Por motivos presupuestales, la Agencia Nacional de Innovación e Investigación (ANII) dio de baja la plataforma Timbó Biblo, en la que estudiantes universitarios podían acceder a bibliografía para las carreras de grado. El presidente de la ANII, Flavio Caiafa, dijo a la diaria que “desde 2017” se sabía que iba a cerrar este año.

En un principio, se esperaba que la ANII recibiera un fondo de 1.800.000 dólares por parte del Banco Mundial para llevar adelante ese piloto; sin embargo, eso nunca se cumplió, puesto que sólo brindaron cerca de 500.000 dólares. Por esa razón, la ANII tuvo que desembolsar de su presupuesto unos 422.000 dólares para concretarlo. “De los 1.800.000 dólares que teóricamente se iban a desembolsar, ANII tuvo que poner de su plata”, apuntó Caiafa.

El proyecto se aprobó en 2017 pero comenzó a funcionar dos años después y, según Caiafa, desde su ejecución ya hubo ciertas complejidades. Una de ellas, comentó, era la “naturaleza del proyecto”, por el que había que definir qué libros podía soportar la plataforma. “Era un proceso largo en el que se consultó a todas las universidades. Había que hablar con las editoriales, ver cuáles de ellas tenían versión digital, cuáles no, era un proceso muy largo. Hubo importantes retrasos en el inicio del piloto por estas complejidades del tipo de proyecto y de las contrataciones”, enfatizó. De la matrícula universitaria tanto pública como privada, sólo 10.000 estudiantes ‒representan 5% del total‒ estaban activos en la plataforma.

No obstante, la bibliografía que estaba contemplada era sólo para Ingeniería, Ciencias Económicas y Medicina. Si bien en un principio Derecho estaba en la lista para tener material en Timbó Biblo, no se pudo lograr porque gran parte de la bibliografía del país no está digitalizada. “Se vio que era inviable sumar esa carrera a este servicio digital”, acotó el presidente de la ANII.

Para definir las publicaciones académicas que estarían disponibles en la plataforma se consultó a la Universidad de la República, la Universidad Tecnológica, la Universidad Católica, la Universidad de la Empresa, el Claeh y a la ORT.

Caiafa sostuvo que se sabía que cuando terminara este préstamo para dar continuidad al piloto iba a ser necesario una inversión anual. “No es que se compran los libros, sino que se paga una suscripción. Para funcionar en estas carreras, la inversión anual [en la plataforma] era del orden de 500.000 dólares”, expresó, y agregó que con eso se llegaba a 25% de los libros solicitados por las universidades para estas tres carreras. 

Con ese medio millón de dólares se daba acceso a casi 400 libros, pero no cubría totalmente a esas carreras ni a las demás. “El punto es que para tener un sistema biblo para todas las carreras se necesita una inversión de varios millones de dólares por año. La realidad es que hoy ANII, con su presupuesto, no puede costear eso. Eso lo sabía ANII desde que se embarcó en esto y de hecho buscó formas de financiamiento alternativas, pidiendo a las universidades que coinvirtieran”, indicó. Empero, las universidades podían cubrir sólo 10% de lo que costaba el piloto. “Claramente, hay una situación de inviabilidad”, apuntó Caiafa. 

Pedido de informes

Tras la baja de la plataforma, este miércoles el diputado por el Frente Amplio Gustavo Olmos elevó un pedido de informes a la ANII y al Ministerio de Educación y Cultura. En el pedido, al que tuvo acceso la diaria, Olmos solicita los fundamentos de la decisión por la que los materiales que ofrecía Timbó Biblo dejaron de estar disponibles, las evaluaciones realizadas y los informes solicitados sobre el funcionamiento del portal. Además, el legislador pide información sobre el proceso de participación de los actores involucrados en la adopción de esta decisión y, por último, las estadísticas de acceso al servicio por parte de los estudiantes, discriminados por facultad, carrera y año.

Además, Olmos cuestiona el costo que esta plataforma representaba para la ANII. Por su parte, consulta si se exploró la modalidad de “convertir en autosustentable esta oferta” de acceso a contenidos educativos y si existen planes para “proveer por otros medios el servicio que se brindaba mediante el portal, indicando en caso afirmativo detalles del mismo y fecha en que estarán disponibles”.

En el pedido, Olmos plantea que la idea de generar una plataforma como Timbó Biblo “dio cuenta de un problema por todos conocido como es el estudio en la modalidad de fotocopias, con todos los costos y dificultades asociados ya relevados por el Impo [Instituto Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales] años atrás”. En ese sentido, sostuvo que la creación de Timbó Biblo fue “precedida de un amplio proceso de consultas, con autoridades y bibliotecarios de las universidades públicas y privadas, así como con sus estudiantes, para relevar sus necesidades y sondear la pertinencia”.