La fiesta que había este sábado en el Campeón del Siglo para recibir al equipo de Diego Aguirre, después de la victoria clásica en patio rival, duró pocos minutos.
El partido no se había armado todavía cuando Nahuel Herrera, el joven zaguero que ya es una figura consolidada en el carbonero, sufrió una lesión en el hombro derecho, el mismo que se había lastimado el año pasado. Una mala caída después de un choque con Maicol Ferreira en la marca lo sacó del partido antes de los dos minutos de juego y alteró los planes de Peñarol.
Diego Laxalt entró en su lugar, para jugar en el lateral izquierdo, con lo que Franco Escobar pasó al lateral derecho y Emanuel Gularte a la zaga junto a Lucas Ferreira. Antes del final del primer tiempo, el propio Laxalt -que había entrado mal al partido- sufrió una molestia muscular y fue sustituido. Entró Kevin Rodríguez al lateral derecho, y Escobar volvió a la zurda.
Peñarol tuvo que reacomodarse y Danubio aprovechó la confusión. El carbonero estaba impreciso, flojo con la pelota y perdía las divididas. Leo Fernández perdió un par y no estaba fino. Danubio jugaba adelantado; Nicolás Azambuja y Enzo Cabrera, la dupla de ataque, muy enchufada.
El gol de la franja llegó antes de los 10 del primer tiempo. Escobar sacó mal un lateral, al medio y dividida. Cabrera la ganó, combinó con Ferreira, que devolvió para que Cabrera ingrese al área, eluda el cierre defensivo y defina entre las piernas de Washington Aguerre.
La desventaja obligó a Peñarol, y Danubio empezó a replegarse. Matías Arezo, que había anotado en los cuatro partidos de Peñarol en el Apertura, fue el más peligroso y creó las mejores para el carbonero. El arquero danubiano, Mauro Goicochea, le tapó todas y fue figura. La primera fue mano a mano y casi a quemarropa, pero el tiro le salió flojo. La siguiente fue un tiro de afuera del área. Goicochea también atajó un intento de Leo Fernández de tiro libre, y otro tiro a Nicolás Fernández, que había salido débil tras una jugada entreverada en el área (en la que se reclamó un presunto penal por una mano de un jugador de Danubio).
El técnico de Danubio, el argentino Diego Monárriz, mandó a su equipo a no quedarse atrás. Y Danubio volvió a avisar. Tuvo el segundo en los pies de Mateo Peralta, que recibió en el área un centro desde la derecha, pero controló largo y permitió un gran cierre de Escobar.
El segundo tiempo fue casi todo aurinegro. Danubio quiso resguardar la ventaja y resignó el ataque. Pero la imprecisión y el apuro imperaban en el equipo de Diego Aguirre.
El empate llegó en un momento crítico, a los 30 del complemento, con el reloj ya decididamente en contra. Y la jugada fue una de esas que destraban momentos complicados: un lateral en ataque, un error defensivo entre arquero y zaguero, y un descuido que dejó al colombiano Luis Angulo —que había entrado en lugar de Gastón Togni por la izquierda, y que en pocos minutos hizo más— solo para definir con el arco libre.
Entonces Peñarol fue por el triunfo. El estadio se levantó y el segundo parecía inminente. Pero Goicochea volvió a responder: le sacó otro tiro libre, esta vez más frontal y peligroso, a Leo Fernández. Los últimos minutos fueron de ida y vuelta, intensos y apretados. Ni aurinegros ni franjeados tuvieron el acierto final para desnivelar las acciones, y el juego se fue en tablas.