La delicada situación de Rampla Juniors sumó este martes un nuevo capítulo, que mantiene la incertidumbre y la expectativa en torno a una eventual solución para el club que está embargado por deudas y, desde el año pasado, administrado por una sociedad anónima deportiva (SAD) que no ha dado los resultados previstos y tiene a la institución hundida económica y deportivamente.
La junta de acreedores del club, que tiene entre sus principales representantes al Banco de Previsión Social (BPS) –por aportes correspondientes a empleados que el club no efectuó– y a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) –cuyo presidente, Ignacio Alonso, fue el responsable de traer al club a la SAD del estadounidense Foster Gillet–, votó una prórroga de 60 días con la intención de conocer un plan de pagos y alcanzar un convenio para saldar estas deudas. La nueva instancia, confirmada con la aprobación del 95% de los acreedores verificados con derecho a voto, se llevará a cabo el 18 de noviembre a las 14.00.
El jueves pasado, el grupo de socios e hinchas organizados de Rampla convocó a una concentración frente a la sede de la AUF para exigirle al organismo “que se haga cargo” de la situación en la que se encuentra el club. En un comunicado emitido ese mismo día, los socios e hinchas expresaron su intención de defender al club “ante el inminente peligro de que nuestros bienes tangibles e intangibles pasen a ser liquidados si no hay un Plan de Pagos por parte de la Comisión Directiva”, lo que “implicaría perder nuestro nombre, nuestro escudo y nuestra sede”.
El grupo criticó, por la ausencia de ese plan de pagos, a la comisión directiva que encabeza Gabriel Kouyoumdjian. Esa dirigencia, en la histórica asamblea de socios de fines del año pasado, no apoyó la moción de rescindir el contrato con la SAD.
Los hinchas y socios también apuntaron a la SAD, que preside Gastón Tealdi, por “incrementar el pasivo de Rampla en 700.000 dólares en tan solo un año y medio”, y recordaron la denuncia que hicieron ante el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), que intimó al club a cumplir con la rescisión del contrato con la SAD votada por los socios. “Confiamos en que tanto el Banco de Previsión Social como la Asociación Uruguaya de Fútbol estarán dispuestos a negociar un convenio”, cerraba el comunicado, tras pedir precisamente una prórroga de 60 días para presentar el plan de pagos.
Gastón Tealdi dijo a la diaria que la rescisión de Rampla Juniors con la SAD que él preside “es imposible”, ya que esa decisión le corresponde al síndico, en este caso, la Asociación Uruguaya de Peritos, designada por la Justicia para analizar la resolución de las deudas del club, y no a la asociación civil, sobre la que tiene potestad el MEC para intimar el cumplimiento de los estatutos. Y el síndico no va a tomar esa decisión, ya que es la SAD –con su inyección económica– “la única que le puede dar la posibilidad de solucionar todo el lío y que Rampla se mantenga en competencia”, aseguró Tealdi.
El pasado viernes, en diálogo con el programa radial La mañana del fútbol, Tealdi desmintió que estuviera en riesgo la pérdida del escudo o del nombre, ya que son “intangibles sin un valor determinado”, pero admitió que “la institución sí puede ir a un proceso de liquidación, que es el remate de todos sus bienes; hoy lo que tiene Rampla es únicamente la sede, por lo que eso no da ni cerca para pagar”. En todo caso, Tealdi reafirmó que la única solución posible es diseñar un plan de pagos y esperar a que llegue el dinero que aportaría el inversor Foster Gillet, de quien afirmó que “no quiere dejar tirado a Rampla”.
