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Educación Sistema educativo
Andrea Pérez, Santiago Prieto, Javier Pérez y Leticia Morales. · Foto: Alessandro Maradei

Andrea Pérez, Santiago Prieto, Javier Pérez y Leticia Morales.

Foto: Alessandro Maradei

MateM: un curso virtual para estudiantes de bachillerato de UTU que luego es reconocido por facultades de la Udelar

El proyecto ofrece profundizar en conceptos matemáticos y busca fortalecer la autonomía de los estudiantes frente a las dinámicas universitarias.

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Las dificultades en matemática suelen convertirse en una de las principales barreras para estudiantes que ingresan a carreras universitarias vinculadas con las ciencias, la economía o la ingeniería. Frente a ese escenario, la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU) y la Universidad de la República (Udelar) desarrollaron MateM, un proyecto virtual pensado para reforzar contenidos matemáticos y acompañar las trayectorias educativas de estudiantes de la UTU de todo el país.

MateM es un proyecto dirigido a jóvenes que cursan tercer año en el bachillerato técnico-profesional de la UTU. El grupo de trabajo generador de la idea está conformado por docentes de la UTU, en coordinación con docentes de la Udelar, principalmente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (FCEA) y de la Facultad de Ingeniería (FING).

En diálogo con la diaria, Leticia Morales, de la FCEA, Andrea Pérez, inspectora de matemática de la UTU, y Javier Pérez y Santiago Prieto, docentes referentes de matemática en la UTU, contaron sobre la puesta en marcha de la propuesta. Además de ellos, también integran el grupo de trabajo Aldo Portela, de la FING, y Vanesa Chiolini, también docente de la UTU.

El proyecto, según relató Morales, empezó a tomar forma en 2022, cuando los docentes comenzaron a expresar inquietudes por los resultados de los alumnos que ingresaban al primer año de educación terciaria con ciertas dificultades en los aprendizajes. Fue así como durante los inicios del proyecto docentes de la UTU y de la Udelar propusieron realizar talleres de forma presencial en distintos centros de la UTU para repasar algunos conceptos matemáticos. Estos talleres, señaló Morales, pretendían acudir a dinámicas “más bien lúdicas”.

En agosto de 2025, una primera experiencia piloto permitió poner en marcha la propuesta en centros educativos de Montevideo y algunos de Canelones. Esa instancia les facilitó ensayar por primera vez una dinámica virtual y ajustar distintos aspectos para lanzar este año la propuesta a nivel nacional. “No fue que desde el principio se había pensado hacer esto, sino que de a poco fuimos viendo cómo llegar al estudiante, qué cosas eran las que queríamos transmitirle o a las que podía tener mayor acceso, y así fue que surgió lo que es hoy MateM”, contaron los docentes.

Con la idea de alcanzar a la mayor cantidad de estudiantes posible, el proyecto empezó a expandirse y se acercó, cada vez más, a lo que es hoy: una herramienta en formato virtual que propone un recorrido por distintos módulos conceptuales de matemática por medio de la plataforma universitaria Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA).

Pero esta herramienta no solo propone material teórico para los estudiantes, sino que, además, continúa con su propuesta inicial al incluir opciones más lúdicas, más allá del formato virtual. Las propuestas prácticas que recorren los cinco módulos en EVA apuntan a generar en el estudiante autonomía y ganas de profundizar en la materia para mejorar su rendimiento académico y facilitar su adaptación en el paso de la educación media a la terciaria. “Todo es virtual, autónomo y la cantidad de tiempo que le dedica el estudiante la decide él según sus posibilidades y necesidades”, explicaron los docentes.

MateM cuenta con una única instancia presencial dentro del curso. Al finalizar cada módulo, los participantes deben hacer una prueba de revisión y aprobarla para acceder a la evaluación final presencial correspondiente. Para esa instancia, los estudiantes asisten a su propio centro educativo, donde cuentan con una figura de apoyo ante cualquier inconveniente técnico. A su vez, permanecen conectados de forma virtual con los docentes referentes del proyecto, quienes están disponibles para responder dudas o resolver situaciones que puedan surgir durante la evaluación.

Actualmente, MateM cuenta con alrededor de 300 estudiantes inscriptos. Sin embargo, desde el equipo señalaron que es difícil establecer una cifra exacta, ya que el trabajo administrativo es permanente y diariamente registran nuevas inscripciones, así como también solicitudes de baja.

El curso, además, otorga la ventaja de recibir créditos o un “reconocimiento”, según la facultad a la que asista el estudiante al año siguiente. “Cada una [de las facultades] adoptó alguna resolución como forma de reconocer el trabajo de esos estudiantes”, explicó Morales. Así es que contó que, por ejemplo, la FCEA optó por brindar un crédito por cada módulo aprobado por el estudiante, ya que todos los módulos tienen carácter independiente, por lo que se puede optar en cuáles profundizar. Por otro lado, contaron que desde la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo se les “asignan puntos” que les servirán para los cursos de cálculo en el primer año. Los docentes destacaron la importancia del reconocimiento otorgado por las facultades, ya que en la UTU los estudiantes no reciben una acreditación específica por cursar MateM.

“Los módulos fueron estratégicamente elegidos”, señaló Morales, y agregó que “los contenidos de los módulos tratan temas que desde la universidad notamos, cuando los chiquilines entran, que es donde están las debilidades”. Algunos de esos temas, según detallaron, son expresiones algebraicas, funciones, polinomios, continuidad y derivada.

Los estudiantes que se comprometen lo hacen “proyectando a futuro”, explicó Prieto, además de que la propuesta les permite dimensionar cómo puede continuar su trayectoria educativa. En ese sentido, aunque el objetivo inmediato está en mejorar el desempeño del estudiante durante el año, la iniciativa también apunta a que puedan imaginarse cursando estudios posteriormente, en particular, para quienes opten por un trayecto terciario que incluya matemática.

Prieto señaló también que la propuesta reúne buena parte de los contenidos matemáticos que los estudiantes aprenden a lo largo de la educación media básica y el bachillerato. Además, destacó que el proyecto fue pensado para que no se “tranquen” ante dificultades con contenidos y puso como ejemplo la suma de fracciones. Por eso, cada módulo permite recorrer los temas desde el nivel que cada estudiante crea necesario. Algunos deberán repasar desde lo más elemental y dedicar más tiempo, mientras que otros podrán avanzar más rápido si ya manejan ciertos conocimientos, “pero tienen todo ahí, en la plataforma”, resumió.

Un curso que promueve la autogestión

El carácter autogestionado y virtual de MateM busca que los estudiantes desarrollen autonomía en distintas dimensiones de su formación. “Tratamos de apuntar no solamente a los conocimientos, sino a la autonomía del estudio de poder autorregularse en lo que tienen que hacer y en los tiempos más allá de los contenidos”, explicó Pérez. Además del aprendizaje de contenidos, la propuesta busca que los estudiantes puedan decidir cuánto tiempo dedicarle al curso según sus posibilidades y necesidades, además de intentar hacerle frente a la guía constante a la que están acostumbrados, que viene de la mano de la pregunta: “Profe, ¿qué tengo que hacer hoy?”, señalaron desde el equipo.

El desarrollo del curso en EVA también permite a los estudiantes familiarizarse con herramientas y dinámicas propias del ámbito universitario, como buscar información e inscribirse a cursos o evaluaciones, algo a lo que posteriormente tendrán que enfrentarse. A su vez, el formato habilita una navegación flexible por los contenidos, ya que cada estudiante puede inscribirse cuando quiera. Debido a que MateM no tiene una fecha de inicio específica, los estudiantes pueden comenzar el curso en el momento del año que deseen.

Si bien promueve la autonomía, los estudiantes cuentan con instancias de acompañamiento, como clases de consulta sincrónicas con los docentes encargados y foros para hacer preguntas en la plataforma. Además, el equipo docente realiza seguimiento de aquellos estudiantes que dejan de conectarse o disminuyen su participación.

Este año se reforzó especialmente la comunicación con los estudiantes para evitar la pérdida de contacto, algo que había sucedido durante la edición anterior, cuando el único medio disponible era la propia plataforma o el correo electrónico. Ahora, además, utilizan herramientas como Whatsapp para que el contacto sea más directo y ágil, y así detectar las posibles dificultades que están atravesando los alumnos.

Mediante ese seguimiento, el equipo pudo identificar, en algunos casos, distintos problemas que impedían el acceso al curso, como contraseñas perdidas o inconvenientes con determinadas cuentas de correo electrónico que no recibían correctamente la información de ingreso. También observaron que algunos estudiantes ingresaban a la plataforma sin tener muy claro cómo navegarla o qué actividades debían realizar, por lo que el acompañamiento busca orientarlos en ese proceso.

Los docentes también señalaron que uno de los desafíos actualmente es la escala nacional de la propuesta, ya que implica sostener el mismo nivel de acompañamiento para estudiantes de distintos puntos del país con los cuales solo tienen la posibilidad de comunicación de forma virtual. De todas maneras, explicaron que MateM mantiene una comunicación fluida con los centros educativos de los estudiantes inscriptos en el curso. En ese marco, los docentes contaron que se les informa sobre las instancias de evaluación y sus resultados, se solicita la designación de referentes para las pruebas presenciales y se trabaja junto con docentes de matemática para incentivar la participación en la propuesta.

¿Cuáles son los objetivos a futuro que se plantea MateM?

Como líneas de trabajo a futuro, además del seguimiento durante el curso, se espera poder hacer un seguimiento de las trayectorias de quienes participaron en las ediciones de MateM y luego ingresaron a carreras universitarias. El objetivo, a partir de ahora, es sistematizar la información con la que cuentan hasta el momento para acompañar a los estudiantes, como así también para evaluar y ajustar el proyecto.

Otro de sus objetivos es ampliar la cobertura territorial y aumentar la cantidad de estudiantes inscriptos, especialmente en centros de la UTU, donde actualmente la participación es baja en relación con la cantidad total de estudiantes de tercer año. Para ello, el equipo identifica los centros con menor nivel de inscripción e intenta fortalecer el vínculo con los docentes y los referentes educativos para acercar la propuesta a esos lugares.

Por último, señalaron que también evalúan posibles ajustes organizativos para las instancias de evaluación presencial. Ante un eventual aumento de estudiantes en determinados centros educativos, los docentes consideran implementar mecanismos más flexibles, como por ejemplo, dividir las pruebas en más de una jornada si fuera necesario.