Junto a los corsos de las ciudades que albergaban los trascendentales partidos, o con la radio pegada en la oreja desde las calles de los pueblos que iban de visita, fútbol y carnaval se juntaron alrededor de 16 poblaciones que, porfiando el designio comercial y marketinero de ir atrás de Nacional o Peñarol, siguieron los partidos de ida de las semifinales del Litoral, Litoral Norte, Sur y Este.

Fueron ocho partidos repartidos en tres días de corsos y concursos, anticipándose al feriado de Carnaval, que aparece en rojo en los almanaques: un partido el viernes, cuatro el sábado y tres el domingo fueron dejando con más o menos ilusiones, esperanzas y expectativas a los 16 participantes, separados en cuatro trascendentes bloques regionales que significan muchísimo más que el trampolín hacia la fase final de Nuestro Mundial, la Copa Nacional de Selecciones.

En las tiras diarias televisivas, en los programas domingueros matinales, en los recortes de Youtube, si los hubiera globales y nacionales, los y las periodistas debatirían o afirmarían que el que mejor la tiene para las revanchas es Maldonado, que le ganó –¿goleó?– 4-1 en Minas a Lavalleja, mientras que otres dirían que casi en la misma condición podría considerarse a Durazno, que como local en el Landoni le ganó –¿goleó?– 3-0 a Florida, pero otros apuntarían que fueron tres puntazos de visitante los que consiguió Río Negro al ganar 1-0 en el difícil piso artificial donde se juega la Liga Agraria de Salto. Desde Pan de Azúcar y Piriápolis se embalarían con el gran triunfo de Zona Oeste en el propio Ubilla de Melo, pero toda proyección de los resultados informados solo será opinión anticipada, porque las revanchas, como los partidos, hay que jugarlas, y esto no termina hasta que termina.

Maldonado: ganar, gustar y golear

Maldonado en el Este está rompiendo las estadísticas y su juego y sus victorias trascienden los números. Esta vez, en su noveno partido de la temporada –todos ganados– triunfó 4-1 en el complicadísimo Juan Antonio Lavalleja de Minas. El viejo clásico esteño pocas veces tiene una resolución de tal magnitud de visitante y por las que duelen. El elenco de la Liga Mayor empezó ganando casi desde los vestuarios, con una anotación de Pablo Polenta, el hermano de Diego, a los 4 minutos, y después solo fue agrandando la diferencia, con goles de Axel Ripa, Andrés Santos y Rodrigo Tabárez. Recién pasada la hora reglamentaria pudo convertir Lavalleja por intermedio de Osvaldo Vázquez, quien a los 94 colocó el 1-4 para que no resulte tan inalcanzable la diferencia de goles en San Carlos el próximo fin de semana. El elenco blanco fernandino –puntaesteño, carolino– es por lejos el único perfecto de toda la competencia, con sus nueve partidos jugados y ganados, en los que convirtió 34 goles y recibió solo tres.

En la otra llave semifinal también hubo un resultadazo maldonadense, en este caso de la Zona Oeste. La selección que aglutina a jugadores de clubes de Pan de Azúcar, Piriápolis, Pueblo Obrero, Gregorio Aznárez, Pueblo Gerona, Las Flores y La Capuera consiguió un enorme triunfo en los descuentos en el Ubilla de Melo, donde venció a Cerro Largo 2-1. Todo pasó en el segundo tiempo: abrió la cuenta el Tanque Martín Lazo, empató para los arachanes Guillermo Vila cerca del final, pero en los descuentos, de penal, el goleador Federico Castellanos selló la victoria de la Zona.

Ahora ambas llaves se decidirán en territorio maldonadense el próximo fin de semana. En San Carlos, Liga Mayor esperará por Lavalleja y en Pan de Azúcar, Zona Oeste recibirá a Cerro Largo.

Durazno a punto

Durazno, que unos días atrás parecía eliminado después de haber perdido 4-1 en la ida de cuartos de final con Colonia y de ir perdiendo 2-1 en casa en la revancha, no solo pudo pasar como el mejor perdedor, al ganar 5-2 y caer en los penales, sino que además retomó su enorme jerarquía histórica y se plantó en su casa, ante Florida, como un avasallante equipo y ganó 3-0 con goles de Nicolás Bravo, Alexander García y Stiven Sosa. Esta vez parece que no fue favorable ser el mejor de la segunda fase y enfrentar al mejor perdedor. Se espera un gran ambiente en la revancha en el Campeones Olímpicos, a donde los duraznenses llegarán con sus tres goles de ventaja.

En la otra llave, la que se jugó en el Suppici de Colonia del Sacramento, Colonia y Canelones empataron sin goles, dejando todo para la revancha del próximo fin de semana en el Martínez Monegal.

Todo empatado

El Litoral Norte tuvo empates en los partidos de ida de sus semifinales. Todo empezó el viernes con el 1-1 en el estadio Artigas de Paysandú entre la blanca local y Rivera. Los riverenses estuvieron cerca de repetir el triunfo que lograron a domicilio ante los sanduceros en la rueda inicial, pero no pudieron. Pablo Farías abrió la cuenta para la celeste del Norte y Juan Manuel Ruiz, de penal, empató para la payselección.

En la otra llave el empate fue en el Goyenola, donde Tacuarembó empezó ganando de entrada con gol de Diego Heleno Rodríguez, pero en el segundo tiempo el potente goleador floridense al servicio de los salteños Javier Toti Vargas colocó el 1-1 definitivo. Un nuevo empate de la albirroja tacuaremboense, que ha jugado cinco partidos y en cuatro de ellos ha empatado.

Apenas abierto

En el Litoral los visitantes consiguieron resultados que los hacen esperar las revanchas con menos nervios. En el Vispo Mari de Salto, Río Negro consiguió un ajustado e importante triunfo ante Liga Agraria de Salto, al que terminó derrotando 1-0 con gol de Excequiel Vázquez, eterno goleador tripero.

En el Irineo Brito de Nueva Palmira, los locales –que una vez más juegan en representación del sector interior de Soriano, a pesar de que, como todos sabemos, el Puerto de los Sueños, Nueva Palmira, es una ciudad del departamento de Colonia– empataron 1-1 con Guichón. Empezó ganando la visita, la roja guichonense –que jugó de blanco–, con gol de Luciano Núñez, pero en el segundo tiempo lo empató la oveja negra con anotación de Manuel Mederos.

En Fray Bentos y en Guichón se deciden los finalistas del Litoral.