En el inicio de la actividad del grupo 3 de la fase inicial de la Copa AUF Uruguay –a pesar de que fue con un partido de la segunda fecha, dado que los encuentros de la primera quedaron postergados–, Wanderers y Cerro empataron 1-1 en el Viera. Lo empezó ganando Cerro de movida, con un imponente sablazo del artiguense Alejandro Severo a los 2 minutos, y lo empató, a falta de 10 para el final, el juvenil bohemio Agustín López con una gran definición.
La primera emoción no tardó en llegar y, de arranque nomás, Cerro se puso en ventaja sobre su rival, con el que en el campeonato uruguayo pelea por mantener la permanencia. El visitante recuperó en su mitad de cancha y empezó a construir. Recobró Severo y tocó para Mauro Villar; la guinda pasó por el argentino Ezequiel Forclaz y, ya en tres cuartos de campo rival, fue Emiliano Sosa quien puso un pase notable para el propio Severo, que la calzó de derecha y clavó el cuero en el ángulo del segundo palo de Gerónimo Govea, que nada pudo hacer para impedir el golazo del albiceleste.
Si el gol es la variante táctica que más mueve un partido de fútbol, imaginate cuando sucede al arranque mismo del encuentro y cuando, además, las dos oncenas son poco habituales en la máxima competencia, dada la mecánica que utilizan casi todos los equipos del mundo en los torneos de copa para darles fútbol y aprovechar la competencia oficial con jugadores que habitualmente no son titulares.
Rotar planteles en la Copa es un rasgo identitario de estas primeras fases; da lugar al choque de realidades entre futbolistas que buscan ganarse un puesto en la tabla del campeonato y aquellos juveniles que hacen sus primeras armas en la cancha grande.
El gol casi desde los vestuarios impulsó a Wanderers a jugar, quizá, más ofensivamente de lo que preveía para el arranque del encuentro. Eso le quitó concentración y regularidad a su zaga cuando el albiceleste, mediante transiciones rápidas, se volcó al ataque.
No obstante ello, el bohemio fue el dominador de la guinda de mitad de cancha hacia adelante durante casi todo el primer tiempo. Estuvo cerca del empate por lo menos en dos oportunidades. Se subraya la jugada en la que Villar logró salvar en la línea el remate con destino de red de Tomás Hernández, quien, desde la derecha y ya en el área, sacó un potentísimo disparo que, después de reventar el caño y de un manotazo de Denis, el zaguero despejó en última instancia.
Buenos muchachos
Para el segundo tiempo ambos contendientes empezaron con los mismos futbolistas que habían comenzado el partido. Wanderers, el local, formó con el juvenil uruguayo de 18 años, pero ya arquero de la selección boliviana absoluta, Govea; Guillermo Borthagaray, Mateo Acosta, Enzo Porro, Tomás Hernández, Santiago Guzmán, el español Sergi Oriol, el experiente Gonzalo Freitas, Lautaro Blengio, Roque Ricca y el internacional peruano Santiago Ormeño.
Cerro mantuvo al experiente Darío Denis; Pablo Nongoy, Ariel Lima, Villar, el zurdo Gianni Rodríguez, Emiliano Sosa, Severo, el habilidosísimo Rodrigo Mederos y una delantera potente con Agustín Miranda, el argentino Forclaz –de destaque la temporada pasada en Liverpool– y el mellizo de Luciano y goleador como su hermano, Emiliano Rodríguez.
Y esta vez, como si Cerro no tuviera que defender la ventaja y el partido recién estuviera empezando, tuvo como protagonista a la creación y al ataque del albiceleste, que pusieron en cuestión, por lo menos al principio, el intento de buscar el empate por parte de los dueños de casa.
El bohemio no pudo posicionarse adecuadamente para tratar, como en la primera parte, de encontrar el empate. No obstante, Cerro terminó de despegarse en el trámite con el ingreso de dos juveniles con pasado en el tricolor: Rijo y Morales. Los extricolores resultaron determinantes en las rapidísimas transiciones del albiceleste, dándole justo ese aire y esa velocidad que el equipo necesitaba para intentar liquidar las intenciones de Wanderers, cosa que al final no sucedió.
Después, en Wanderers, entraron los jóvenes: Joaquín Blanco, el hijo del Chapita, que le puso vértigo a la banda izquierda, y Agustín López, quien a los 78 minutos encontró el hueco en una jugada rápida y aprovechó para convertir el gol del empate, justo cuando parecía que Cerro tenía el juego completamente controlado.
Al final hubo 15 minutos de lindo ida y vuelta para intentar cambiar un resultado que se mantuvo en el 1-1 hasta el pitazo final.
