Bukayo Saka ha jugado toda la vida en el Arsenal. Ha estado con los gunners desde los 7 años y este martes, después del gol que le hizo al Atlético de Madrid, quedará en la historia de su club por haberlo metido en la segunda final de su historia en la Champions League. Su estadio, el Emirates, lo aplaudió de pie cuando fue sustituido.

El tanto de Saka fue el 1-0 con el que Arsenal venció al Atleti. Habían empatado 1-1 en la ida en Madrid, por eso fue clasificación para los británicos. Todavía festejan, porque desde la temporada 2005-06 no llegaban a una final de Champions. De hecho, ha sido la única. Los nombres se renuevan y ya no están Sol Campbell, Robert Pirés, Cesc Fabregas, Thierry Henry, entre otros, donde hay que agregar al DT Arsene Wenger. Ahora, aparte de Saka, escriben la historia William Saliba, Gabriel Magalhaes, Declan Rice, el ecuatoriano Piero Hincapié, Martin Odegaard y, claro, el estratega, Mikel Arteta. Aquella vez perdieron 2-1 ante el Barcelona de Ronaldinho, Iniesta y compañía; ahora pueden escribir otra página.

Arsenal ha sido uno de los mejores equipos de la Champions, si no el mejor. En la fase de liga inicial los ingleses fueron primeros con 24 puntos, marca histórica porque ganaron los ocho partidos que jugaron. En octavos de final enfrentaron al Bayer Leverkusen, a quien eliminaron luego de empatar en Alemania y ganar en Inglaterra; en cuartos se impusieron en la eliminatoria al Sporting Lisboa de Maximiliano Araújo, también con un empate y una victoria. Si se suman los puntos, sólo el Bayern Münich está cerca de su marca, precisamente uno de los dos que puede ser rival en la final.

Los bávaros jugarán este miércoles como locales ante el PSG. En la ida, jugada en París, fue victoria de los franceses por 5-4, en la semifinal con más goles de la historia de la Champions. La final se jugarán en el Puskás Aréna, en Budapest, Hungría, el 30 de mayo.