Un estudio cuantitativo, basado en la información estadística de decenas de organismos públicos, confirmó lo que ya suponíamos: a pesar de que representan la mayoría de la fuerza laboral del Estado y que, en general, están más capacitadas, las mujeres siguen enfrentando barreras para alcanzar los puestos en los que se toman las decisiones. Esa es la principal conclusión a la que llega Brecha de género en los puestos jerárquicos en el Estado uruguayo, un informe que presentó el lunes la Oficina Nacional del Servicio Civil (ONSC) y que funcionó además como el cierre oficial del “mes de las mujeres”.
La suposición responde a datos aislados que ya se conocen –como la escasa representación femenina en el Parlamento o en el Poder Ejecutivo–, pero también porque es el reflejo de lo que pasa en otros ámbitos, como los empresariales, sindicales o académicos, por poner algunos ejemplos. El trabajo de la ONSC no ahonda en las razones que explican por qué las mujeres siguen atrapadas entre pisos pegajosos y techos de cristal en la administración pública, pero la multiplicidad de estudios cualitativos que existe al respecto habla de obstáculos estructurales y culturales como la división sexual del trabajo o la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado.
A pocos metros del presidente, Yamandú Orsi, que escuchaba desde la primera fila, Analía Corti y Florencia Coronel, integrantes del Laboratorio y Observatorio de la Gestión Humana del Estado de la ONSC, recordaron que si bien desde 2017 la institución publicó distintos informes sobre el acceso de las mujeres a los puestos de jerarquía en la administración central y los entes autónomos y servicios descentralizados, lo que hace el nuevo estudio es “ampliar la mirada a todo el Estado” al incluir también el Poder Legislativo, el Poder Judicial y los gobiernos departamentales.
Los datos muestran cuál era, a junio de 2024, el panorama de funcionarias y funcionarios que ejercían roles de conducción en cuatro niveles jerárquicos: en los cargos políticos (1), en los de particular confianza (2) y en los dos niveles siguientes de conducción después de estos (3 y 4).
El documento aclara que quedaron excluidos del análisis el Tribunal de Cuentas, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, la Universidad de la República, la Administración de los Servicios de Salud del Estado y las intendencias de Paysandú y Tacuarembó, ya que no se pudo obtener la información requerida.
Después de que fueron presentados los resultados, compartieron sus comentarios la ministra de Industria, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona; la subsecretaria del Ministerio del Interior (MI), Gabriela Valverde; la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Mónica Xavier; y Marina Morelli, doctora en Derecho y Ciencias Sociales, en representación de la academia y la sociedad civil.
Yamandú Orsi (C), el 1 de marzo, durante el evento sobre brecha de genero en puestos jerarquicos en el Estado uruguayo.
Principales hallazgos
El estudio, que fue realizado por el equipo del Laboratorio y Observatorio de la Gestión Humana del Estado de la ONSC, revela que si bien las mujeres representan 55% del total de la fuerza laboral pública, sólo ocupan 42% de los cargos de conducción. “Esto revela una brecha en el acceso a posiciones de liderazgo en todos los ámbitos gubernamentales”, especifica el texto.
La brecha de género se profundiza en los cargos de alta jerarquía. Así, según indica el reporte, en los niveles 1 y 2 –que corresponden a cargos políticos y cargos de particular confianza, respectivamente– los hombres ocupan 70% y 71% de los puestos, lo que evidencia “mayores barreras para las mujeres en cargos de alto poder político”.
Al colocar la lupa en cada organismo, surge que, cuando se hizo el estudio, las mujeres ocupaban un tercio en el Poder Legislativo: 27% de las bancas de las dos cámaras, precisamente, una cifra inferior al promedio latinoamericano, que es de 36%. El nuevo Parlamento no mejoró la participación femenina e incluso la redujo; hoy en día, después de la migración de algunas legisladoras electas que fueron designadas ministras, sólo 25,5% de las bancas están ocupadas por mujeres.
La situación en el Poder Ejecutivo es todavía más desfavorable, ya que 88% de los cargos políticos eran ocupados por hombres al momento en que se hizo el estudio. La composición histórica de los gabinetes ministeriales es una muestra de esto. En ese sentido, pese a que fue una propuesta programática del Frente Amplio trabajar hacia una “democracia paritaria”, el gabinete de Orsi se quedó corto al nombrar cinco ministras en un total de 14, lo que se traduce en una representación de 35,7%.
Por otra parte, el trabajo de la ONSC relevó que 65% de quienes ocupan puestos de conducción en los gobiernos departamentales son hombres. De nuevo, estos números ascienden a 70% en los cargos políticos (nivel 1) y a 74% en los de particular confianza (nivel 2). Esta categoría incluye no sólo las intendencias, sino también las juntas departamentales y el Congreso de Intendentes.
Florencia Coronel, Analía Corti y Gabriela Valverde.
Foto: Alessandro Maradei
El trabajo confirma, a la vez, que además de la segregación vertical (la concentración de los varones en los puestos de mayor jerarquía) en el Estado existe segregación horizontal, en tanto las mujeres se concentran en sectores tradicionalmente asociados con roles femeninos. De esta forma, los hallazgos evidencian que, en los niveles 1 y 2, las mujeres únicamente son mayoría en los servicios sociales (57%) y el sistema de justicia (67%). El resto de las temáticas están masculinizadas, en algunos casos de forma abrumadora, como Turismo y Relaciones Exteriores, donde 100% de los puestos jerárquicos están ocupados por varones, seguido por Seguridad (88%) y Transporte y Obras Públicas (86%).
Otra de las conclusiones es que las mujeres tienen un nivel educativo superior al de los hombres en promedio (62% tienen educación universitaria, frente a 54% de los varones), pero eso “no se traduce en un acceso equitativo a cargos de decisión”.
También emerge como novedad (o no) que las mujeres ganan menos que los hombres en el Estado, donde la brecha salarial de género en estos cargos es de 10,48%.
Cardona: “Estos no son datos, son techos”
La titular del MIEM, una de las cinco ministras de la actual administración, dijo que, a través del estudio, entendió que “garantizar una mayor presencia de mujeres en cargos de liderazgo en el Estado no sólo responde a un principio de justicia social, sino que fortalece la democracia, la eficiencia gubernamental y el desarrollo sostenible del país”. “Estos no son sólo datos, estos son techos, son barreras, son los mismos límites que muchas de nosotras enfrentamos todos los días y nos desafían a lograr una mayor igualdad”, apuntó la ministra.
Por otra parte, enfatizó que el desafío es acceder a esos puestos de decisión, pero, también, “mantenerse” una vez que se logra llegar. “Han sido muy pocas las mujeres que han llegado a lugares de liderazgo en países estratégicos y geopolíticos con mucha fuerza y que se han logrado sostener. Algunas no llegaron al año. Muchas de ustedes están en esta misma situación, sosteniendo trabajo, liderazgo, familia, sin que eso siempre se vea y se valore. Es ese trabajo invisible el que además aún sostiene gran parte de la vida pública y privada de nuestro país”, reflexionó.
“Una democracia sin mujeres en la toma de decisiones no es una democracia completa”, agregó al cierre de su participación; “un país que margina el talento de las mujeres es un país que se priva de su propio crecimiento. Queremos cambiar eso y estamos cambiándolo”.
Valverde: “Que no nos pregunten si están aptas”
La número dos del MI empezó su exposición reconociendo que iba a hablar en nombre de un ministerio “inmensamente masculinizado y con profundos problemas para que las mujeres puedan acceder a cargos jerárquicos”. De hecho, aseguró que junto con el ministro del Interior, Carlos Negro, encontraron “grandes limitantes” mientras definían quiénes iban a ocupar los distintos puestos.
“No fue difícil, [las mujeres designadas] estaban preparadas, pero, aun así, cuando nombramos a varones, ya está, listo, [pero] cuando nombramos a mujeres, siempre se nos hace una pregunta adicional: ‘¿y podrán?’”, resaltó Valverde. La otra limitante la encontraron cuando conformaron el grupo de la jefatura de Policía y vieron que, “entre quienes podían acceder por su grado policial, en algunos casos hasta ellas mismas sentían que no estaban preparadas”.
Según dijo Valverde, “seguir brindando garantías en la igualdad de oportunidades para acceder a estos cargos de jerarquía, promover a las mujeres en los roles ejecutivos y que no nos pregunten si están aptas, si pueden o si corresponde”, son algunos de los desafíos que tendrá esta gestión.
Xavier: “Uruguay se está negando una enorme potencialidad”
La directora de Inmujeres dijo que en estos años se han ido “removiendo” algunos de los obstáculos y que “queda claro que si mantenemos esta dinámica, podemos ir viendo pequeños avances”, pero que en realidad “necesitamos dar un salto cualitativo”. En ese sentido, dijo que el estudio deja en evidencia que “Uruguay se está negando una enorme potencialidad en los lugares de decisión, así como en los lugares de la producción y del desarrollo”.
Xavier afirmó que, “se estudie de la manera que se estudie, la participación equitativa de hombres y mujeres siempre da mejores resultados”. Entonces, se preguntó, “¿por qué un país que se propone crecer, cuidar y ser más seguro no daría un salto en calidad en estos cinco años? Yo espero que lo veamos y que pasemos de estos diagnósticos muy importantes para poder decir: ¿cuánto más podemos hacer en estos cinco años?”.
En paralelo a la responsabilidad del Estado, la exsenadora dijo que también es necesario “convencer a los varones de que es importante que empiecen a compartir de manera más decidida esos otros mundos reservados particularmente para nosotras, como los cuidados”. Y aseguró que la resistencia a que las mujeres conquisten espacios jerárquicos es férrea, porque, en el fondo, “estamos hablando de la distribución de poder”.
Morelli: “Se necesita un cambio estructural a la interna del Estado”
La abogada, que integra la organización Mujer Ahora, destacó la “alta calidad” y “seriedad” del informe de la ONSC, que, a su entender, sobresale tras una década en la que “hubo una tendencia a simplificar todo lo relacionado con el género y diluir los mensajes para que sean aceptables en un público más amplio”.
Morelli consideró un “enorme acierto” del estudio “dejar las bases para comprender dónde y por qué hay menos mujeres en cargos de conducción” sin proponer “recetas”. “Esto lo saca de la calidad de panfleto que es lo que últimamente se ha visto a nivel del Estado uruguayo, por lo menos durante la administración anterior. [El informe] no da las recetas, pero sí da las pistas y genera suficiente evidencia para tomar decisiones políticas”, aseveró.
“El Estado uruguayo viene con mucho éxito excusándose de hacer lo que tiene que hacer diciendo que en este tema es necesario un cambio cultural”, agregó la académica. “Se necesita un cambio cultural, sí, pero se necesita un cambio estructural a la interna del Estado, con más acciones, menos discurso y menos ofensa de los gobernantes cuando la sociedad civil reclama su responsabilidad”, apuntó.
Morelli también agradeció haber sido invitada como representante de la sociedad civil, después de una administración “que ha pretendido silenciar nuestras voces, excluirnos de todos los espacios de participación, ningunear nuestra experiencia, despreciar nuestros aportes técnicos, desconocer nuestra historia y banalizar nuestras luchas”. Para la abogada, es una señal de que el actual gobierno “va a retomar una senda de desarrollo democrático en el relacionamiento con la sociedad civil organizada que nunca el Estado uruguayo debió abandonar”.
Fernanda Cardona, Mónica Xavier y Mariana Morelli.
Foto: Alessandro Maradei
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