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Futuro Empresas
Cudim (archivo, setiembre de 2021). · Foto: Alessandro Maradei

Cudim (archivo, setiembre de 2021).

Foto: Alessandro Maradei

La innovación en salud gana impulso en Uruguay, pero el financiamiento sigue siendo clave para escalar, señalan empresas

El sector de innovación en salud vive un momento de expansión, pero enfrenta desafíos como el acceso a financiamiento, una regulación más ágil y la internacionalización, coincidieron referentes del sector.

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La innovación en salud atraviesa un momento de expansión en Uruguay. Cada vez más startups de base científica desarrollan soluciones en biotecnología e inteligencia artificial (IA) y crece el interés de inversores y organismos públicos.

En diálogo con la diaria, referentes del sector coincidieron en que el desafío ya no es generar conocimiento, sino convertirlo en empresas capaces de escalar e insertarse en mercados internacionales. Agilizar los procesos regulatorios, tener más acceso a financiamiento, facilitar la validación clínica y acelerar la inserción internacional aparecen entre las principales asignaturas pendientes, según plantearon en Health al Cubo, un encuentro organizado por Cubo Itaú, que reunió a startups, corporaciones, inversores e instituciones vinculadas a la salud y las ciencias de la vida para pensar el futuro de la salud.

Para la gerenta de Innovación y Emprendimiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Ximena Camaño, Uruguay vive un contexto “muy propicio” para el desarrollo de nuevos productos y servicios basados en investigación y remarcó que el sector de la salud viene en “crecimiento”.

“Cada vez más empresas generan productos y servicios nuevos […] y además se están generando cada vez más empresas que generan investigación y desarrollo”, sostuvo. Agregó que este proceso está acompañado por políticas públicas e instrumentos de apoyo que incentivan la innovación empresarial.

Según explicó, eventos como Health al Cubo cumplen un rol clave porque permiten mostrar casos exitosos desarrollados en el país y generar un “efecto contagio” para que más empresas e investigadores se animen a innovar. “Nos permiten mostrar lo que se está haciendo y exponer ejemplos para que otros también quieran seguir el camino”, afirmó.

En la misma línea, la CEO de Ardan Pharma, María Varela, consideró que el ecosistema “está creciendo” y destacó que hoy existen muchos más emprendimientos de base científica que hace una década. “Hay una ola creciente de cada vez más proyectos innovadores y más empresas que se lanzan a construir algo innovador”, señaló.

Asimismo, sostuvo que las empresas de este sector están surgiendo en su gran mayoría de centros académicos que están en una buena posición a nivel internacional.

“Las startups uruguayas realmente son muy competentes a nivel internacional. […] Además, en Uruguay existe también el plus de que nos conocemos entre todos y nos apoyamos. No existen celos por lo que hacemos”, señaló.

Fernando Johan, CEO de TELL, consideró que Uruguay tiene “varias banderas de frontera no solo en la región, sino a nivel global” en materia de salud e innovación biotecnológica.

Las ciencias de la vida, un área estratégica

Camaño destacó especialmente el potencial de las ciencias de la vida y la biotecnología, apoyado en la calidad del sistema científico nacional.

“Tenemos un ecosistema científico sumamente capacitado y muy relevante a nivel nacional”, afirmó, y señaló que hoy están surgiendo startups capaces de transformar investigaciones en productos con impacto global.

Como ejemplo mencionó a Eolo Pharma, emprendimiento surgido del Institut Pasteur de Montevideo, que actualmente realiza ensayos clínicos en humanos y podría convertirse en el primer fármaco desarrollado íntegramente en Uruguay. “Son hitos que se van dando, que obviamente son sumamente importantes para después abrir camino para otros”, sostuvo. Federico Kramer, CEO de NanoProX, coincidió en que la biotecnología representa una de las áreas más prometedoras del ecosistema nacional. “Es un momento pujante y sumamente interesante. […] Son empresas que tienen un alto valor agregado en conocimiento, pueden diferenciarse y escalar a nivel mundial, además de atraer inversión y oportunidades para el país”, afirmó.

Sostuvo que Uruguay además posee una “ventaja competitiva a nivel de mercado” frente a la región, ya que posee seguridad jurídica y herramientas impulsadas por el Estado para promover la innovación y el talento.

Los números de la biotecnología uruguaya

Uruguay cuenta con un ecosistema biotecnológico pequeño en escala, pero con un fuerte perfil innovador y exportador.

Aunque el estudio abarca a todo el sector biotecnológico y no exclusivamente a la innovación en salud, muestra el crecimiento de un ecosistema del que forman parte muchas de las startups vinculadas a las ciencias de la vida y la medicina.

El primer relevamiento nacional del sector identificó 62 empresas biotecnológicas activas, de las cuales el 62% son startups, mientras que el resto corresponde a empresas ya consolidadas, según el estudio “Empresas de biotecnología en el Uruguay: características productivas, tecnológicas y económicas de una actividad en crecimiento” –elaborado por encargo de Uruguay XXI, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– publicado en marzo de este año.

El sector emplea a 539 personas y se caracteriza por la alta calificación de su capital humano: 44% de los trabajadores tiene formación universitaria y 11% posee un doctorado. En las startups, estos porcentajes ascienden a 62% y 31%, respectivamente, lo que refleja la fuerte intensidad científica de este tipo de empresas.

La innovación constituye el principal motor del sector. Según el relevamiento, el 66% del esfuerzo innovador de las empresas se destina a actividades de investigación y desarrollo (I+D), mientras que el 70% introdujo nuevos productos entre 2022 y 2024. A su vez, el 34% desarrolló innovaciones con novedad mundial, un indicador poco frecuente para un ecosistema del tamaño de Uruguay.

En términos económicos, las empresas biotecnológicas registran ventas por 34,9 millones de dólares y exportaciones por 28,7 millones de dólares, lo que arroja un superávit comercial de 6,2 millones. El estudio destaca además que muchas de las startups nacen con vocación internacional y desarrollan tecnologías protegidas mediante propiedad intelectual y patentes.

Inteligencia artificial: la gran apuesta

Para Kramer, las soluciones basadas en IA son hoy las que generan mayor interés entre inversores y prestadores porque permiten mejorar la productividad, reducir costos y aumentar la eficiencia del sistema sanitario. “Soluciones que mejoren la productividad y la eficiencia de las empresas en el mercado de salud”, señaló.

Consideró que la IA puede mejorar la eficiencia de las empresas, mejorar la accesibilidad de los sistemas y la calidad.

Por su parte, Varela coincidió en que “todos esos proyectos que integraron la inteligencia artificial” son actualmente los más atractivos para el financiamiento, ya que permiten optimizar procesos, facilitar tareas y aumentar la capacidad de generar información útil para la toma de decisiones.

Desde otra perspectiva, Fernando Johan, CEO de TELL, sostuvo que la IA tiene un potencial “infinito” en las ciencias de la vida y la definió como un espacio “increíblemente fértil” porque la medicina se basa precisamente en la acumulación y el análisis de datos para alcanzar una estadística y entender la generalidad.

“En la industria de la inteligencia artificial siempre se hace el chiste de que estamos con las herramientas como para resolver todo y dependemos de que haya suficiente interés por recolectar datos y encontrar las soluciones de cómo funciona nuestro organismo”, afirmó.

Los desafíos pendientes

A pesar del crecimiento del ecosistema, los referentes coincidieron en que todavía existen obstáculos importantes para consolidar la innovación.

Camaño señaló que uno de los principales desafíos pasa por agilizar los procesos regulatorios del Ministerio de Salud Pública, especialmente para emprendimientos biotecnológicos que requieren habilitaciones para avanzar con sus desarrollos.

Johan, por su parte, consideró que los desafíos de Uruguay son similares a los del resto del mundo en materia de salud, debido a que los avances tecnológicos en esta área están sucediendo a mucha velocidad.

“Nos falta una conversación que habilite adaptarnos a la velocidad que permite la tecnología. La verdad es que nos da miedo y como esa conversación no se da, ese cuidado que tenemos hoy es incompatible con la velocidad con la que están ocurriendo los cambios”, afirmó.

Remarcó que predomina una mirada “conservadora” que dificulta la experimentación y la adopción de innovaciones sanitarias.

Mientras tanto, Kramer puso el foco en otro desafío: la internacionalización. “Uruguay sigue siendo muy chico para que surjan nuevas soluciones y sean rentables, por lo tanto necesitamos escalar”, sostuvo. En ese sentido, consideró que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea puede abrir nuevas oportunidades para que startups uruguayas accedan a mercados e inversores europeos.

“Ahora hay una posibilidad bastante importante con Europa, ya que tradicionalmente la industria de conocimiento estaba muy basada en Estados Unidos”, añadió.

Finalmente, Varela planteó que aún es necesario acercar el mundo financiero a la biotecnología y formar a los inversores sobre las particularidades de este tipo de emprendimientos.

“Hay que educar al sector financiero”, afirmó, al señalar que muchos inversores siguen acostumbrados a industrias con ciclos de desarrollo mucho más cortos que los de las startups de base científica. No obstante, valoró que cada vez existen más fondos y actores del capital privado dispuestos a escuchar proyectos biotecnológicos.