qué representa para vos dirigir a Central Español en Primera?
Un orgullo. Tengo un sentimiento particular con el club porque mi viejo fue dirigente toda la vida. Llegué a salir en un partido como mascota de Paulo Silas, en el corto pasaje que ese genio tuvo por acá. Es un cuadro que tiene mucha historia, es uno de los pocos campeones uruguayos y ahora está donde tiene que estar. Es una responsabilidad enorme que asumo con mucho respeto, con ganas, pero tratando de hacer lo mejor posible para que no descienda más.
¿Qué ventajas y desventajas tiene conocer tanto el club?
Lo bueno es que la gente es hermosa, siempre está apoyando. Lo malo es la confianza o ese ida y vuelta con los hinchas: acá todos somos técnicos, porque el fútbol es así. Todos pueden opinar, entonces a veces termina algún entrenamiento y hay algún dirigente o algún hincha que viene a hacerte alguna pregunta, y yo soy así, me gusta charlarlo. Si fuera en otra institución, termina el entrenamiento, me voy a duchar y a mi casa. Y después, como pasa en todos los partidos, escuchás a veces alguna cosa de la tribuna e identificás quién es; al día siguiente lo estás viendo y le decís “vos ayer me estabas puteando”. Así es el sentido de pertenencia por la institución.
Foto: Gianni Schiaffarino
¿Cómo podés convencer a un jugador de sumarse al equipo?
Me gusta mucho, cuando propongo a algún jugador y vemos que desde la directiva hay luz verde, tener una charla con él y que llegue convencido. Le digo cómo es el club al que va a venir, con sus cosas buenas y malas. Si el futbolista tiene alguna duda, prefiero que no llegue y buscar a otro, a ese que notás que quiere venir y sabés que va a dar todo y se va a acoplar al grupo de la manera más rápida posible. Siempre priorizando el humano por encima de todo, buscando alguna referencia, manejamos muchos aspectos antes de cerrar una contratación.
¿Cómo te imaginás en diciembre de este año?
Sería hermoso definir alguna copa, vivir esa experiencia de algún viaje internacional con todos los compañeros, en el que realmente uno pasa muy bien. Es un grupo espectacular y creo que ellos se merecen eso, lograr cosas que obviamente van a mejorar lo económico y el pasar de los futbolistas. Nosotros queremos entrar en la historia de Central, eso se lo recalco permanentemente. Dejar algo en la institución es muy importante.