Ni los nervios del debut, ni la presión de llegar como defensor del título, ni las dudas sobre el nivel de Lionel Messi a sus 38 años y en su sexto Mundial, impidieron que esta Argentina, que le ganó 3-0 a Argelia en el debut en Kansas, se muestre como la evolución natural de aquella selección que levantó la Copa del Mundo en Qatar. El equipo de Lionel Scaloni, que recuperó una gran versión de Messi, mostró autoridad y madurez, y no repitió el error que sufrió aquella vez cuando Arabia Saudita lo sorprendió.
El inicio del partido prometía otra paridad en el trámite. Argelia, que se destaca por sus buenos jugadores de mitad de campo hacia adelante y una ofensiva dinámica y de buen pie, llegó para jugar de igual a igual con el campeón. Pero lo terminó respetando demasiado. Sus ataques prometían pero se apagaban —casi no fue exigido Emiliano Martínez— y su defensa no supo reaccionar frente al aceitado engranaje que Scaloni pulió para Messi y su equipo.
Si los primeros minutos prometían un ida y vuelta, y si después el equipo africano parecía tener con qué reaccionar, todo fue una ilusión que se desvaneció en los pies de Messi.
Messi hizo un gol a los 4 minutos de partido, que fue anulado por fuera de juego. A los 17 hizo otro, pero ese valió, porque la defensa de Argelia se distrajo con los que iban por afuera, se hundió, y dejó al 10 argentino solo para recibir afuera del área, conducir un par de metros, y colocar el zurdazo lejos de las posibilidades del arquero.
A partir de ahí, Argelia tuvo intentos aislados de armar sus ataques, pero los de Scaloni se defendieron cuidando la pelota, haciendo correr al rival, y lastimando en cada oportunidad, con una defensa argelina que dio demasiadas facilidades a Messi.
En el segundo tiempo, Argentina administró la ventaja y buscó siempre al 10, que sobre el cuarto de hora del complemento entró solo para definir un rebote al medio del arquero, y ya en la última recta quedó otra vez solo adentro del área para acomodar fácil su zurdazo contra el palo.
Después Scaloni lo sacó y el estadio, colmado de hinchas argentinos, aplaudió al hombre récord que ahora igualó a Miroslav Klose como el máximo goleador en mundiales. Y contando.
