Desde que comenzó la Guerra de Gaza, Israel intensificó notablemente sus ataques a varios organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales. Ayer dio un paso más en este sentido y tiró abajo la sede de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos en Jerusalén Este. El gobierno israelí destacó este hecho como “una nueva muestra de que esto es una lucha del mundo bárbaro contra el mundo civilizado. “Por un lado, los terroristas islámicos destruyen los edificios de las organizaciones enemigas mediante atentados suicidas o coches bomba. En la vereda de enfrente, Israel destruye los edificios de sus enemigos en forma ordenada, mediante retroexcavadoras de última generación que no arrojan escombros a un kilómetro de distancia, sino que los dejan ahí mismo para que los camiones los retiren en forma civilizada”, expresó un vocero de Tel Aviv.
Las autoridades israelíes no descartan la posibilidad de seguir tirando abajo edificios de Naciones Unidas, Médicos sin Fronteras, Amnistía Internacional y cualquier otra organización “que se oponga a nuestra cruzada civilizatoria contra la desprolijidad de la barbarie terrorista”.
La reflexión del maestro: “Como ya hemos dicho en más de una oportunidad, Israel es la trinchera de Occidente. Por eso debemos celebrar que esté haciendo tantos agujeros en Palestina”. Julio María Sanguinetti, estratega en la guerra de las trincheras.