Con cuatro golazos, dos en cada tiempo, Danubio venció a Juventud de Las Piedras, que el fin de semana llegó desde Medellín y jugó con medio equipo alternativo, y quedó ocupando la segunda colocación con 11 puntos. Los golazos del 4-1 fueron de Nicolás Azambuja, Enzo Cabrera, Mateo Peralta y Sebastián Fernández, mientras que Ramiro Peralta, de penal, puso el descuento parcial para los pedrenses, que para la segunda parte pusieron en cancha a varios de los futbolistas que cumplieron gran papel en la Libertadores.

Una serie en cuatro entregas

El partido estaba bueno, pero bueno en serio. Aunque el marcador no se movía, la intensidad en el barrio Jardines del Hipódromo prometía emociones fuertes. Fue a los 25 minutos cuando llegó la primera explosión de la tarde: un golazo del jovencito salteño Azambuja. El pibe de 17 años terminó perforando la red de Sebastián Sosa tras una definición exquisita, el broche de oro para una jugada que nació de una linda habilitación del maragato Cabrera. El salteño enfrentó en el área nada menos que al experimentado Martín Pelado Cáceres; lo hizo con tal presteza y precisión que asombró a la tribuna. Corrió la pelota con una técnica admirable usando su pierna derecha, enganchó hacia el centro y, con ese mismo pie, la puso esquinadísima, ajustada al caño, dejando sin chances a Sosa, para marcar el tanto inicial de los danubianos.

El impacto de la apertura fue inmediato y, lejos de replegarse, Danubio estiró la diferencia apenas diez minutos después. A los 35 llegó el segundo de la franja, una anotación que destiló exquisitez y jerarquía, esta vez en los pies de Cabrera. La jugada, curiosamente, se gestó en una zona muy similar a la del primer tanto. Cabrera recibió una habilitación precisa de Maicol Ferreira y, con la pausa del jugador que sabe lo que va a hacer antes de recibir, tiró un caño elegante a su primer marcador. Acto seguido, condujo la pelota hacia la derecha, un poco a los empujones, pero con otro caño, buscando el ángulo de remate ideal. Con una precisión quirúrgica, como si se tratara de un calco del gol anterior, cruzó el remate ajustado contra el caño izquierdo de Sosa, estableciendo el 2-0 que ponía justicia parcial.

Segundas partes

El complemento mostró una cara radicalmente distinta. Juventud regresó de los vestuarios con otra actitud con el ingreso tanto de Rodrigo Chagas como de Agustín Alanís y Bruno Larregui. Los pedrenses se transformaron en un verdadero aluvión: adelantaron todas sus líneas, con una defensa que prácticamente vivía en campo rival para asfixiar la salida danubiana. Sin embargo, ese planteo audaz los expuso al peligro constante del contragolpe, como aquella combinación de Mateo Peralta y Azambuja que terminó reventando el travesaño de Sosa.

La insistencia de la visita tuvo premio a los 12 minutos del complemento. Tras una mano en el área de la defensa danubiana, el árbitro Andrés Matonte no dudó y sancionó penal. Ramiro Peralta, con mucha personalidad, se hizo cargo de la ejecución y cambió la pena máxima por gol, estableciendo el 2-1 que le devolvió la esperanza a Juventud. Tras el descuento, Sebastián Méndez promovió otro cambio más: mandó a la cancha a la joya de Las Piedras, Pablo Lago, en sustitución de Gonzalo Gómez.

Si el partido ya estaba bueno, después del descuento se puso sencillamente espectacular. Juventud siguió cargando, pero Danubio, lejos de refugiarse, volvió a mostrar una cara de alto contenido ofensivo. Tras 15 o 20 minutos de intensa presión visitante, Danubio logró sacarse de encima el asedio, tanto en el juego como en los hechos. Fue a los 28 minutos cuando el sanducero Peralta soltó una bomba impresionante desde afuera del área. El remate, cargado de potencia y dirección, venció irremediablemente a Sosa en un golazo que marcó el 3-1 para la franja.

Ya en los últimos diez minutos, sumados a los cinco que adicionó el juez, apareció la sonrisa de Sebastián Papelito Fernández. Con una factura técnica de otro nivel, colocó un cabezazo en palomita tras un medido centro de Sebastián Rodríguez, liquidando definitivamente el pleito. El tanto llegó justo cuando Juventud, que ya jugaba con uno menos tras la expulsión por doble amarilla de Cáceres, aún intentaba buscar el arco de Goicoechea para achicar la diferencia.

4-1 final, con una franja contundente en Jardines. Un gran triunfo, no solo por la exposición de Danubio, sino por lo que hizo Juventud, que, en cuanto se pueda acomodar a la doble competencia, también será protagonista en el torneo local.