Peñarol ganó con la tranquilidad que marcaba la diferencia en la tabla y en el presente. Una vez que consiguió la diferencia, jugó a media máquina y se terminó quedando con el resultado 3-1 con goles de Leonel Jaime, Lucas Ferreira y Nicolás Fernández.
El estadio Centenario estaba desolado. Fue costoso ver un escenario inmenso con un centenar de personas. Se escuchaban los diálogos, las protestas, las indicaciones. Parecía una práctica desde la presentación del espectáculo, aunque lo que había en disputa era muy valioso para los dos.
Peñarol alcanzó a Racing en la cima de la tabla anual, y, si bien está lejos, mira de reojo, expectante, lo que pueda suceder en el Clausura. Albion ganó uno de los últimos 13 partidos y el descenso, que parecía lejano, ahora es un dolor de cabeza que no lo calma ningún analgésico. Sin puntos en este torneo corto, la tabla de promedios es más amigable que la realidad.
En silencio
Albion tenía la pelota, pero a los 24 minutos Peñarol estaba 2-0 arriba, sin hacer demasiado. El equipo de Federico Nieves lateralizó, pero no profundizó y el carbonero entendió que replegarse para atacar con espacios era una opción viable para desequilibrar.
El primero surgió con Eric Remedi como estandarte; el volante presionó, recuperó, y con el rival mal parado habilitó a Jaime, que le jugó el mano a mano a Pablo Alcoba, que dio una mano de lateral derecho aunque no lo es. El picante argentino que tiene Diego Aguirre en ofensiva encaró, el gurí de las selecciones juveniles no le cerró el callejón y el zurdo definió con un remate certero.
El segundo cayó ocho minutos más tarde y dio la sensación de partido liquidado. Tras una pelota quieta despejada, Peñarol se quedó en campo rival, movió bien el balón y cabeceó dos veces en el área: Roberto Fernández estuvo cerca, pero su envío dio en el palo, y Lucas Ferreira convirtió en el rebote logrando su primer festejo desde que viste la casaca aurinegra.
Albion no salió del golpe, y la tenencia, que era lo único que conservaba mientras empataba, pasó a los pies de los jugadores carboneros, que hicieron correr el balón y los minutos. Esteban Guerra terminó la primera mitad sin dar adición.
Cumplir
Por necesidad, Albion tenía que salir a buscar el resultado. Sorpresivamente, ingresó sin cambios y, si bien tuvo el manejo de pelota, otra vez volvió a convertir Peñarol. Remedi hizo una jugada individual fantástica y habilitó a Nicolás Fernández, que convirtió el suyo.
Con las variantes mejoró en algo el pionero, que, sobre todo, elevó la intensidad en un partido que por muchos pasajes fue chato y daba la sensación de que el paso del tiempo, hasta el pitido final, era lo único añorado en la fría noche dominical.
Una buena incursión de Francisco Ginella se transformó en penal que Álvaro López cambió por gol con fuerte remate al medio. El descuento fue una inyección anímica para jugar más directo. Peñarol eligió replegarse, cerrar el partido defensivamente y apelar a algún contragolpe para estirar la ventaja. Sin que ninguno de los dos estuviera certero en el tercio final, se fue un partido que definió su reparto de puntos a más de una hora del final.
En el día de su cumpleaños número 61, Aguirre festejó otro triunfo con Peñarol.
