En los países latinoamericanos, una fiesta de 15 tiene algo de presentación pública del crecimiento, de rito de pasaje a la edad adulta. Es una celebración que ha ido evolucionando desde una rígida tradición familiar hacia un encuentro de carácter social que mezcla tradiciones indígenas, católicas y europeas con elementos como fotografía, video, coreografías, DJs, redes sociales y viajes. Algunos estudios hablan de hibridación cultural, globalización y consumo, rasgos atribuibles a casi cualquier evento de masas de la actualidad.
La FIFA decidió que los 15 años también merecen convertirse en una edad simbólica en el fútbol. Por eso llevará adelante la competición de fútbol más grande e importante del planeta, como la definió su presidente, Gianni Infantino, celebrando la transición y el enorme potencial de la juventud a esa edad. Del 24 al 30 de octubre, con la primera Copa Mundial y Festival sub 15 de la FIFA, la pelota funcionará como vehículo de presentación formal ante el mundo de los jugadores nacidos en los años 2011 y 2012. Para 2027, el torneo tendrá su primera edición en su versión femenina.
Un vals en la tierra del fuego
Con una ubicación estratégica en la región del Cáucaso, Azerbaiyán –designado país anfitrión en junio de 2026– funciona como un puente entre Europa Oriental y Asia Occidental. La exrepública soviética tiene una población de 10,4 millones de habitantes y es conocida como “La tierra del fuego” por sus fuegos naturales subterráneos. Su capital, Bakú, es la cara de una transformación futurista con ambiciosos planes urbanísticos, en una economía nacional impulsada por reservas masivas de petróleo y gas natural.
La historia moderna del país está marcada por el profundo conflicto geopolítico sostenido con Armenia por el control de la región de Nagorno-Karabaj. El gobierno del presidente Ilham Aliyev direcciona miles de millones de dólares a la reconstrucción de las zonas de conflicto, levantando aeropuertos internacionales, autopistas y complejos habitacionales inteligentes con claros fines propagandísticos.
Si bien la FIFA es el principal motor financiero del evento, operó en conjunto con una fuerte inversión y soporte logístico del gobierno de Azerbaiyán. Aliyev firmó un decreto oficial que destina recursos estatales masivos para adecuar los recintos y garantizar la seguridad, transporte y hotelería de las más de 3.000 personas que arribarán a Bakú como parte de las delegaciones. El Complejo Deportivo Hovsan, construido expresamente para la ocasión –y financiado en su mayoría por dineros públicos–, acogerá la mayoría de los partidos, mientras que las finales de cada categoría se celebrarán en el Crystal Hall de la ciudad.
Azerbaiyán
Para otorgar la sede de este torneo de dimensiones masivas sin precedentes a Azerbaiyán, la FIFA se basó en su infraestructura y logística centralizada, con capacidad hotelera y deportiva que le permite albergar a los 191 equipos en una única Villa de Atletas, además de complejos capaces de sostener un ritmo frenético de casi 1.000 partidos en solo una semana. La decisión también tuvo un criterio de continuidad estratégica en el proceso logístico y organizativo, ya que había sido seleccionado previamente como coanfitrión de la Copa Mundial sub 20 de la FIFA 2027. Por último, la federación internacional valoró la estabilidad del país como un entorno seguro y su consistente política estatal volcada al deporte, habiendo organizado exitosamente en los últimos años eventos internacionales de alto vuelo como la Fórmula 1, la Eurocopa o la Final de la Europa League.
Todos a la pista
El formato de juego será en la modalidad de ocho contra ocho, en un terreno de juego con dimensiones especiales (68 x 47 metros) y se podrán realizar sustituciones ilimitadas. Los arcos mantendrán la medida reglamentaria de 7.32 x 2.44 metros, y los saques de banda se realizarán con el pie, con el objetivo de promover un fútbol dinámico y para que los jugadores se puedan concentrar en su perfeccionamiento técnico. Los partidos tendrán una duración reducida de dos tiempos de 20 minutos, lo que permitirá jugar contra una mayor variedad de rivales. Por último, el fuera de juego solo se señalará a partir de líneas delimitadas específicamente a 14 metros de la línea de meta.
Cada una de las 191 selecciones estará compuesta por 14 jugadores y hasta seis miembros del cuerpo técnico. Las diez selecciones de Conmebol estarán participando, siendo Alemania, Estados Unidos, Países Bajos, Ucrania y Corea del Norte algunos de los países ausentes. Previo al torneo, se realizó una sencilla clasificación que buscó facilitar la formación a dedo de grupos equilibrados y garantizar competitividad a lo largo de todo el torneo, para que la experiencia de desarrollo de los jugadores sea la mejor posible. Para eso, se combinaron los resultados de las selecciones absolutas con las participaciones y resultados recientes de las juveniles.
Juega todo el mundo
Los equipos participantes se dividirán en 32 grupos de seis equipos y uno de cinco. Luego se jugará una segunda fase en seis niveles de rendimiento, de acuerdo con los resultados de la primera fase. Los ganadores de grupo competirán en el Nivel A, los segundos en el Nivel B, y así sucesivamente hasta el Nivel F. Todos los equipos seguirán jugando hasta la jornada final, lo que garantizará que la totalidad de los participantes puedan disfrutar de una experiencia competitiva uniforme. Arsène Wenger, director de la División de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, explicó que, a esa edad, “lo primordial es jugar” y que el objetivo es que los chicos tengan partidos de calidad, rivales diferentes y experiencias futbolísticas diversas. Cada nivel tendrá un ganador, y el ganador del nivel A será el campeón de la Copa Mundial y Festival sub 15.
Uruguay estará en el Grupo X, junto con las selecciones de Comoras, Moldavia, Montserrat, Tanzania y Zambia. La selección dirigida por Gustavo Bueno, compuesta por futbolistas en edad de sexta y séptima, viene de participar de la Liga Evolución sub 15 2026 en Paraguay, donde finalizó en la octava posición (0-1 con Argentina, 2-1 a Chile, 0-1 contra Paraguay y 4-2 ante Bolivia, perdiendo el séptimo puesto con Venezuela en definición por penales). De cara al torneo mundial, el entrenador citó a 20 futbolistas que llevaron a cabo una semana completa de entrenamientos en el Complejo Celeste, entre el 5 y el 10 de octubre.
Hasta que las (15) velas ardan
Azerbaiyán será el escenario de este fenómeno novedoso, extraordinario y sorprendente que no escapa a las críticas de organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, que argumentan que el gobierno de ese país utiliza el alto perfil de estos eventos deportivos como una estrategia de sportswashing (lavado de imagen a través del deporte) para desviar la atención de sus problemas internos. Las principales objeciones apuntan al deterioro de las libertades civiles: cierre de medios independientes, bloqueo de sitios web críticos, periodistas detenidos y procesados, opositores y académicos encarcelados. Las manifestaciones públicas son restringidas, mientras que organizaciones de derechos humanos han denunciado torturas, malos tratos y confesiones obtenidas bajo coacción en los centros de detención.
Nada de esto parece desenfocar a Gianni Infantino, quien posa para la foto con el presidente de Azerbaiyán con su mejor sonrisa. Ha sido meme por parecerse al malo de Austin Powers y se le ha cuestionado su cercanía con el poder político, pero siempre ríe. Se le acusa de transformar la esencia del fútbol en un espectáculo enfocado puramente en la ganancia económica y fue cuestionado por haberle entregado un premio de la paz a Donald Trump, pero su sonrisa permanece inalterada. Aunque Luis Figo lo haya catalogado de deshonesto, cobarde e interesado tras filtrarse sus planes para privatizar competiciones a través de FIFA Forward Enterprise, el padre del Mundial de 48 equipos sigue adelante con su plan. No sabe patear un córner, como se vio alguna vez en un video que se viralizó, pero no le importa.
Ante los ojos del mundo entero, el presidente de la FIFA anuncia orgulloso que ese país celebrará una fiesta del fútbol. El Mundial y Festival que ideó no es solo un torneo rígido, sino un mosaico de amigos, música, culturas y sueños por cumplir. Es lo que se celebra a esa edad. Una comunidad internacional presenciará un momento de transición en el que los invitados bailarán hasta la madrugada y disfrutarán juntos hasta el final. El bautismo internacional de los cracks del futuro se jugará en diez canchas, tendrá 1.000 partidos y la mancomunión de más de 2.000 jugadores de 15 primaveras y una vida entera por vivir.
