En la cancha de Liguanea Club de Kingston, Jamaica, Uruguay ganó una muy buena serie ante la selección local por el Grupo Mundial II; con la victoria, la celeste mantiene la categoría en el grupo y, además, sigue en carrera por pasar a la categoría de arriba.

Franco Roncadelli fue el gran exponente uruguayo. La raqueta número 1 de la celeste abrió la serie con una victoria, al derrotar a Rowland Phillips por 6-3 y 7-6 (7-4) en el primer partido, aportando el primer punto. En el segundo match, Joaquín Aguilar no pudo repetir triunfo: tras una remontada parcial y salvar dos match points, cayó ante Blaise Bicknell por 6-3, 3-6, 7-6 (7-5).

Con la serie 1-1, la jornada dominical inició con un punto que suele ser el termómetro de la Davis: el dobles. Ariel Behar, capitán del equipo, decidió cambiarse la camiseta de DT para ponerse la de jugador –es la mejor raqueta en dobles del país– y saltó a la cancha con Roncadelli. El binomio celeste funcionó muy bien ante los locales Nicolas Gore y Daniel Azar. Con una lectura impecable de los espacios y efectividad en la red, los uruguayos quebraron en los momentos justos para llevarse el encuentro por un doble 6-4. El 2-1 en el marcador global le devolvía el aire a Uruguay y ponía a los caribeños contra las cuerdas.

Con el escenario 2-1 en favor de la celeste, el plato fuerte fue el duelo Roncadelli y Bicknell. El celeste se llevó el primer parcial por 6-3 con buen tenis, pero el partido que parecía tranquilo mutó en un drama. El jamaiquino, con el aliento de su público, no se dio por vencido en el segundo set. Fue un intercambio de golpes de alto voltaje que terminó ganando Bicknell por un ajustado 7-5. El cansancio empezaba a pasar factura, también un dolor en las rodillas de Roncadelli, y la incertidumbre fue una constante desde el inicio del tercer set: Franco se vio rápidamente 2-0 abajo.

Sin embargo, cuando el físico parecía jugar su partido, el uruguayo apeló a la fortaleza mental. Recuperó el quiebre, ajustó su servicio y empezó a desgastar a Bicknell. Con un 6-4 final en el tercer set, Roncadelli se abrazó con la delegación celeste y festejaron por el triunfazo.