Con un primer tiempo perfecto, Deportivo Maldonado se fue 1-0 al descanso y la ventaja pudo ser mayor, pero terminó dejando su invicto en el Campeón del Siglo; Peñarol cambió la cara para el complemento para avasallar a su rival, volvió a sumar de a tres y ganó antes del clásico, con todo lo que eso implica para tranquilizar la semana.
Matías Arezo y Leonardo Fernández, con grandes remates, convirtieron para el carbonero. En la tribuna cambiaron los silbidos del primer tiempo por los cánticos del final, con un mensaje claro para los jugadores aurinegros: ganar el próximo domingo en el Gran Parque Central.
No es de todos los días
En el fútbol uruguayo, bipolar por excelencia, muy pocas veces se da que un equipo en desarrollo le gana a un grande, más de visitante. Lo que no se da casi nunca es que lo someta con la autoridad que lo hizo Deportivo Maldonado sobre Peñarol en el primer tiempo.
El equipo fernandino se fue ganando 1-0 al descanso con total justicia. Dominó desde la presión en la mitad de la cancha, salió jugando desde el fondo, tuvo en Matías Espíndola a un jugador que manejó todos los ritmos, se movió por el frente de ataque y fue imposible de frenar. Los zagueros experientes, Hernán Menosse y Facundo Tealde, jugaron con carpeta y de mitad de cancha hacia adelante todos le dieron buen destino a la pelota avanzando al ras del piso.
El equipo de Pablo Di Noia fue vistoso con el balón, sobrio defensivamente y aguerrido cuando tuvo que recuperar. A eso le sumó disciplina táctica; como había pasado ante Racing y Progreso, por momentos parecía que había más jugadores fernandinos en cancha, aunque la realidad afirmaba que eran 11 de cada lado.
El gol fue en un pasaje de tres tiros de esquina consecutivos, el último lo hicieron en corto, Espíndola se sacó fácilmente de arriba a Fernández y envió el centro por abajo, Juan Ramos anticipó y el rebote en Eric Remedi la mandó a la red.
El público de Peñarol estuvo impaciente, recriminando en quejas ante cada balón perdido al efectuar mal los pases. Diego Laxalt, de mal primer tiempo, fue el que más reproches recibió. Con los minutos y el resultado en contra, la impaciencia creció. El punto máximo en la primera mitad fue la última pelota quieta, en tiempo de descuentos, cuando Fernández decidió tocar por abajo y la jugada se disipó rápidamente. El carbonero se retiró silbado por su público.
Zapatazos a ganador
A Peñarol le costó acomodarse en el segundo tiempo, incluso tuvo un mano a mano claro Maximiliano Noble que pudo ser el segundo para Deportivo Maldonado, que seguía dominando el juego; Washington Aguerre realizó una tapada que resultó clave en la noche.
Los cambios de Diego Aguirre resultaron, Leandro Umpiérrez mejoró notoriamente al carbonero con pelota, fue salida clara y le arrimó el balón a Fernández para que jugara en su zona de influencia. Además, con Facundo Batista tuvo dos jugadores de área que fijaron a los zagueros rivales; tácticamente los fernandinos no se pudieron acomodar en la contención.
Mejorando los circuitos en mitad de la cancha y evitando la presión del rival, el aurinegro comenzó a empujar elevando el nivel colectivo; de todas formas, el gol llegó por un remate magistral de Arezo, el balón fue potente, poco esquinado pero imposible de frenar para el argentino Diego Segovia.
Con el empate, Peñarol fue a pasarles por arriba a los fernandinos. Con balones al área, complicó permanentemente. Arezo estuvo cerca del segundo, gol que concretó Fernández con un gran zurdazo. Hubo desahogo de los hinchas al festejar el triunfo en el Campeón del Siglo. El carbonero fue absoluto dominador en el segundo tiempo, impuso condiciones y dio un paso adelante para torcer un trámite que pintaba feo.
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