Nacional le ganó a Peñarol por primera vez en la temporada, de visitante y sin su gente. Más allá del triunfo clásico que es un fin en sí mismo, el equipo de Álvaro Ponce dio un paso enorme para llegar al segundo o tercer puesto de cara a playoffs. El tricolor jugará un encuentro clave ante Aguada el sábado en busca de ese objetivo.
Con emoción en crecimiento
Gran ambiente en el Palacio Peñarol, solamente con público aurinegro para ver el clásico que se hizo esperar. La novedad en Peñarol fue la presencia de Nicola Pomoli de titular, quien venía recuperándose de una lesión. Justamente, el escolta fue la gran figura desde el arranque, imponiendo condiciones desde su físico, la verticalidad al aro y hasta un tiro de tres puntos.
La buena distancia que sacó el carbonero en el arranque se esfumó con la salida de Pomoli, Patricio Prieto fue revulsivo en Nacional que emparejó desde la intensidad. Una vez que elevó el nivel ofensivo, logró defender mejor ya que evitó los puntos de contraataque que le dieron de comer al locatario en el inicio.
Luciano Parodi leyó bien las ventajas, generó desequilibrio y asistencias, el tricolor dominó el rebote ofensivo y con Ernesto Oglivie anotando cerca del aro, el bolso pasó a ganar, para llevar el trámite parejo hasta el final del primer tiempo, donde llegó a tener ventaja máxima de siete. A Peñarol lo sostuvo el colombiano Andrés Ibargüen con puntos en la pintura tras descargas cortas.
El equipo de Ponce diversificó mejor el goleo, Prieto -10 puntos- fue el goleador sin errar, anotaron siete jugadores distintos y el bolso fue agresivo, sacó faltas y tiró 13 libres -convirtió 10-. En Peñarol solamente convirtieron cuatro jugadores; Nacional se fue 42-37 al descanso largo.
En el momento justo
El básquetbol es un deporte de rachas y quedó de manifiesto en el tercer cuarto del clásico, Nacional arrancó mejor pero rápidamente Peñarol pasó con un parcial de 9-0 que puso en punto de ebullición al Palacio, con el público carbonero enloqueciendo en la tribuna. Parecía que seguía de largo el locatario, pero bancó bien el tricolor, desde lo defensivo Pablo Gómez fue importante en la toma de rebotes, Prieto mantuvo la intensidad y ofensivamente Erik Thomas dio un paso adelante cuando no había sido consistente en el primer tiempo.
La visita entró con ventaja de nueve al último cuarto, tuvo tres libres Prieto para estirar pero falló todos y eso sirvió de envión anímico para Peñarol que entró al chico decisivo con un parcial de 6-0 para retomar rápido la paridad en el trámite.
El partido entró en etapas de nerviosismo absoluto, donde los equipos fallaron más de lo que acertaron. Al aurinegro, como en toda la noche, le costó el ataque plantado pero fue muy productivo cuando pudo correr la cancha. Nacional se hizo previsible ofensivamente y no tuvo individualidades que dieran un paso adelante para sacar de los pelos al equipo. Para el espectáculo el escenario era perfecto: 64 iguales a falta de cinco minutos. “Es la hora de ganar” cantaban los hinchas carboneros.
El equipo de García Morales no jugó bien las ofensivas clave y el tricolor puso dos triples en momento cumbre, en manos de James Feldeine y Parodi. En ambas incidencias fue clave Gianfranco Espíndola, en la primera con una asistencia en pase extra y en la segunda con un rebote ofensivo. En un encuentro parejo, esos dos bombazos oficiaron de baldazo de agua fría en el Palacio.
Nacional se hizo fuerte en el cierre con un parcial de 10-0 en los instantes finales, manejó los tiempos y con libres encaminó la historia para ganar el primer clásico de la temporada.