Un partido de altísima tensión y de una carga emotiva brutal cerró la quinta fecha del Clausura en el estadio Franzini. Albion y Progreso jugaron un duelo tremendo por la permanencia en el que hubo de todo: goles anulados a instancias del VAR, un trámite de ida y vuelta, y un desenlace épico en el minuto 97.
En suma, un partido extraordinario, y también un cruce marcado por anomalías de principio a fin, en el que la norma se rompió dos veces antes de que el reloj completara los dos minutos y la tensión no cedió ni un centímetro hasta la última pelota. Progreso volvió a ganar 1-0 como lo había hecho en la última fecha -esa vez ante Danubio- con gol de Nahuel López, que también había marcado ante la franja. Fue la primera vez que el elenco de Tabaré Silva sumó dos victorias seguidas, lo que no lo hace salir del fondo de la tabla, pero cuando quedan 30 puntos por jugarse aún tiene la esperanza de seguir corriendo por su vida en la A. Albion está en el otro extremo: después de un impecable Apertura en el que peleó la punta cuasi hasta el final, tuvo un muy irregular Intermedio y un pésimo inicio de Clausura, en el que ha perdido los cinco partidos.
El arranque insólito
Empezó la tarde en el Franzini con ese ritmo frenético que a veces tiene el fútbol nuestro, donde la euforia dura lo que un chasquido en el aire y la certeza se desarma en los escritorios de la tecnología. No se había acomodado la gente en las tribunas cuando Progreso encontró la red antes de que el reloj completara su primer giro, a los 50 segundos. Pero la celebración duró poco: el llamado de la pantalla revisó la huella de una falta, cometida unos 20 segundos antes, y desató el nudo. Lo que era grito de gol para el gaucho se transformó, por imperio del reglamento, en una reposición a favor de la versión del siglo XXI del primer club de fútbol en el siglo XIX. De ese tiro libre devino el centro al área, la peinada y el festejo cruzado de Albion, que tampoco tuvo destino de formulario. La misma revisión minuciosa volvió a intervenir para marcar la posición adelantada y dejar el tablero como al principio, en un arranque insólito en el que la emoción quedó suspendida entre el cobro y el tintero.
Al lado de la montaña rusa física del Parque Rodó, nos seguimos sacudiendo con jugadas ofensivas de ambos equipos, pero principalmente de Progreso, que mostraba en su debutante Lucas Viana a un futbolista desequilibrante, potente e incisivo que participaba en cada avance de los gauchos. Albion no se quedaba atrás y, a través de los argentinos Hernán Toledo y Álvaro López, también arrimaba peligro hacia el arco de Renzo Bacchia. A pesar de tener la etiqueta de partido por el descenso, sobre todo por la complicadísima posición del equipo que ahora dirige Tabaré Silva, hubo abundancia de juego y emoción.
Sobre los 20 minutos llegó la apertura de la tarde tras un potente desborde por la derecha del extricolor Facundo de León, que terminó en un gran cabezazo de Viana atajado por Sebastián Jaume, el golero reservado para la selección; en el rebote entró el Magia López para conquistar su segundo gol consecutivo con la camiseta aurirroja.
El primer tiempo bajó el telón con la victoria por la mínima a favor de Progreso, a pesar de que los números del desarrollo hablaban de un 70% de posesión para Albion. El decano estuvo bien parado, además, con el argentino Toledo volcado hacia la izquierda y generando juego para López. Enfrente apenas hubo un 30% para los de La Teja, que resultaron eficaces, rápidos y ejecutaron de la mejor manera sus transiciones. A los gauchos les alcanzó con esa contundencia para irse en ganancia al descanso sin necesitar tanto el cuero, habiendo generado además otras acciones de extremo peligro para el arco de Jaume.
Cambios para cambiar
Para el complemento, Albion intentó una variante táctica estratégica al pasar a defender con tres futbolistas en el fondo. El técnico mandó a la cancha a Brandon Llana y a Federico Puente en reemplazo de Román Gutiérrez y Matías de los Santos, buscando refrescar la salida y tener mayor peso en el campo rival para dar vuelta la pisada.
El partido cambió en tanto se empezó a jugar casi en exclusividad en el campo de Progreso, con intentos repetidos de ataques de los albiazules, pero también con algunas corridas rápidas de los gauchos del Pantanoso en el contragolpe para sostener la tensión en el aire.
Siguió ensayando cambios el equipo de Federico Nieves y les dio ingreso a los creativos Briam Acosta y Agustín Vera, pero aun así no pudo acrecentar sus jugadas de peligro en el tramo final del trayecto. Se fue hundiendo cada vez más Progreso, a pesar de que seguía intentando con sus transiciones cuando recuperaba alguna pelota limpia, mientras el campo aurirrojo se empezó a teñir paulatinamente de azul y rojo ante el asedio constante de Albion.
Electro de fuerza
Al final fue realmente una barrida de electrocardiogramas, porque en el minuto 97, ya pasado el tiempo agregado, hubo una mano de Agustín Pinheiro al borde del área: un tiro libre con barrera pegado al límite. Lo ejecutó el chileno Ignacio Neira, que había ingresado, y ese intento derivó en un nuevo llamado tecnológico. Tras un rebote, la redonda dio en la mano de Nahuel Acosta, uno de los cuatro recambios dispuestos por Tabaré Silva para jugar los últimos diez minutos. La revisión señaló el punto penal para el decano en la última jugada de la tarde, sin margen ni siquiera para una segunda jugada. Lo pateó el argentino Álvaro López, haciendo que el pulso de la hinchada de Progreso se acelerara al máximo, pero su remate se elevó por encima del travesaño.
La falla selló la victoria aurirroja, un triunfo especial que le sirve al gaucho para sumar en la tabla del descenso y restarle a un rival directo como ahora es Albion.
