Rape Academy es el nombre que la cadena CNN le puso a esta comunidad de abusadores en su reciente investigación, publicada a finales de marzo, donde da voz a algunos de los testimonios más duros de este caso. Se trata de chats grupales en Telegram y contenido extremo en la página de pornografía Motherless, donde los hombres se ayudan y animan entre ellos para drogar y abusar sexualmente de sus esposas mientras están sedadas. El objetivo de la red es darse consejos los unos a los otros para aprender a ejercer violencia sexual.
Esta investigación expone cómo la violencia sexual adapta nuevas formas a través de las tecnologías, que se convierten en plataformas privilegiadas para la misoginia. También deja en evidencia la falta de marcos regulatorios en el universo digital.
Esto es parte del entramado que dejó al descubierto en 2024 el caso de Gisèle Pelicot, quien durante nueve años fue drogada por su esposo para que más de 50 hombres citados por él abusaran sexualmente de ella mientras estaba inconsciente.
En la página Motherless, que tuvo más de 62 millones de visualizaciones solo en febrero y cuyo público principal se encuentra en Estados Unidos, los hombres pueden compartir videos de cómo violan a sus parejas mientras están sedadas, a la vez que se dan consejos entre ellos sobre cómo dormirlas y qué drogas utilizar.
El sitio se describe a sí mismo como “un servidor de archivos sin límites morales”. El consumo y difusión de videos es lo central del caso, siendo el “sleep content” el más consumido entre los usuarios. Dentro de este contenido, los hashtags #EyeCheck (chequeo del ojo) y #PassedOut (desmayada) son las categorías más virales. El #EyeCheck supera las 50.000 visualizaciones: se trata de videos en los que los hombres levantan el párpado cerrado de las mujeres para demostrar que están dormidas e incapacitadas. Dentro de esta categoría los hombres intercambian “tips” sobre cómo drogar a sus parejas.
En el grupo de Telegram llamado “Zzz” sucede lo mismo. De acuerdo con la investigación periodística, un usuario difundió a través de su cuenta de Telegram un negocio de “líquidos para dormir” que vende y reparte a cualquier parte del mundo. El hombre, residente en la pequeña ciudad española de Ceuta, vende las botellas por 175 dólares y asegura que “la mujer no sentirá ni recordará nada después de tomarlo”. Las livestream (transmisiones en vivo) también son uno de los elementos dominantes, donde se muestran los abusos en tiempo real al precio de 20 dólares por espectador y pagado generalmente con criptomonedas.
Testimonios de las sobrevivientes
“Pensé ‘ahí está la prueba’. Y la Policía me dijo: ‘Bueno, no podemos usar eso, no es una prueba clara, porque parece que fingís estar dormida’”, es el testimonio de Amanda Stanhope, una de las sobrevivientes que entrevistó la CNN, y un caso que evidencia por qué las víctimas de violencia no denuncian estos crímenes. La mujer afirmó que durante un período de cinco años se quedaba dormida sin recordar cómo y se despertaba con moretones en el cuerpo, ropa diferente y, a veces, una toalla debajo de su cuerpo, sin saber por qué. Algunas veces, incluso, se despertó y vio que su marido abusaba de ella mientras estaba dormida.
“Tomás demasiada medicación, te lo estás imaginando, eso no ha pasado, estás loca…” son las frases que tuvo que escuchar tras hablar con su exmarido y pedirle explicaciones. Stanhope hizo la denuncia por violación y abuso sexual, pero su marido se suicidó antes de que comenzara el juicio.
Otro testimonio es el de Zoe Watt, quien descubrió que el hombre con el que estuvo casada durante 16 años había estado abusando de ella mientras dormía, cada vez que le daba una taza de té en la que depositaba la medicación para dormir de su hijo menor. El marido de Watt confesó el abuso en 2018. Watt explicó a la CNN que el hombre hizo una lista de sus “actos ilícitos” y la leyó en voz alta, confesando que la había dormido, sacado fotos y violado mientras estaba inconsciente.
Watt no quiso denunciar hasta después de un ataque de pánico, cuando habló con su hermana y su madre y llamaron a la Policía. El proceso judicial se alargó cuatro años, lo que hizo que sus hijos fueran víctimas de bullying en la escuela y se destruyera su círculo social. Su exmarido fue condenado a 11 años de cárcel por violación, agresión sexual con penetración y suministro de drogas sin consentimiento. Ahora Watt sabe que denunciar fue la opción correcta, pero tuvo que enfrentarse a numerosas críticas y personas que cuestionaban la violencia sexual en el marco del matrimonio, una forma de abuso que sigue siendo naturalizada.
Otra sobreviviente es Valentina, que pidió a CNN no publicar su nombre real y que relató que ella misma encontró videos que había grabado su marido para compartirlos en estas redes sociales. Valentina dijo que “tuvo suerte” al encontrar los videos porque, de lo contrario, al no tener marcas en el cuerpo, no le hubieran creído. En 2021, el exmarido fue condenado a ocho años de prisión por múltiples delitos de agresión sexual con agravantes.
CNN asegura en su investigación que “las diferentes formas de pornografía han normalizado los abusos y la violencia hacia las mujeres como entretenimiento”. La profesora de Derecho Clare McGlynn, de la Universidad de Durham, en Reino Unido, y experta en violencia contra mujeres y niñas, aseguró a la cadena que el contenido “voyerista” en el porno mainstream es el que, precisamente, glorifica los abusos a mujeres tanto online como offline. La psicóloga Annabelle Montagne, que evaluó a algunos de los agresores condenados por el caso Pelicot, aseguró a CNN que, en el caso del “sleep porn”, la emoción que genera el abuso no reside solo en el acto en sí, sino en la dinámica colectiva que lo rodea.
Las regulaciones en internet
Aunque, sobre todo en Europa, existen unos términos y condiciones de uso dentro de las plataformas y las redes sociales, muchas veces, la reacción llega después del daño. En el caso de Telegram, la plataforma no ha querido responder las preguntas específicas de CNN acerca del chat “Zzz”. Aun así, la red social aseguró a CNN que el “contenido que incita a la violencia sexual es eliminado de inmediato”.
En el caso de Coco, la red en la que se compartieron los abusos de Pelicot, su fundador fue acusado de crear una plataforma que facilita la creación y circulación de delitos graves como la explotación sexual o el tráfico de drogas. Aunque esta plataforma fue eliminada, están surgiendo otros sitios alternativos.
Motherless ha evitado ser objeto de demandas por el tipo de contenido publicado en su sitio gracias a las protecciones de puerto seguro (safe harbor) de Estados Unidos, que en gran medida eximen a los propietarios de plataformas de responsabilidad directa por las publicaciones de sus usuarios. Esto crea espacios en los que hombres como Dominique Pelicot o los participantes de la Rape Academy puedan actuar tras el velo del anonimato y sus abusos y delitos pasen desapercibidos.