De acuerdo con la última medición, el índice de aprobación neto correspondiente a la segunda administración de Donald Trump volvió a caer y se ubica ahora en -21.1 Esta cifra surge de la diferencia entre quienes evalúan la gestión negativamente y quienes la valoran positivamente, y se sitúa en terreno negativo desde mediados de marzo de 2025. De hecho, desde aquel momento, este es el valor más bajo de la serie. Para tener como referencia, a esta misma altura del mandato la aprobación neta era de -10 durante el primer gobierno del mandatario republicano y de -8 en el caso de la gestión de Joe Biden.
Por un lado, la mayoría de los encuestados entiende que la gestión es “regular” o “mala”, además de que ahora son más los que consideran que la situación está empeorando que los que esperan una mejora. Si bien 34% de los estadounidenses confía más en los republicanos que en los demócratas para gestionar la economía, 40% cree que los demócratas lo harían mejor.
En particular, el índice de aprobación neto de Trump en materia de inflación y precios es de -44 (el más bajo de este mandato), en línea con el aumento de los combustibles asociado a la guerra de Medio Oriente y el encarecimiento consecuente del resto de las cosas.
Sobre esto, los últimos datos sugieren que las expectativas de inflación se están disparando, en un contexto caracterizado por los sucesivos ataques de Trump a la Reserva Federal y el cambio de presidencia de la institución. El descontento con relación al costo de vida viene arrastrando el índice de confianza del consumidor, que actualmente está próximo a mínimos históricos, a pesar de que los últimos datos del mercado laboral se situaron muy por encima de lo previsto.
De acuerdo con las cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales, se crearon 178.000 empleos durante marzo, superando ampliamente las expectativas de mercado y empujando la tasa de desempleo una décima a la baja (a 4,3%). Sin embargo, también se revisaron a la baja los datos de febrero, que originalmente marcaban una pérdida de 92.000 puestos que finalmente terminó siendo de 133.000. De esta manera, la confianza del consumidor estaría reflejando, además de la creciente preocupación por el impacto de los aranceles y de la guerra en los precios, la fuerte volatilidad que viene exhibiendo el mercado laboral.
Como recuerda la publicación británica, “es improbable que la crisis lleve la economía a una recesión”, más allá de que el PIB cayó durante el último trimestre del año pasado impulsado por el cierre del gobierno (este episodio le habría restado un punto porcentual al crecimiento previsto, según estimaciones oficiales). En ese sentido, señala The Economist, el gasto de los hogares y la inversión privada continuaron expandiéndose, contrarrestando parte del impacto asociado al cierre. En el primer trimestre del año, por su parte, la economía volvió a crecer al 2%.
Por otra parte, en la órbita financiera, las acciones “solo han caído modestamente desde que comenzó la guerra con Irán y el S&P 500 aún se mantiene cerca de máximos históricos”, lo que sugiere que los inversores están anticipando que la guerra con Irán podría resolverse en los próximos meses.
El valor del dólar, por su parte, “se ha desplomado desde su máximo anterior a la investidura del Sr. Trump el año pasado”. En este caso, lo anterior podría estar reflejando “el impacto negativo de los aranceles en el crecimiento, el aumento de la deuda pública, los ataques del Sr. Trump a la independencia de la Reserva Federal y la erosión generalizada de las normas institucionales”.
Igualmente, más allá de este debilitamiento, el dólar no se ubica en niveles bajos desde una perspectiva histórica. En efecto, en términos reales (es decir, descontando la inflación), el dólar todavía se mantiene en umbrales elevados.
Las criptomonedas
Como recuerda el artículo, “si había una clase de activos que parecía destinada a brillar bajo la segunda administración de Trump, eran las criptomonedas”, dadas las intenciones de Trump de convertir el país en la “superpotencia mundial del bitcoin” y la creación de una reserva estratégica sobre este activo digital.
No obstante, luego de la fuerte valorización que le siguió a la tregua comercial con China, su valor volvió a ajustarse a la baja y el bitcoin se encuentra ahora por debajo del nivel vigente cuando Trump asumió su mandato. Esto último estaría reflejando que “los inversores están nerviosos ante una burbuja de inteligencia artificial y están vendiendo activos de mayor riesgo”.
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“482 days into Donald Trump's term”. The Economist ↩
