Desde el uso obligatorio del casco de motos hasta la instalación de radares, pasando por la unificación de los pagos de multas y patente y la tolerancia cero al consumo de alcohol, el Partido Nacional ha cuestionado varias regulaciones del tránsito destinadas a reducir el número de accidentes. Los nacionalistas ven en estas normas un avasallamiento de las libertades cuyo único objetivo es aumentar la recaudación, por lo que estudian la posibilidad de declararlas ilegales. “Hay que acabar con el wokismo orwelliano de la hiperregulación en el tránsito. Basta de cascos, basta de radares, basta de luces amarillas en el semáforo que buscan imponerles a los automovilistas el criterio de qué es peligroso y qué no”, justificó uno de los legisladores que impulsan la reforma de las leyes de tránsito.

La propuesta de que los semáforos pasen a tener solamente una luz roja y una verde es sin dudas una de las más novedosas. El legislador argumentó que “una cosa es que te pongan una luz que te diga que podés pasar y una que te diga que no, y otra cosa es que te enchufen una luz que se quiere meter adentro de tu cabeza para decirte cuándo tenés que sentir que hay peligro y cuándo no. Eso es un lavado de cerebro típico de la izquierda marxista. Se busca acabar con la más básica y más importante de las libertades: la libertad de pensamiento”.

La estrategia: “Cuando veo una luz roja apuesto a mi libertad responsable y a que la persona que viene por el otro lado no esté apostado a lo mismo, y sigo de largo”. Libertario de las calles.