La economía uruguaya atraviesa un período de menor crecimiento, pero para la economista Silvia Rodríguez todavía no hay elementos suficientes para hablar de un deterioro persistente de la actividad. La investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas y consejera del Consejo Fiscal Autónomo señaló, en diálogo con la diaria, que Uruguay se encuentra “levemente por debajo” de su nivel de producto potencial y que transita un ciclo económico negativo, aunque de baja magnitud.
“Por ahora, preliminarmente, se puede hablar de una situación transitoria”, afirmó Rodríguez. Según explicó, cuando la actividad se ubica por debajo del producto potencial se está ante un ciclo negativo que, por definición, no es permanente. “Puede tener una duración mayor o menor, pero es transitoria”, sostuvo.
Rodríguez explicó que parte del menor desempeño de 2026 responde a shocks que no necesariamente se repetirán el próximo año, como el efecto de la sequía de 2025 sobre las cosechas de verano o el aumento del precio del petróleo asociado a los conflictos en Medio Oriente.
Más allá de esta recuperación, Rodríguez advirtió que revertir el bajo crecimiento de Uruguay requiere políticas cuyos resultados no se verán en el corto plazo. Entre las prioridades mencionó el impulso a la innovación, especialmente a nivel privado, y mejoras en educación por su impacto sobre la productividad. “Se están desplegando algunas políticas que no van a tener su materialización en estos cinco años”, afirmó.
Las últimas cifras muestran una economía que está creciendo menos de lo esperado, y el Banco Central señaló que la actividad evoluciona por debajo del crecimiento potencial. ¿Cómo lee este escenario? ¿Estamos ante un enfriamiento transitorio o hay señales de un problema más persistente?
Yo distinguiría dos cosas. Por un lado, que la economía crezca por debajo de lo esperado, y un segundo aspecto es que la economía evolucione por debajo de su producto potencial. Podría perfectamente ocurrir que la economía evolucione por encima de lo esperado, pero que se ubique por debajo de su crecimiento potencial.
En este último tiempo, por ejemplo, si consideramos los datos del segundo trimestre del año, que es la información más reciente con la que contamos sobre el nivel de actividad, lo que publica el Banco Central referido al indicador adelantado de actividad económica, da cuenta de que en este segundo trimestre la variación fue negativa.
Eso sucedió por el efecto de la sequía que ocurrió en 2025 y cuyas consecuencias todavía perduran en este momento, particularmente por el impacto que tuvo en las cosechas de verano. Esto dio lugar a un crecimiento negativo en el segundo trimestre. Este impacto era esperado, porque hacía tiempo que se venía conversando.
Pero, más allá del momento en que se registró el impacto negativo, hay dos cuestiones relevantes para analizar. Por un lado, el efecto de la sequía no va a estar presente. Y, por el otro, está la magnitud del impacto: cómo va a terminar afectando ese impacto negativo el crecimiento final de la economía en todo 2026. Esto recién lo vamos a saber cuando el Banco Central publique los datos de cuentas nacionales del cierre de 2026, que va a ser en marzo de 2027. Por ahora, solo contamos con indicadores de avance.
El otro aspecto es que, cuando el nivel de actividad de un país se ubica por debajo de su nivel potencial, lo que está indicando es que está transitando por un ciclo negativo. Por definición, esa dinámica no es permanente. Puede tener una duración mayor o menor, pero no es permanente, es transitoria. Lo que importa, obviamente, además de la duración, es la profundidad de ese ciclo negativo.
En 2026, la economía se está ubicando levemente por debajo del nivel potencial. Y es probable que ese ciclo levemente negativo, muy próximo al nivel potencial, continúe durante todo el año. También es esperable que ese ciclo negativo, de baja magnitud, se pueda revertir en 2027.
Entonces, ¿se puede hablar de una situación transitoria?
Sí, de un ciclo negativo pequeño, porque las estimaciones van muy próximas a cero. El ciclo mide cuán por arriba o por debajo estás del producto potencial y, en este caso, las estimaciones con las que yo cuento me darían que nos encontramos levemente por debajo. Y lo mismo si se analizan los resultados que presenta el Banco Central.
Usted mencionó que es probable que la economía vuelva a acelerarse en 2027, lo que coincide con las expectativas del gobierno. ¿Qué variables tendrían que cambiar para que eso efectivamente se concrete?
Hay algunos eventos que han ocurrido pensando en qué diferencia 2027 de 2026 y cómo podría cubrirse ese crecimiento mayor.
Por lo menos, hay impactos negativos puntuales, por ejemplo shocks de carácter interno que ocurrieron en 2026, como el efecto de la sequía, que no es esperable que se repitan en 2027. Podrán ocurrir otros eventos que no son pronosticables en este momento. Todavía falta que transite el efecto de El Niño. En este momento tenemos una incertidumbre muy grande: sabemos que va a tener algún efecto negativo, pero desconocemos la magnitud y la duración.
Considerando que todavía no tenemos una posible estimación de su efecto ni tampoco de su duración, diríamos que, en principio, hay shocks negativos que ocurrieron en lo que va de 2026 que no se van a repetir en 2027. Eso sería positivo para 2027.
También hay otro conjunto de shocks externos que se dieron durante 2026, como por ejemplo los efectos de los conflictos en Medio Oriente, que dieron lugar a incrementos bastante importantes en el precio del petróleo. Aunque en Uruguay, dada la conformación de la matriz energética, tuvo un impacto más amortiguado que en otros países, obviamente ese incremento del precio de este producto no fue una buena noticia.
Podría esperarse que hacia 2027 podamos vivir una normalización y una estabilización del precio del petróleo. Claramente, es un evento que no es seguro. Todavía es probable que ocurra, pero no sabemos cuál puede ser la deriva que pueda tener ese conflicto. Pero, marcando esos hechos, podría decir que ya hay algunos elementos negativos de 2026 que no tenemos por qué esperar que transcurran de la misma manera en 2027, y eso permitiría, por ejemplo, tener un efecto rebote.
¿Cuánto depende hoy Uruguay del contexto internacional para volver a crecer?
Hay factores relevantes en términos del contexto internacional. Uruguay es un país exportador. La posibilidad de poder colocar sus productos, ya sea bienes o servicios, en buena cantidad y a buenos precios es fundamental para obtener mejores resultados en términos del crecimiento del producto. Si los principales socios comerciales sufren impactos negativos en su economía, esto potencialmente podría afectar a Uruguay por la vía de que tenga una demanda más restringida.
Por otro lado, está lo que tiene que ver con los precios de los productos exportados y su comparación con la evolución de los costos de los bienes que importamos. Si la evolución de los precios de los productos que se exportan se da por debajo de los precios de los productos que se importan, eso no es una buena noticia.
En el último tiempo, la evolución de la canasta de precios de los productos importados tuvo una subida debido, sobre todo, al aumento del precio del petróleo. Eso derivó en un deterioro de las relaciones de intercambio para Uruguay.
Otro mecanismo por el cual se puede pensar cómo el contexto internacional tiene que ver con la forma en que se pueden transmitir los shocks negativos y positivos son las temporadas turísticas. Pensemos en nuestros vecinos y en nuestra temporada turística. Tanto en lo que tiene que ver con el ingreso de visitantes como con el gasto que ellos realizan cuando están en nuestro territorio.
Las buenas temporadas están influenciadas por varios motivos; ya sea porque el país de origen de nuestros visitantes tiene una buena evolución de su poder adquisitivo o porque la relación de precios entre nuestro país y el de los visitantes es favorable. Especialmente, estoy pensando en nuestros vecinos, Argentina y Brasil.
Foto: Alessandro Maradei
¿Cómo se encuentra la situación del mercado laboral con respecto al crecimiento?
En principio, el mercado laboral no estaría dando señales negativas. Si observamos el salario real, ha tenido una evolución positiva. Mientras que aumentó 1,1% en 2025, en lo que va de estos siete meses del año subió 1,7%.
Por otro lado, muchas veces se argumenta que esto podría estar afectando negativamente la tasa de empleo. Sin embargo, en 2024 la tasa de empleo fue 59%, en 2025 fue de 59,1%, en el primer trimestre de 2026 se mantuvo en 59,7% y en el segundo pasó a 59,5%. Estamos hablando de una variación pequeña de dos décimas. No considero que esto sea un elemento relevante para decir que hay un deterioro en el mercado del trabajo. Lo mismo si observamos la tasa de desempleo. No observo, en este preciso momento y con estos datos, señales negativas que se reflejen en estos indicadores.
Mientras el gobierno piensa que va a haber una aceleración del crecimiento en 2027, el ministro Oddone insiste en la necesidad de cuidar las cuentas públicas. ¿Cómo se explican estas declaraciones? ¿El gobierno está preparándose para un escenario de menor crecimiento de lo esperado?
Yo diría que no. Más allá de que el crecimiento de 2027 o de 2026 se acelere acorde a las expectativas que pueda tener el gobierno, el cuidado de las cuentas públicas es importante.
La idea no es gastar más cuando la economía crece más y restringirse y ajustar cuando la economía crece menos, sino todo lo contrario: ir contra el ciclo. La idea es que haya cierta sostenibilidad y que el gobierno marque metas en el resultado fiscal estructural. No asociaría para nada las apreciaciones del cuidado de las cuentas públicas con un pronóstico de menor crecimiento al esperado. Puede ocurrir o no, pero no sería un adelanto.
¿Qué tan importante es que el gobierno consolide las cuentas públicas?
El gobierno estableció un plan de ajuste que se basó fundamentalmente en poder reducir los niveles de déficit a lo largo de esta administración. Esa reducción del déficit a lo largo de la administración se basó fundamentalmente en un ajuste por el lado de los ingresos. El gobierno no ajustó los gastos a la baja, sino que promovió la creación de impuestos nuevos, que empezarán a regir fundamentalmente en 2027, de manera de empezar a reducir esa brecha, ese déficit.
Ese ajuste tiene el objetivo justamente de estabilizar la trayectoria de la deuda. Ese es el objetivo final de cuidar el déficit. Déficits sistemáticos y continuos terminan dando lugar a que sistemáticamente la deuda crezca, y eso tiene efectos negativos, no solamente en el corto, sino en el largo plazo. No solamente estás endeudando a generaciones futuras, sino que, por ejemplo, al momento de necesitar financiamiento para el déficit, las condiciones empeoran si no hay una conducta adecuada. Puede ocurrir, por ejemplo, que las tasas de interés aumenten, y eso tiene un límite, como muestra el caso de Argentina, que dejó de acceder a financiamiento del mercado. Es importante poder brindar señales adecuadas y brindar confianza a quienes les pedimos préstamos, que son los que financian esa diferencia entre los ingresos y los egresos.
También hay otra cosa que hay que tener en cuenta: si no se cuida el déficit, no es eterno que uno pueda sistemáticamente hacer crecer la deuda sin ninguna consecuencia. En algún momento, se requiere un ajuste. Si ese ajuste se tiene que hacer, por ejemplo, en situaciones más límite, donde tengan que ser mucho más estrictos, más dolorosos, podría llegar a tener efectos netos excesivos. No hay que llegar, claramente, a estas situaciones.
Oddone también hizo referencia a la situación de Argentina, sobre todo señalando que era importante cuidar las cuentas públicas de Uruguay para no terminar como el vecino país. ¿Qué riesgos concretos ve en Uruguay si no se logra mejorar el resultado fiscal?
Está claro que estamos lejos del caso de Argentina. Ese país prácticamente no accede al mercado internacional de bonos, depende fundamentalmente de los préstamos del Fondo Monetario. Esa no es nuestra situación. Actualmente podemos conseguir financiamiento a un costo que se ha ido reduciendo para poder financiar la brecha entre los ingresos y gastos del gobierno.
Estas mejores condiciones de acceso al crédito que logró Uruguay se apoyan en un conjunto de indicadores. El hecho de que el gobierno se fije metas, que exista una regla fiscal, que eso se cumpla, permite mantener esa credibilidad con quienes financian nuestra brecha entre ingresos y egresos. En ese sentido, el cumplimiento de las metas fiscales es muy importante para que la credibilidad se mantenga y se pueda acceder a créditos en condiciones más o menos ventajosas.
Por otro lado, también esa credibilidad y esa conducta por parte del gobierno permite atraer mayores tasas de inversión privada. Es cierto que no es condición suficiente ser estable y confiable para recibirla, pero sí es una condición necesaria para que podamos alcanzar mayores niveles de inversión privada.
¿Esta responsabilidad en materia fiscal que adoptó el gobierno puede determinar que exista un freno en el crecimiento del país?
No creo, porque el diseño que eligió esta administración para poder hacer ese ajuste fiscal no se dio por una restricción del gasto, sino que fue a través de la incorporación de mayores ingresos con nuevos impuestos.
¿Uruguay tiene espacio para aumentar el gasto público en caso de que, por ejemplo, la economía se enfriara más de lo previsto?
Ahí depende del tipo de gasto del que estemos hablando. Hay que seguir cuidando las cuentas públicas. Es necesario poder administrar el gasto y los ingresos para poder cumplir con los resultados estructurales que se fijó el gobierno.
Pero eso no quiere decir que no se puedan afrontar eventos cíclicos, como, por ejemplo, una sequía o, como puede ocurrir con el fenómeno de El Niño, que puede tener un efecto negativo. De eso todavía no conocemos la magnitud, y debemos estar preparados. Pero eso no es gratis, implica un aumento del gasto. Lo que no es posible es tener márgenes mayores de tipo permanente.
¿Qué acciones se deberían tomar para aumentar el crecimiento?
Si tuviera que elegir algunas, señalaría al desarrollo de la innovación, tanto en lo que tiene que ver con inversión pública y, sobre todo, a nivel privado. El poder generar un estímulo que promueva innovación a nivel privado, que no se está dando en forma generalizada, sería importante.
Se están desplegando algunas políticas que no van a tener su materialización en estos cinco años. Para poder empezar a generar políticas que aumenten el crecimiento potencial, los resultados de esas políticas se inician, pero no terminan, en general, en una administración.
También se van a requerir acuerdos para que esas políticas puedan tener una continuidad, para que puedan en algún momento materializarse y efectivamente mover ese techo que tenemos en el crecimiento del producto potencial.
Otro aspecto son las mejoras que se puedan implementar en términos de capital humano. Es importante empezar en algún momento a lograr mejoras en la educación, porque no solo generan un mayor capital humano, sino que mejoran la productividad. No obstante, no se obtendrán resultados visibles en el cortísimo plazo y se requiere empezar políticas y sostenerlas.
