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Feminismos Movimientos feministas
Vicenta Camusso, el 26 de mayo, en Escobar, provincia de Buenos Aires. · Foto: Enrique García Medina

Vicenta Camusso, el 26 de mayo, en Escobar, provincia de Buenos Aires.

Foto: Enrique García Medina

Frente de Mujeres Afropolíticas trabaja para que “representación históricamente negada” contribuya a “mejorar la democracia”

La referente Vicenta Camusso conversó con la diaria sobre los orígenes de este movimiento regional que apunta a la formación política de mujeres afro, cómo se está desarrollando el proceso en Uruguay y en qué sentido apunta a “nuevas formas de hacer”.

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Mientras las legisladoras uruguayas se preparan para retomar el trabajo de la Bancada Bicameral Femenina en el Parlamento, inactiva desde hace cuatro años, un grupo de mujeres afro con distintas experiencias en política trabajan para generar espacios de formación, abordar preocupaciones específicas y promover la creación de “nuevos liderazgos”, “nuevos pactos democráticos” y “nuevas formas de hacer”. La iniciativa surgió en el marco del Frente de Mujeres Afropolíticas, un ámbito regional que el año pasado echó raíces en Uruguay.

Vicenta Camusso, actual presidenta del Instituto Afrodescendiente para el Estudio, la Investigación y el Desarrollo, y una de las fundadoras de la Red de Mujeres Afrodescendientes para América Latina y el Caribe, es una de las que lideran este proceso en nuestro país, junto con otras políticas uruguayas como Rosa Méndez, que fue directora de Promoción Sociocultural del Ministerio de Desarrollo Social durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. En entrevista con la diaria, Camusso contó que el Frente de Mujeres Afropolíticas empezó a pensarse hace décadas, pero se fundó formalmente en 2022, gracias a la “fuerza tractora” de la exvicepresidenta de Costa Rica Epsy Campbell y políticas referentes de otros países como Puerto Rico y República Dominicana.

“Ellas comienzan a trabajar todo este proceso y son quienes tienen el motor de este espacio”, sintetizó Camusso. El proyecto nació de la necesidad de “revisar y empezar a construir nuevos pactos democráticos, que tienen que ver con la dignidad de las personas, con la sostenibilidad ambiental, con romper esos esquemas coloniales que todavía persisten –también en el Uruguay de hoy–, con los cuidados, con el cuidado de la tierra, con la justicia, la paz, la libertad, la reparación”. “No tiene que ver solo con nosotras; tiene que ver con nosotras y con todos los que están a nuestro alrededor”, explicó la referente, que fue militante del Movimiento de Participación Popular y tiene décadas de trayectoria en organizaciones feministas y colectivos afro en nuestro país.

Camusso aseguró que lo primero que hizo ese grupo original liderado por Campbell fue “encontrar a mujeres de diferentes movimientos y partidos políticos, con diversas identidades políticas” de la región. En esa búsqueda apareció Uruguay, un país en el que “las organizaciones de la sociedad civil afrodescendientes siempre han tenido un diálogo propositivo con las demás organizaciones en defensa de los derechos humanos de las personas afro en la región y en el mundo”, describió.

“En algunas conversaciones con la doctora Epsy Campbell, ella me dice ‘vamos por esto’ y yo, con la experiencia que había tenido de tantos años de trabajar con las mujeres políticas en Uruguay, dije ‘bueno, vamos a hacer esto con todos los sectores políticos’”, recordó Camusso. A partir de ahí, junto con otras mujeres afro vinculadas a la política, se pusieron manos a la obra y así llegaron al 12 de mayo de 2025, cuando realizaron el primer Taller Nacional de Formación Política para Mujeres Líderes Afrodescendientes, que tuvo lugar en la sede del CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), en Montevideo.

En esa primera instancia, el Frente de Mujeres Afropolíticas propuso “pensar otras formas de hacer liderazgos, de construir procesos y también de apoyarnos entre todas, no importa en el lugar de la región que estemos, e ir generando nuevos espacios para que las voces de las mujeres afrodescendientes se escuchen en los partidos políticos, en los parlamentos, en las comunidades locales, en los consejos vecinales”, apuntó Camusso. “Hay que colocar esta cuestión de la promoción de la democracia, de la paridad, de la pluralidad, de la participación de todas para que la representación que históricamente ha sido negada pueda empezar a generar cambios que contribuyan a mejorar la democracia en nuestro país, pero no solo la democracia, sino también la justicia social y la igualdad”, enfatizó.

La referente dijo que tenían previsto un cupo de 30 participantes para esa primera actividad, pero que finalmente asistieron 40, lo que, a su entender, muestra que “evidentemente había una necesidad porque la motivación fue mucha”. Puntualizó además que participaron mujeres afro de Montevideo, Artigas, Cerro Largo, Rivera, Salto y Mercedes, representantes de “todas las escalas de la política, porque había concejalas, directoras, senadoras, diputadas, suplentes y titulares, militantes, gente que trabaja en la política desde diferentes espacios, no necesariamente en un rol protagónico visible”. “Donde sabemos que hay una mujer afrodescendiente que está en política, ahí vamos”, respondió ante la pregunta de cómo fueron contactadas las participantes. “Por supuesto que no sabemos de todas; ahora estamos haciendo un relevamiento nuevo y estamos encontrando muchísimas más”, puntualizó.

Consultada sobre qué características tienen estos nuevos liderazgos a los que apunta el Frente, afirmó que, “más que nuevos liderazgos”, lo que se plantea es “construir nuevas formas de hacer”, y se refirió al concepto de “liderazgo compasivo”, que le atribuyó a Campbell, y que describió como “un liderazgo que acompañe y apoye y no que expulse para ver quién llega primero y quién llega antes”.

“Nosotras, mujeres afrodescendientes, tenemos otro imaginario totalmente distinto al que tienen otros colectivos, entonces, [la apuesta es por] ese liderazgo que construye desde la escucha, desde el diálogo, desde una forma nueva de comunicación”, señaló. Aclaró que esto “no quiere decir que antes no se tenía”, porque “todas las mujeres afrodescendientes que hoy están en lugares políticos han ido generando ese camino”. “Sola no se llega; solas no llegan las no racializadas, pero nosotras llegamos menos”, afirmó.

Vicenta Camusso, el 26 de mayo, en Escobar, provincia de Buenos Aires.

Vicenta Camusso, el 26 de mayo, en Escobar, provincia de Buenos Aires.

Foto: Enrique García Medina

Por lo tanto, dijo que el horizonte es ir hacia “una forma de cuidarnos, de mirarnos, de encontrarnos, y también de ir colocando en las agendas políticas los temas de desigualdad estructural que vivimos las mujeres, los varones, las niñas, los niños, las comunidades afrodescendientes en toda la región”.

En paralelo, reivindicó que abordan asuntos que van mucho más allá de la política: “A nosotras no nos tienen que preguntar qué es lo que pensamos solo el 25 de julio [Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora] o cuando empieza el carnaval. Somos seres pensantes. Queremos hablar de economía, de empleo, de ciencia. Queremos que haya niñas y jóvenes ingenieras, matemáticas, científicas. Y también sabemos de eso”.

De mujeres afro para mujeres afro

Camusso insistió en la importancia de que el espacio esté dirigido exclusivamente a mujeres racializadas. “En general, cuando las mujeres políticas se juntan, las mujeres afrodescendientes, como no se nos ve, no estamos. Entonces, necesitamos fortalecernos a nosotras mismas”, profundizó. En ese sentido, dijo que tienen “otras lecturas de las cosas” porque “viven cosas de forma diferente”. “El racismo es algo muy complicado de dialogar incluso con nuestras pares de militancia”, agregó, porque a veces “no se puede interpretar lo que siente el otro”.

La militante dijo que Uruguay es uno de los países “con mayor desigualdad racial de la región”, y señaló que la población afrodescendiente está invisibilizada en las políticas públicas pese a que viven más vulneraciones de derechos por motivos étnico-raciales. Uno de los ejemplos que mencionó es el Diálogo Social convocado por el actual Poder Ejecutivo y, en particular, su capítulo vinculado a la pobreza infantil: “¿Cómo están ubicadas las infancias afrodescendientes en ese diálogo, cuando las infancias afrodescendientes son las más pobres? Estamos en los peores quintiles de pobreza. Entonces, no es solo un discurso y poner palabras bonitas en un papel. Es empezar a hacer cosas. Por eso nosotras necesitamos fortalecernos, compartir lo que nos pasa y superar las violencias políticas, que también existen y que son muy fuertes”, cuestionó.

En el Manifiesto del Frente de Mujeres Afropolíticas, elaborado en el marco del primer taller de formación en Uruguay, se definen como “mujeres, afrodescendientes, diversas, de frontera, de ciudades y pueblos del interior del país” reunidas en un espacio “de encuentro y construcción colectiva”. “Nos reconocemos como mujeres afropolíticas: sujetas históricas, conscientes de nuestras raíces, portadoras de memoria y constructoras de futuros”, agregan. A su vez, afirman que las convoca “la urgencia de transformar el poder en una herramienta que cuida, coopera, preserva y transforma, al servicio de la vida, la justicia y la dignidad”. “Buscamos ocupar espacios porque la responsabilidad nos convoca y queremos resignificarlos, ponerlos al servicio de un nuevo pacto social que repare, reconozca, incluya y escuche. Nuestro liderazgo nos implica, nos involucra desde el cuidado profundo de nosotras mismas, del trabajo constante por sanar nuestras heridas históricas y fortalecer nuestras convicciones. Desde esa raíz viva y colectiva, tejemos alianzas basadas en la igualdad, el respeto y la potencia de nuestras identidades y voces diversas”, aseguran.

En ese manifiesto también esbozan cuatro compromisos específicos: “Incidir con fuerza en la agenda política nacional desde nuestras propias narrativas”; “construir alianzas estratégicas con quienes compartan el compromiso de transformar las estructuras de exclusión histórica”; ”defender espacios amplios, verdaderos y representativos que aborden las desigualdades estructurales que nos atraviesan como mujeres, afrodescendientes, migrantes en nuestras múltiples diversidades que nos atraviesan y contienen”, y “hacer del cuidado, la justicia y la dignidad principios rectores de la política que queremos y construimos”.

De cara al futuro, Camusso dijo que los principales desafíos en Uruguay tienen que ver con “articular con mujeres que vienen de diferentes sectores y partidos políticos” y, por otro lado, trabajar “al interior de los sectores y los partidos políticos, que es muy difícil porque en ninguna agenda de ningún partido político este tema está presente”.