El ataque de Estados Unidos a Venezuela llevó a que muchos analistas vieran una confirmación de que Washington busca imponer la hegemonía hemisférica a cualquier costo. Pero el presidente Donald Trump considera que estos análisis son “disparatados”. “Yo no tengo ninguna intención de controlar hemisferio alguno. De hecho, muchas personas me han dicho que yo debería intentar controlar el hemisferio derecho de mi cerebro. No pienso hacerlo. Yo soy un amante de la libertad y de la libre determinación. No sería justo que yo intentara imponer algún tipo de control sobre alguno de los hemisferios de mi cerebro”.
Un especialista en neurología y política explicó que el mandatario tiene “serios problemas” para controlar la parte derecha de su cerebro, algo que se evidencia en los impulsos profundamente pasionales e irracionales a los que da rienda suelta y constituyen el motor de muchas de sus decisiones. “Hay pocos casos de individuos funcionales que demuestren una incapacidad tan grande para controlar sus impulsos. Sería muy bueno para la ciencia que Donald Trump donara su cerebro para que sea analizado tras su muerte. No sólo ayudaría a los neurólogos a entender cómo funciona el cerebro humano, sino también a los historiadores que busquen explicaciones de cómo fue que el mundo llegó a la Tercera Guerra Mundial”.
“Aquellos que caricaturizan a Donald Trump por sus dichos demuestran una profunda soberbia”. (Editorial de El País de 2017)
“¿Quién puede tomarse en serio eso de que Estados Unidos no quiere liberar a Venezuela, sino quedarse con su petróleo? Es Donald Trump quien lo dice. ¡Donald Trump!”. (Editorial de El País de 2026).