Tras su triunfo, el domingo, en la entrega de los Globos de Oro, el film de Paul Thomas Anderson protagonizado por Leonardo Di Caprio avanzó varios casilleros en la carrera por quedarse con el Oscar a la mejor película. Pero Una batalla tras otra no sólo está cosechando premios y elogios, sino también críticas. Un columnista de The New York Times consideró que “Hollywood, como siempre, se deja seducir por versiones edulcoradas y estúpidamente optimistas de la realidad”.

La película muestra el salvajismo y la crueldad con las que el gobierno de Estados Unidos trata a los inmigrantes indocumentados y a quienes defienden sus derechos, pero, según este columnista, “se queda increíblemente corta, al punto de que parece más una defensa que un cuestionamiento”. “Militares que asesinan inocentes a sangre fría, supremacistas blancos engarzados en los más altos niveles del poder, la vigilancia y la persecución ilegal de ciudadanos. ¿El director de la película nos quiere convencer de que todo eso debería escandalizarnos? Son cosas mínimas, al lado de lo que realmente pasa”.

“Es cierto que mi película hoy en día parece un cuento de hadas sobre la inmigración ilegal, pero hay que tener en cuenta que la hice hace un año”, Paul Thomas Anderson, director al que le faltó imaginación.