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Hinchada de Montevideo Wanderers (archivo, setiembre de 2019). · Foto: Ernesto Ryan

Hinchada de Montevideo Wanderers (archivo, setiembre de 2019).

Foto: Ernesto Ryan

Wanderers y Danubio empataron 0 - 0

Las instrucciones para el gol no fueron bien traducidas en el Viera.

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En la apertura de la cuarta fecha del Intermedio, la última antes del parate del Mundial, Wanderers y Danubio empataron 0-0 en un partido que mereció tener goles, aunque tal vez no un ganador por la paridad manifiesta de las acciones y las secuencias de oleadas de ataque que ambos equipos tuvieron. Quedan ahí congelados en sus posiciones en la tabla anual y también en la tabla del descenso, que parecía que estaban jugando por eso, a pesar de la millonada de puntos y partidos que quedan de aquí hasta el fin de la temporada.

La guía del juego

Los primeros minutos, que a veces pueden ser un poco la guía o el prospecto del partido, fueron para el local, Wanderers, que intentó pasar el juego a campo danubiano, cerca de Goicoechea, pero sin poner en acción al arquero de la franja. El Rayo Urretaviscaya, con la cinta de capitán bien puesta, era el eje del juego creativo bohemio, pero en principio ninguna de las expectativas creadas por sus pases se cumplía.

Del otro lado, con transiciones y respuestas rápidas iniciadas por el buen pie de sus mediocampistas, el esta vez celeste Danubio metió dos o tres puñaladas preocupantes para Wanderers, que vio cómo a través del joven Nicolás Azambuja la pelota llegaba a las redes. El gurí traía el fútbol del interior fresco en los botines, pero el gol no subió al marcador por posición adelantada del salteño. También lo tuvo el argentino Rossi, que mandó la pelota por arriba del travesaño cuando un fierrazo de Camilo Mayada –en lo que es su despedida de la franja antes de armar las valijas– fue amortiguado por la defensa y le quedó al mediocampista, que definió muy arriba.

Cuando superamos la curva de la mitad del primer tiempo, confirmamos que el prospecto del partido estaba originalmente escrito en mandarín y traducido mal, porque si había un dominador del juego, ese era Danubio, que avanzaba con pasos largos sobre el arco del de Mendoza Chico, Agustín Buffa. Entonces fue la visita quien pasó a mandar mientras los vientos de las trompetas sonaban en el Viera con el color de una humeante bengala en la tribuna de los fieles seguidores danubianos que en buen número llegaron al Prado. El maragato Cabrera dejó un surco por derecha y fue trascendental.

Al ataque

En la media hora en la que Danubio anunciaba su posible gol, le faltó a las jugadas de ataque del colectivo la definición justa. Ojo que del otro lado también armaron un par con el castillense Joaquín Zeballos y el de Mendoza Chico, Facundo Labandeira, pero también a los locales les fallaba la penúltima, esa imperfección tan nuestra donde el vértigo termina ensuciando la jugada antes del remate.

Se fueron 0-0 a los vestuarios para el descanso, pero con la idea en el aire de que vendrían con algún gol para la segunda parte, mientras se homenajeaba a los mundialistas nacidos en Wanderers, Fernando Muslera y Maximiliano Araújo, presentes en el Viera. Esos botines mundialistas, que alguna vez pisaron el mismo pasto del Prado que hoy intentan domar los de Corujo, trajeron el aplauso y el orgullo a las tribunas.

Salió mucho mejor Wanderers para el segundo tiempo y cargó y cargó contra el arco que da a los viejos vestuarios, haciendo revolcarse una y otra vez a Goicoechea. Sin embargo, tal como había sucedido en el primer tiempo, Danubio empezó a responder y con peligro, y todo pareció inclinarse hacia el otro arco; pero, como si se estuviese agitando un frasco antes de abrir, la pelota empezó a ir de un lado para el otro sin que por fin llegara a las redes.

Cambios sin solución

Ambos equipos utilizaron todos sus cambios siempre tratando de resolver las acciones en el arco contrario, porque al fin y al cabo, a pesar de los 54 puntos que todavía a ambos equipos les quedan por jugar, la tabla del descenso pesa en esa retroalimentación desagradable que va de los micrófonos y las tribunas a los vestuarios y a la cancha, y termina siendo altamente perturbador para los futbolistas que, además, se ven enjuiciados por los jurados del cemento que ejecutan sumarísimos juicios bajándole el pulgar a los propios jugadores que defienden la misma camiseta que ellos van a alentar.

Como dijimos, las instrucciones estaban en chino y la traducción estaba mal, y por más que se agitó antes de abrir, no hubo ni un gol y quedaron 0-0, lo que para la tabla del descenso parece que no les sirve; aunque desde otra óptica se podría ver que Wanderers lleva cinco partidos sin perder y vale, y Danubio mantiene su diferencia sobre sus rivales y también vale. En poco más de un mes volverán a las canchas y veremos cómo sigue esto.