Río Negro, Salto, Liga Mayor de Maldonado y Durazno son los semifinalistas de la Copa Nacional de Selecciones. Como si fuese 1952, cuando se jugó por primera vez el Campeonato del Interior —la Copa Nacional de Selecciones lleva el número 22 porque así se llama desde 2004, pero ya se han disputado 74 ediciones de nuestro mundial—, esta vez volvieron a llegar, como hacía tiempo no pasaba, los cuatro campeones de confederaciones.

Este es un momento especial: quienes avanzaron aprietan el botón del turbo de ganas y expectativas para ir por un título que marca para siempre la historia, mientras que los que se fueron, con la frustración de no haber cumplido sus objetivos, se van tranquilos, con la sensación de haber dado todo, extendiendo en el tiempo y en las canchas las ilusiones, pero entendiendo que la competencia es así y se gana y se pierde.

Si bien estamos avanzando en la disputa de la vigésima Copa Nacional, es la edición 74 del Campeonato del Interior, un torneo que comenzó a jugarse después de que la Organización del Fútbol del Interior (OFI) fuera creada, en 1946, y que aglutinó a los mejores de las distintas confederaciones, nacidas bastante antes: la del Litoral en 1922, la del Sur en 1924, la del Norte en 1926 y la del Este en 1927. En 1952 se jugó la primera copa del interior reglada y regulada por la OFI, pero antes de su existencia —como documenta Marco da Silva Lucas en su libro El fútbol de adentro. La otra historia del fútbol uruguayo— ya habían existido intentos y concreciones de otros campeonatos entre ligas del interior a manera de torneo nacional, incluso con la participación de Montevideo, en 1925, 1928, 1929, 1930, 1941, 1945 y 1948.

Fue en 1952 que los campeones de las respectivas confederaciones —Durazno, campeón del Sur; Colonia, del Litoral; Tacuarembó, del Norte, y Cerro Largo, del Este— disputaron la primera de estas 74 copas que vamos contando con victoria de los duraznenses. Durante el resto del siglo el torneo mayor del fútbol de la OFI se definió solo entre los campeones, pero ya en el siglo XXI se permitió que segundos y hasta terceros pudieran avanzar a la gran definición.

Salto, Río Negro, Maldonado y Durazno

Los cuatro partidos de las vueltas de los cuartos de final —que cruzaban en todas las llaves a un campeón de confederación contra el vice de otra— fueron televisados y se pudo apreciar la expectativa que había en esas canchas. Durazno y Río Negro pasaron con puntaje perfecto; Liga Mayor de Maldonado lo hizo por puntos, con un 4-1 global ante Colonia del Sacramento, mientras que Salto avanzó por diferencia de goles: había vencido 2-0 en el Dickinson a Zona Oeste de Maldonado, que a su vez le había ganado —y quitado el invicto— 1-0 en el Julio César Abbadie de Pan de Azúcar. Ahora, el próximo fin de semana, se cruzarán Salto–Río Negro y Liga Mayor de Maldonado–Durazno.

El primer semifinalista confirmado fue Salto, que por un gol de diferencia avanzó y dejó en el camino a Zona Oeste de Maldonado, a la que venció 2-0. Los salteños hicieron tempranamente los dos goles con los que pasarían —a los 22 ya ganaban 2-0, con un golazo de Agustín Alvez Da Silva y un gol en contra de Leandro Cabrera— y erraron un montón más, pero al final la Zona puso todo, se arrimó y estuvo cerca, en una jugada controvertida en la que pareció una clara mano penal que el árbitro no sancionó.

El segundo en avanzar fue Río Negro, que el sábado, en el Liebig's de Fray Bentos, volvió a ganarle a Paysandú y cerró la serie con un global de 5-2. El conjunto albiceleste, que pasa por un gran momento como colectivo, aun con ausencias por suspensión, le ganó 3-1 en el estadio que mira al río Uruguay, con un 3-0 espectacular en el primer tiempo, donde prácticamente cerró la llave. Ezequiel Cabral abrió el marcador apenas pasado el cuarto de hora; a los 36, llegó el segundo gol de Héctor Chacal Iglesias —amigos y amigas: cuando la pelota va a traspasar la línea de gol y un jugador del equipo rival intenta “limpiar” pero no lo logra, no es gol en contra— y, al final de la primera parte, el gran goleador Excequiel Vázquez puso el 3-0 parcial. En la segunda parte, Navadián marcó el descuento rápidamente, pero no hubo reacción de Paysandú, que además terminó con nueve futbolistas por dos expulsiones.

El domingo, Liga Mayor de Maldonado ganó 3-1 en San Carlos, en el estadio del club del mismo nombre, y clasificó por puntos, porque en Colonia del Sacramento habían empatado 2-2. El Mudo Damián Muniz hizo el 1-0 en el primer tiempo; en la segunda parte, lo empató el goleador coloniense Diego Vela, pero cuatro minutos después Facundo Suárez volvió a poner arriba a los carolinos, fernandinos y puntaesteños y, sobre el cierre, ya con Colonia desesperada buscando el empate para forzar los penales, Facundo Manassi señaló el 3-1 con el que Maldonado avanzó.

Durazno fue el cuarto en asegurar su pase a semifinales y lo hizo con muchísima autoridad, venciendo 3-1 a Nueva Palmira en el Silvestre Landoni, con tres golazos de Mauro Olivera, que se llevó la pelota. El marcador permite pensar en un partido cómodo para la roja pitanga, pero la oveja negra lo hizo sufrir: Nueva Palmira estuvo a nada de empezar ganando y, ya 2-0 abajo en el primer tiempo, descontó y estuvo cerca de empatar antes de ir a los vestuarios. En el reinicio hubo una salvada increíble en la línea de Durazno y varias jugadas de peligro de Nueva Palmira, pero a los 26 otra vez apareció Mauro Olivera y colocó el 3-1 con el que Durazno se metió entre los cuatro, buscando ahora llegar a la final, como aquella primera vez de 1952 —cuando no hubo final porque se jugó todos contra todos-.