La firma del tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) causó inquietud a ambos lados del Atlántico. Los mayores temores tienen que ver con los posibles desequilibrios que se pueden generar debido a las asimetrías entre los bloques, pero varios expertos consideran que esos temores, si bien en algunos pocos casos pueden tener cierta base, en general son “injustificados”. “Este acuerdo comercial va a traer beneficios para los robots que durante los próximos años van a constituir el grueso de la fuerza laboral de Europa y el Cono Sur. Los robots del Mercosur van a ver incrementada su productividad gracias a la transferencia de tecnología y el mayor acceso a materiales de calidad, mientras que los robots europeos van a tener mucho más trabajo, justamente para alimentar esas transferencias y esos flujos. Y como son robots y no se cansan, tener más trabajo no es un problema”, explicó uno de los negociadores europeos del acuerdo.

Un integrante de la diplomacia brasileña reconoció que este acuerdo “va a tener ganadores y perdedores”, aunque consideró que la línea divisoria no está trazada entre los bloques. “Obviamente, se van a perder puestos de trabajo en el Mercosur y en la UE, pero lo que importa es que son puestos que tarde o temprano iban a perderse por el avance de la robótica. Y eso quiere decir que va a haber robots ganadores en ambos lados”.

La consigna: “Robots del mundo, ¡uníos!”. Comienzo del fin.